Mónica Naranjo.

Mónica Naranjo. EDUARDO PARRA EUROPA PRESS

Estilo de vida

Mónica Naranjo (51), sobre sus inicios en la música: "Cuando grabé mi primer disco, en España no me querían"

Con apenas 19 años, la cantante tuvo que emigrar a México para conseguir el éxito que tiempo después sería reconocido en su país.

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Mónica Naranjo es hoy una de las artistas más reconocibles, influyentes y valoradas de la música española. Dueña de una de las voces más potentes del panorama internacional y de una personalidad artística inconfundible, su figura trasciende lo estrictamente musical para convertirse en un símbolo cultural.

Sin embargo, lejos de lo que hoy representa, su reconocimiento en España no fue inmediato. A comienzos de los años noventa, su proyecto de pop en español, sustentado en una voz excepcional, una estética contundente y una artista que componía gran parte de su repertorio, quedaba fuera de los esquemas habituales del mercado.

Hoy, más de tres décadas después de aquellos comienzos marcados por la incomprensión, Mónica Naranjo es una de las grandes divas de la música española y un referente indiscutible dentro y fuera de nuestras fronteras; no obstante, su éxito comenzó muy lejos de ellas.

El rechazo de España hacia la música pop

En los años noventa, la industria musical española atravesaba una etapa de transición. Aunque existían grandes presupuestos discográficos, las estrategias respondían a fórmulas muy concretas y conservadoras.

Debido a que el pop español encontraba dificultades para consolidarse, no era extraño que artistas con propuestas singulares tuvieran que buscar fuera el reconocimiento que no encontraban en casa.

América Latina, y especialmente México, se convirtió entonces en una plataforma de lanzamiento para muchos músicos que no encajaban en los patrones del mercado español de la época. Uno de ellos, Mónica Naranjo.

Tal y como ella misma ha explicado en varias ocasiones, la última en Cadena SER, cuando grabó su primer disco, en España no supieron qué hacer con su proyecto.

No se trataba de falta de calidad ni de ambición, sino de incomprensión. Su música no encajaba en las estrategias comerciales del momento y su perfil artístico resultaba difícil de catalogar: lejos de despegar en su país, su carrera quedó en suspenso antes de empezar.

La única solución que contempló fue marcharse y con apenas 19 años, Mónica Naranjo emigró a México, un viaje que ella misma ha definido como "empezar la casa por el tejado".

Mónica Naranjo en el programa El Faro de Cadena SER.

En lugar de triunfar primero en su país de origen y luego expandirse al extranjero, fue su éxito internacional el que acabó legitimándola en España. 

Prácticamente de manera inmediata, la industria mexicana entendió su propuesta. Su presentación profesional ante la industria terminó abriéndole puertas profesionales.

Uno de los momentos clave fue su aparición en el mítico programa "Siempre en Domingo", presentado por Raúl Velasco. Tras ver su proyecto, su imagen y escuchar su voz, Velasco apostó por ella sin reservas, otorgándole una visibilidad masiva que cambiaría su vida profesional.

Como consecuencia, el éxito de su álbum debut en América Latina fue rotundo. La prensa mexicana la recibió como una artista distinta, poderosa y con una personalidad arrolladora y, para Naranjo, comenzó una época de "hambre por el éxito".

No fue una simple forma de hablar, sino que Mónica regresó a España convertida en una diva internacional, sorprendiendo al público que no había sido testigo de su evolución.

A partir de entonces, su figura se asentó definitivamente en el imaginario colectivo español y, con el paso de los años, su carrera se consolidó como una de las más relevantes del país.