María Jesús Montero, vicepresidenta primera y ministra de Hacienda.

María Jesús Montero, vicepresidenta primera y ministra de Hacienda. Zipi Aragón / EFE.

Estilo de vida

Hasta 9.000 € menos en la Renta: Hacienda confirma la gran deducción en 2026 si has hecho obras en casa

Esta medida fomenta la mejora de viviendas y comunidades de vecinos en España. 

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Cada primavera, millones de contribuyentes en España vuelven a enfrentarse al mismo ritual: revisar datos, comprobar borradores y ajustar cuentas con Hacienda. La campaña de la Renta de 2025, que se presentará en 2026, no será una excepción. Arrancará el 8 de abril y se prolongará hasta el 30 de junio.

Pero este año llega con una novedad que puede marcar una diferencia importante en muchos bolsillos. El Gobierno ha decidido prorrogar las deducciones por obras de mejora de la eficiencia energética en viviendas, una medida que permite desgravar hasta 9.000 euros en total si se cumplen determinadas condiciones.

La extensión de estas ayudas quedó recogida en el Real Decreto-ley 16/2025, publicado a finales de diciembre. La norma amplía su vigencia hasta finales de 2026 para viviendas individuales y hasta 2027 en el caso de edificios residenciales completos.

El objetivo es doble. Por un lado, aliviar la factura fiscal de los propietarios que inviertan en mejorar sus casas. Por otro, acelerar la renovación del parque inmobiliario español, uno de los más envejecidos de Europa en términos de eficiencia energética.

Deducción ligada a las obras

No se trata de una deducción automática ni universal. Para poder aplicarla, el contribuyente debe demostrar que las obras realizadas en su vivienda han supuesto una mejora real en el consumo energético del inmueble.

La ley exige, como mínimo, una reducción del 30% en el consumo de energía primaria no renovable o, en algunos casos, una mejora significativa en la calificación energética. Para acreditarlo, es obligatorio presentar dos certificados energéticos: uno previo a la reforma y otro posterior, ambos firmados por un técnico competente.

Esto significa que no vale cualquier reforma. Cambiar una cocina o pintar una casa no da derecho a nada. La deducción está pensada para actuaciones como el aislamiento térmico, la sustitución de ventanas, la mejora de sistemas de calefacción o la instalación de energías renovables.

La ventaja es que el beneficio fiscal puede ser considerable y, además, compatible con otras ayudas públicas que existan a nivel autonómico o local.

Tres niveles de ahorro fiscal

La normativa establece tres grandes tramos de deducción, en función del alcance de las obras y del tipo de inmueble.

  • El primero es el más modesto. Permite deducir el 20% del importe de las obras, con una base máxima anual de 5.000 euros. En la práctica, el ahorro fiscal máximo es de 1.000 euros. Está pensado para pequeñas actuaciones que consigan reducir al menos un 7% la demanda de calefacción y refrigeración.
  • El segundo escalón es más ambicioso. Aquí la deducción sube al 40% del coste de las obras, con una base máxima anual de 7.500 euros. El resultado es una deducción máxima de 3.000 euros. Para acceder a ella, hay que lograr una reducción del 30% en el consumo de energía primaria no renovable o mejorar la calificación energética del inmueble hasta una clase A o B.
  • El tercer nivel es el más potente y el que explica el titular de los 9.000 euros. Está pensado para obras realizadas en edificios completos o comunidades de propietarios. En este caso, cada propietario puede deducirse el 60% de su parte de la obra, con una base máxima anual de 5.000 euros y una deducción máxima de 3.000 euros por año.

La clave está en que las cantidades no deducidas pueden trasladarse a los cuatro ejercicios siguientes, hasta alcanzar una base acumulada de 15.000 euros. El 60% de esa cifra equivale, precisamente, a una deducción total de 9.000 euros repartida en varios años.

Quién puede beneficiarse

No es una deducción solo para rentas altas. Cualquier propietario que haya realizado este tipo de obras y cumpla los requisitos técnicos puede aplicarla en su declaración del IRPF.

Eso sí, hay límites importantes. La deducción se aplica sobre lo efectivamente pagado por el contribuyente y dentro de los topes establecidos. Además, solo cuenta la parte de la obra que realmente tenga impacto en la eficiencia energética, no otros trabajos accesorios.

También hay que tener en cuenta los plazos. Las obras deben haberse realizado dentro del periodo de vigencia de la medida y los certificados energéticos deben estar correctamente fechados y registrados.

En un contexto de precios de la energía todavía altos y de creciente presión fiscal, esta deducción se ha convertido en una de las más potentes del sistema. No solo permite pagar menos impuestos, sino que deja una mejora tangible en la vivienda.