Maaike Geurts, residente en un municipio abandonado de Burgos

Maaike Geurts, residente en un municipio abandonado de Burgos

Estilo de vida

Una pareja compra un pueblo de la España vaciada tras 45 años de abandono: "Filtramos el agua del río para beber"

El proyecto de esta pareja arrancó queriendo devolver la vida a un pueblo de Burgos, el cual cuenta con 62 casas y fincas abandonadas.

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España cuenta con miles de pueblos abandonados a consecuencia del éxodo rural de los años 60-70 y también debido a esa búsqueda de mejores oportunidades laborales en las ciudades. Zonas rurales ubicadas especialmente en el norte e interior de España, en las que no ha habido relevo generacional y que ya forman parte de la "España vaciada".

Uno de estos "pueblos fantasma" está en la comarca de la Bureba y a 40 km de Burgos, se trata del municipio de Bárcena. Un lugar rodeado por un impresionante paisaje de naturaleza y por el que pasa el Camino de Santiago, pero que llevaba más de medio siglo abandonado y sin vecinos.

Una realidad que Maaike y Tibor, una pareja holandesa, ha decidido cambiar comprándolo y con el objetivo de revitalizar la zona. Un total de 62 casas y fincas estaban a la venta en una inmobiliaria especializada en este tipo de activos y esta pareja decidió comprarlas todas a pesar del evidente estado de abandono de las propiedades.

¿Su objetivo? Que este lugar pueda ser una ecoaldea autosuficiente y así devolverle la vida a este pueblo y a cada una de las casas de este paraje burgalés. Un pueblo en el que cuando llegaron no había ni siquiera agua ni luz, pero en el que esta pareja de holandeses lleva trabajando estos últimos años desde su compra para poder reacondicionarlo.

Para recuperar la electricidad en el pueblo instalaron paneles solares que alimentan un sistema de baterías. En paralelo, construyeron un sistema propio de filtrado para potabilizar el agua del río cercano.

"Uno de los principales motivos para elegir este pueblo fue el río, es lo más importante. Así que filtramos el agua directamente de él", explican. Gracias a este sistema, disponen de agua apta para el consumo, cocinar, lavar alimentos o ducharse.

Gracias a estos avances hechos por la pareja holandesa, la aldea ya cuenta con su propia red eléctrica y su servicio de agua potable. "Compramos un contenedor marítimo, le instalamos unos paneles solares con una batería en su interior y ya está funcionando", comentan. Este sistema solar y las baterías les permiten mantener con la calefacción encendida en pleno invierno y sin pasar frío.

Los primeros vecinos

El proyecto ha despertado el interés fuera de España. La youtuber Kristen Dirksen visitó recientemente el pueblo junto a esta pareja para documentar los avances en las viviendas y en las infraestructuras básicas. Un vídeo en el que esta pareja deja claro que, lejos de querer convertir este lugar en un refugio privado para holandeses, están invitando a otras personas a comprar y reconstruir las ruinas que allí se encuentran.

Una iniciativa que ya ha atraído a los primeros vecinos. En este caso a otra familia neerlandesa que también ha decidido mudarse a este paraje y un hombre que compró su casa en este lugar hace 40 años y ha decidido arreglarla.