Ana Casanova y un plato con torrijas.

Ana Casanova y un plato con torrijas.

Estilo de vida

Ana Casanova, cocinera: "Las torrijas más cremosas se hacen con pan brioche y solo 3 segundos a remojo en nata"

Esta combinación de ingredientes y esos 3 segundos a remojo es lo que, según la cocinera, consigue un resultado delicioso en este postre casero.

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Las torrijas son uno de los dulces por excelencia de la cocina española tradicional, especialmente ligado a fechas como la Semana Santa y la Cuaresma.

Un postre que destaca por tener un origen humilde, por ser una receta de aprovechamiento con productos que es fácil tener en casa y por su sencilla preparación. Aspectos que han hecho que se convierta en uno de los postres más populares y favoritos en España.

La receta tradicional, la que preparaban nuestras abuelas, parte de pan del día anterior empapado en leche aromatizada, un paso clave para lograr esa textura jugosa y ese sabor tan característico. Después, se reboza en huevo, se fríe en aceite caliente y se remata con azúcar y canela, dando lugar a un dulce sencillo pero lleno de matices. Sin embargo, cada vez son más quienes buscan darle una vuelta a este clásico.

En esta línea, la chef Ana Casanova propone en su cuenta de Instagram una versión alternativa pensada para quienes quieren ir un paso más allá con esta receta, reinventando la torrija tradicional con nuevos ingredientes que elevan el resultado sin perder su esencia.

En esta reinterpretación de la torrija tradicional, Ana Casanova apuesta por potenciar los matices y jugar con contrastes de sabores más actuales. Introduce para ello, ingredientes que aportan mucha más profundidad al plato como una ganache a base de chocolate negro y nata de montar, que añade cremosidad e intensidad al conjunto.

A esto le suma el uso de pan brioche, que sustituye el pan tradicional y consigue una textura mucho más suave y jugosa. Un cambio que transforma por completo la experiencia sin alejarse de la esencia de este postre.

La propuesta se completa con pequeños detalles que marcan la diferencia, como el toque de aceite de oliva virgen extra, la ralladura de naranja o unas escamas de sal que equilibran los sabores y aportan más intensidad a la torrija.

Una combinación de ingredientes poco habituales que, junto a pequeños trucos en su preparación, da como resultado una versión actual, intensa y deliciosa de este clásico de la gastronomía española que hoy te vamos a contar cómo preparar.

El truco de los 3 segundos

Uno de los detalles clave de esta receta está en el tiempo de remojo del pan. Frente a las torrijas tradicionales, que suelen empaparse durante más tiempo, Ana Casanova apuesta por un paso mucho más rápido: apenas tres segundos por cada lado.

Este gesto evita que el brioche se rompa o quede excesivamente húmedo y permite mantener una textura más firme por fuera y cremosa en el interior. El resultado es una torrija más equilibrada, con ese contraste entre exterior dorado e interior suave que eleva el conjunto.

Mezcla de huevo y nata

Otro de los puntos diferenciales de esta versión es la mezcla de huevo con nata para montar. A diferencia de la receta clásica, en la que el pan se pasa solo por huevo tras el remojo en leche, aquí ambos ingredientes se integran desde el principio.

Esto permite que la torrija adquiera una textura mucho más rica y cremosa, además de un sabor más profundo. La nata aporta suavidad y cuerpo, mientras que el huevo ayuda a conseguir ese acabado dorado en la sartén, dando como resultado una versión más jugosa y sofisticada del postre tradicional.

A esta base se suma otro detalle clave en la cocción: el uso de mantequilla en lugar de aceite. Al fundirse en la sartén, aporta un aroma más intenso y un sabor ligeramente tostado que envuelve la torrija y potencia su carácter.

Además, favorece un dorado más uniforme y delicado, creando una capa exterior crujiente que contrasta con el interior cremoso. Un matiz sencillo, pero decisivo, que refuerza ese giro más gourmet de la receta.

Ingredientes

Ingredientes para unas torrijas cremosas

  • Pan brioche, 1 rebanada
  • Nata de montar, 30 ml
  • Huevo, 1 unidad
  • Mantequilla, 15 g
  • Chocolate negro, 30 g
  • Aceite de oliva, una cucharada pequeña
  • Piel de naranja rallada
  • Sal de escamas

Paso 1

Bate un huevo con un chorrito de nata para montar en un plato hondo hasta obtener una mezcla homogénea.

Paso 2

A continuación, corta una rebanada de pan brioche y empápala en la mezcla, dejándola unos 3 segundos por cada lado para que absorba bien el líquido sin romperse.

Paso 3

Pon una sartén al fuego con un buen trozo de mantequilla y cuando esté fundida, añade la rebanada de brioche empapada.

Paso 4

Cocínala a fuego medio hasta que quede dorada por fuera, procurando no excederte para mantener el interior tierno y jugoso.

Paso 5

Para el ganache, utiliza chocolate negro al 85 % y nata para montar caliente en un bol. No lo batas: mezcla suavemente hasta que ambos ingredientes se integren y emulsiona con calma hasta obtener una textura sedosa y brillante.

Paso 6

Para montar el postre, coloca la rebanada en un plato y vierte por encima un poco de ganache.

Paso 7

Añade un hilo de aceite de oliva virgen extra para aportar profundidad, ralla un poco de piel de naranja que intensifique el cacao y remata con unas escamas de sal para realzar todos los sabores.