Ruxandra, empresaria, en una entrevista para Y ahora Sonsoles.

Ruxandra, empresaria, en una entrevista para Y ahora Sonsoles.

Estilo de vida

Una empresaria, sobre las bajas laborales en España: "He llegado a pagar 1.500 euros al mes por 'personas enfermas'"

Las bajas laborales se han convertido en uno de los grandes focos de preocupación en España, tanto por su impacto en la productividad como por el coste que suponen.

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Según datos del Banco de España, las bajas laborales se han duplicado en los últimos 5 años, siendo uno de los países europeos que más número de bajas laborales acumula. A principios de 2026 había más de 1,55 millones de trabajadores en esta situación, lo que representa una tasa cercana al 7 % de la población activa.

Este fenómeno ha crecido notablemente y, como consecuencia, la Seguridad Social ha anunciado la puesta en marcha de manera inminente el Observatorio Estatal de la Incapacidad Temporal, cuya finalidad será mejorar la salud y la recuperación de las personas trabajadoras y promover una gestión más eficaz de esta prestación del sistema.

Con esta medida se pretende beneficiar a las empresas e intentar que las bajas no sigan aumentando. Entre quienes observan con atención este escenario están muchos pequeños empresarios que aseguran sufrir sus efectos en el día a día; uno de ellos es Ruxandra, propietaria de una clínica de medicina estética.

Los trabajadores bajo lupa

El aumento de las incapacidades temporales tiene múltiples lecturas. Por un lado, expertos en salud laboral subrayan que existe una mayor concienciación sobre la importancia de no acudir al trabajo enfermo y de atender adecuadamente problemas físicos y psicológicos.

Por otro lado, organizaciones empresariales alertan de que el sistema actual de bajas puede tener fallos que favorezcan abusos. Señalan que algunos procesos son muy largos, que los controles médicos no siempre son ágiles y que resulta complicado comprobar si la situación del trabajador se ajusta a la baja concedida.

Es el caso de Ruxandra, propietaria de una clínica de medicina estética, que relata cómo las bajas laborales llegaron a poner en jaque la viabilidad de su negocio.

El pasado mes de febrero del año anterior se encontró con una situación límite: toda su plantilla estaba de baja médica al mismo tiempo. Para poder mantener la actividad, se vio obligada a contratar sustitutas, pero, según explica, esas nuevas incorporaciones también acabaron solicitando la baja.

La situación dio un giro cuando, tras más de un año y medio de dificultades, una conocida le mostró un mensaje recibido desde el móvil de una de sus trabajadoras en el que ofrecía servicios de láser a domicilio.

"Yo no sospechaba de nadie", asegura Ruxandra en una entrevista para Y ahora Sonsoles; sin embargo, ese indicio le llevó a tomar la decisión de contratar a un detective privado.

Imagen de ilustración de una clínica estética.

Imagen de ilustración de una clínica estética.

La contratación de detectives privados por parte de empresas y mutuas en España para investigar bajas laborales fraudulentas ha crecido significativamente, con un gasto superior a los 2 millones de euros por parte de mutuas en 2025.

En este caso, la investigación confirmó que, mientras estaba de baja, la trabajadora contratada por Ruxandra llevaba a cabo trabajos de estética por su cuenta. La empresaria procedió a despedirla y, según su testimonio, la trabajadora la denunció posteriormente.

La situación no solo fue dura laboral y emocionalmente, sino que supuso un esfuerzo económico de hasta 1.500 euros de más al mes por cuatro personas que estaban de baja al mismo tiempo. Es decir, toda su plantilla.

Arantza Busto, detective privada y directora ejecutiva de Investigaciones Privadas NOR, abordó esta cuestión en una entrevista en La Sexta, donde afirmó que "en alrededor de un 80% de los casos" que investiga existen, como mínimo, "indicios de fraude" por parte del trabajador.

Según explica, las investigaciones se inician siempre a petición de la empresa y tras comprobar que existe un interés legítimo que justifique el seguimiento.

En su caso, los encargos que recibe su despacho son variados: bajas esporádicas que coinciden con fines de semana prolongados o vacaciones, hasta situaciones más complejas vinculadas a incapacidades de larga duración.

No obstante, Busto subraya que son estas últimas las que generan mayor preocupación, tanto por el impacto económico acumulado como por la gravedad de las conductas detectadas en algunos casos.

De acuerdo con la detective, el fraude más flagrante se produce cuando una persona que percibe una incapacidad temporal está desarrollando otro trabajo de manera simultánea, como el caso que denuncia Ruxandra.

Se trata de una conducta claramente incompatible con la prestación, ya que el trabajador ha alegado una imposibilidad para desempeñar su empleo habitual mientras realiza otra actividad, en ocasiones físicamente exigente.

"Normalmente, las personas no se cuidan mucho, afortunadamente para nosotros", señala en referencia a la facilidad con la que se obtienen pruebas que después pueden presentarse ante un juez.

En otra intervención televisiva, en el programa La Roca, Busto ha detallado en qué situaciones es legítimo contratar a un investigador privado.

Según explica, una vez verificado el interés legítimo del empresario, su trabajo consiste en realizar seguimientos y labores de vigilancia con el objetivo de elaborar un informe objetivo que pueda convertirse en prueba judicial. En muchos casos, asegura, "en el segundo día nos solemos dar cuenta de si hay indicios de fraude o no".