María Jesús Montero, ministra de Hacienda.

María Jesús Montero, ministra de Hacienda.

Estilo de vida

Confirmado por Hacienda: estos son los pagos de Bizum que se controlarán a partir de febrero de 2026 en España

La falta de claridad inicial provocó que muchos usuarios pensaran que cualquier pago realizado en la app tendría que ser declarado.

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La alarma se propagó rápido. Mensajes reenviados, audios sin fuente y titulares exagerados instalaron la idea de que pagar o recibir dinero por Bizum iba a pasar a estar vigilado por Hacienda operación por operación.

El resultado creó confusión entre usuarios y pequeños negocios, justo en uno de los momentos del año con más movimientos de dinero. Ante ese ruido, el Gobierno ha salido a aclarar qué cambia realmente y, sobre todo, qué no.

La nueva normativa, confirmada por el Ministerio de Hacienda, no introduce ningún control nuevo sobre los intercambios entre particulares. Ni los pagos entre amigos, ni los regalos familiares, ni los gastos compartidos de la vida diaria entran en el radar de la Agencia Tributaria. El foco está en otro sitio.

A quién afecta la nueva norma de Bizum

El cambio normativo, que entra en vigor a partir de febrero de 2026, obliga a las entidades financieras a informar mensualmente a Hacienda de los ingresos que reciben por Bizum los empresarios y profesionales en el ejercicio de su actividad económica. Es decir, autónomos y negocios que utilizan esta vía de pago como una forma más de facturación.

La información que se remitirá no será operación por operación, sino un acumulado mensual. Los bancos comunicarán cuánto ha ingresado cada profesional a través de Bizum en ese periodo, del mismo modo que ya informan de otros sistemas de cobro. No se trata de una vigilancia individualizada de cada pago, sino de un resumen global.

Además, la medida se limita a profesionales establecidos en España. Quedan fuera tanto los particulares como cualquier uso privado de la aplicación. La propia Hacienda insiste en que pagar con Bizum no genera, por sí mismo, ninguna obligación fiscal adicional.

Qué pasa con los Bizum entre particulares

Aquí es donde más bulos han circulado. La normativa excluye expresamente los pagos cotidianos entre personas físicas que no están vinculados a una actividad económica. Dividir una cena, devolver un préstamo informal o enviar dinero a un familiar no cambia en absoluto.

Las entidades financieras no remitirán datos de estas operaciones a la Agencia Tributaria. Tampoco existe un umbral de pagos privados a partir del cual se active ningún tipo de control automático. La clave no es el medio de pago, sino la naturaleza del ingreso.

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Hacienda recuerda que solo deben declararse aquellas cantidades que, con independencia de cómo se cobren, ya estén sujetas a tributación. En otras palabras: si un ingreso debe declararse, da igual que llegue por Bizum, transferencia o efectivo; y si no debe declararse, Bizum no lo convierte en imponible.

Fraude digital

Mientras se aclara el alcance real de la norma, la atención se desplaza hacia otro problema creciente: el fraude en los pagos digitales. Según datos del sector, las estafas online cuestan alrededor de 350 millones de euros al año a la economía española, impulsadas por técnicas cada vez más sofisticadas y por el uso de inteligencia artificial.

El comercio electrónico es uno de los ámbitos más afectados. Más de la mitad de los consumidores que han sufrido algún fraude reconocen pérdidas cercanas a los 150 euros, una cifra que va más allá del impacto económico. El daño emocional también cuenta: estrés, ansiedad y vergüenza son sentimientos habituales entre quienes han caído en un timo digital.

Este aumento del fraude está erosionando la confianza en los pagos online, justo cuando herramientas como Bizum se han consolidado como métodos rápidos y cotidianos para mover dinero. Por eso, los expertos insisten en extremar las precauciones, verificar siempre al destinatario y desconfiar de enlaces o solicitudes sospechosas.

En este contexto, Hacienda trata de apagar un incendio que no ha provocado. La nueva norma no persigue a los ciudadanos ni fiscaliza sus gestos cotidianos, sino que busca mejorar el control sobre la actividad económica declarada. El mensaje oficial es claro: usar Bizum no cambia las reglas del juego fiscal; lo que cuenta, como siempre, es para qué se utiliza.