Propuestas de belleza en los desfiles de Carolina Herrera y Andrew Kwon.

Propuestas de belleza en los desfiles de Carolina Herrera y Andrew Kwon. Launchmetrics Spotlight

Belleza

'Jewel eyes', la tendencia de sombra de ojos en tonos joya que arrasa este otoño: del amatista al esmeralda y zafiro

Prepárate para darle vida a tu rutina de maquillaje con una propuesta capaz de elevar cualquier look de diferentes formas.

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No hay mejor combinación que la de un maquillaje natural y un clean look. O, al menos, eso es lo que no ha parado de oírse durante años. Sin embargo, desde hace ya unas temporadas, la vida ha vuelto al plano de la belleza.

Las propuestas más artísticas y cañeras vuelven a estar de moda: desde momentazos de pasarela como el de Pat McGrath para Maison Margiela en su desfile de alta costura de enero de 2024 hasta las recientes cherub cheeks de Zendaya o Margot Robbie, después de que Sabrina Carpenter sentara precedente con su tendencia del blush blindness.

Quizás una de las zonas del rostro más olvidadas en este impasse minimalista y limpio haya sido, sin duda alguna, la de los ojos. Nuestras ventanas al mundo han quedado en un segundo plano todo este tiempo, pero ahora, por defecto —como en la mirada desnuda— o por exceso, vuelven a ser protagonistas.

En esta ocasión, entra en juego el último apartado, pero no con el clásico ahumado o el hecho de colorear la línea de agua superior e inferior, reminiscencias dosmileras y de Tumblr, sino por los jewel eyes, la nueva alternativa de belleza que, por supuesto, rescata algo que ya triunfó en su momento y, en concreto, en los años 80.

¿En qué consiste este movimiento beauty? En el regreso de los tonos joya al terreno de las sombras. Amatista, zafiro, rubí, esmeralda... ¡todo es posible este otoño-invierno!

El clásico 'smokey eye' también estará presente esta temporada, pero en su versión más 'grunge', una que llevaría Kate Moss en 2009 o Effy de 'Skins'. En la imagen, propuesta de Collina Strada.

El clásico 'smokey eye' también estará presente esta temporada, pero en su versión más 'grunge', una que llevaría Kate Moss en 2009 o Effy de 'Skins'. En la imagen, propuesta de Collina Strada. Launchmetrics Spotlight

Ahora, los colores profundos, ricos y luminosos —muchos de ellos incluyen glitter o destellos en su pigmentación— aportan una nueva dimensión a la mirada y lanzan el mensaje de una apuesta por algo más personal y menos estandarizado.

Lo más interesante de la propuesta es que no hay una sola forma de llevarla; es decir, no es necesario aplicar el producto en todo el párpado o ceñirse a una serie de pautas concretas. Aquí entran en juego la diversión y los códigos propios. De hecho, el empleo de esta paleta cromática ni siquiera tiene que ser sinónimo de algo excesivo.

La tendencia se puede interpretar como una pincelada que se aprecia solo cuando la luz incide de cierta forma o como un full glam. El resultado depende, además, de la forma en que se aplique el polvo, el pigmento o la crema, así como de la tonalidad elegida.

Por ejemplo, el rico verde esmeralda puede convertirse en un sutil velo si no se aplica demasiada cantidad y se difumina bien —perfecto para destacar los ojos marrones—. Un azul intenso puede convertirse en el mejor aliado de la mirada cristalina y potenciarse aún más con unas pestañas al tono o con un toque metalizado.

Un color, una idea

Cuando una nueva propuesta se abre camino, hay dos perfiles que se permiten probarla: los que van a por todas, sin miedo a cruzar ciertas líneas estéticas, y aquellos que se atreven, pero con ciertas reticencias. Por suerte, al contar con una paleta amplia, las posibilidades de los jewel eyes abarcan los dos casos.

Este 'beauty look' en el desfile de Anderson funde la sombra de ojos con el colorete.

Este 'beauty look' en el desfile de Anderson funde la sombra de ojos con el colorete. Launchmetrics Spotlight

El violeta amatista es un buen punto intermedio, precisamente, para iniciarse con la mirada joya. ¿Por qué? Tiene la intensidad suficiente para transformar un maquillaje, pero mantiene un punto etéreo que lo hace muy interesante cuando se combina con texturas irisadas o ligeramente translúcidas.

Además, se puede llevar en su versión fría —con sombras que se acerquen más al lila y al violáceo— o de manera cálida. Aquí aparecen el rubí, el granate y el borgoña que, para las más discretas, pueden ser apuestas perfectas para mimetizarse con la tendencia sin asumir demasiados riesgos. Además, funcionan con los ojos marrones, verdes y azules.

Sergio Hudson eleva la tendencia añadiendo a la ecuación un potente 'eyeliner'. La técnica desemboca en una apariencia propia de las divas de los 50 y 60.

Sergio Hudson eleva la tendencia añadiendo a la ecuación un potente 'eyeliner'. La técnica desemboca en una apariencia propia de las divas de los 50 y 60. Launchmetrics Spotlight

Por su parte, el preciado verde esmeralda es quizás la alternativa más segura al negro y al marrón. Profundo, vibrante, encaja con acabados mate y metalizados y es un color que se asocia casi de forma inmediata a la sofisticación.

Otra de las estrellas de esta temporada es el azul zafiro, que otorga una mirada más fría y gráfica al maquillaje. Aquí no solo se trata de jugar con el color en todo el párpado, sino que un delineado intenso puede ser más que suficiente. Una de las formas más light de acercarse a la propuesta.

En cualquier caso, aquí el tip más interesante no solo está en el color, ya que todos ofrecen algo distinto. Lo divertido es aprender a utilizar las texturas: desde los reflejos metálicos hasta los acabados cromados o las pequeñas partículas de brillo.

Después de varias temporadas dominadas por la discreción y los tonos naturales, las apuestas más extra resurgen no solo como herramienta de belleza, sino como un nuevo accesorio con identidad propia que se suma a los looks, dotándolos de una personalidad que parecía haberse quedado en segundo plano durante años.

Los jewel eyes son una invitación a salir de lo de siempre. A rescatar el color, probar una textura diferente y, por qué no, hacer que la mirada sea el foco del estilismo. Por fin los ojos tienen algo nuevo que contar y lo mejor es que seas tú quien escriba su discurso.