La ex modelo catalana Judit Mascó.

La ex modelo catalana Judit Mascó. Gtres

Belleza

Judit Mascó: "Me levanto a las 7 con ganas de un café tipo americano y dos vasos de agua. Después desayuno un buen bocata"

A punto de cumplir 57, la modelo no desayuna nada más levantarse y apuesta por un bocadillo de pan de calidad cuando aparece el hambre.

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Judit Mascó está a punto de cumplir 57 años y sigue siendo una de las mujeres más reconocibles de la moda española. La supermodelo catalana, que también ha desarrollado una sólida trayectoria como presentadora, mantiene intacta esa imagen de elegancia y naturalidad que la acompaña desde hace décadas.

Su físico continúa despertando admiración, pero detrás de esa imagen hay algo más que genética. Mascó ha hablado en distintas ocasiones de una filosofía de vida basada en cuidarse, mantenerse activa y prestar atención a lo que come, sin convertir la alimentación en una obsesión.

Este verano, además, ha tenido que bajar el ritmo después de romperse el tendón de Aquiles jugando al tenis. Con bota ortopédica, muletas y varias sesiones de rehabilitación al día, la modelo ha afrontado la recuperación con su habitual sentido del humor, demostrando que parar un poco no significa dejar de cuidarse.

La rutina de Judit Mascó

Hay algo especialmente interesante en la manera en la que Judit Mascó entiende el bienestar: no parece responder a una lista imposible de reglas ni a una dieta estricta.

Su rutina tiene mucho más que ver con escuchar al cuerpo, mantenerse activa y construir pequeños hábitos que pueda mantener en el tiempo.

Una de las claves está precisamente en sus mañanas. En una entrevista con Canal Cocina, la modelo explicó que el desayuno no ocupa el primer lugar de su agenda nada más abrir los ojos y aunque se levanta alrededor de las siete de la mañana, a esa hora no suele tener hambre.

En su lugar, lo primero que hace es beber agua, concretamente, dos vasos al despertarse. Una costumbre a la que Mascó se refiere como "su fórmula mágica para afrontar la mañana con energía" al necesitar hidratarse después de toda la noche.

"Me siento como una plantita, necesito hidratarme", contaba con naturalidad.

Es una imagen muy de Judit Mascó, pero detrás de ese gesto tan sencillo hay una explicación. Durante las horas de sueño pasamos bastante tiempo sin ingerir líquidos y, aunque una persona sana no suele despertarse deshidratada de forma importante, beber agua por la mañana contribuye a reponer líquidos y empezar el día hidratados.

No hace falta convertirlo en un ritual extraordinario ni beber cantidades desmesuradas: simplemente recuperar la sensación de sed y mantener una hidratación adecuada a lo largo del día.

Es justo después cuando llega uno de sus grandes imprescindibles: el café. La supermodelo ha contado que nada más levantarse le apetece uno "tipo americano bien largo". Eso sí, sin acompañamiento sólido, porque a esas horas todavía no tiene hambre, explica.

Su cuerpo le pide esperar y ella espera. Pasadas un par de horas, cuando el apetito empieza a aparecer, llega entonces el desayuno propiamente dicho. Y la elección puede sorprender a quienes todavía relacionan el físico de una modelo con desayunos mínimos, puesto que Mascó apuesta por un buen bocadillo.

El bocadillo y los desayunos

"Es después cuando me hago un buen bocadillo", explica la modelo. Y no habla de una pequeña tostada para salir del paso, sino de un "buen bocata de pan bueno", una elección que también dice mucho de su forma de entender la alimentación.

Para ella, el pan no es un alimento que haya que desterrar para mantener la línea, sino que importa mucho más qué pan se escoge y con qué se acompaña.

En especial, la modelo opta por variedades como la integral, con semillas o negro. El típico pan blanco refinado carece de fibra y nutrientes esenciales y al estar hecho con harina refinada, se convierte rápidamente en glucosa en la sangre de forma similar al azúcar.

En cuanto al acompañamiento, Mascó ha mencionado ingredientes como pavo, aguacate, tomate, jamón o queso, de manera que el bocadillo se convierte en una fuente de proteínas, grasas saludables y vitaminas, además de aportar los hidratos de carbono del pan, fundamentales para obtener energía.

¿Este desayuno tiene beneficios?

Durante años, el pan ha cargado con una injusta fama de enemigo de las dietas. Sin embargo, los cereales integrales aportan hidratos de carbono, fibra, vitaminas y minerales, y pueden formar parte de una alimentación saludable.

Además, la fibra contribuye a aumentar la sensación de saciedad y favorece un adecuado funcionamiento intestinal.

Por eso, cuando Mascó habla de buscar un pan "bien enriquecido de cosas", su elección tiene bastante sentido desde el punto de vista nutricional. Las semillas, por ejemplo, pueden aportar fibra, grasas insaturadas, proteínas vegetales y diferentes micronutrientes.

Eso sí, que un pan sea integral o lleve semillas no significa que pueda consumirse sin límite: sigue siendo un alimento energético y la cantidad también cuenta.

Algo parecido ocurre con el café que toma cada mañana. Durante mucho tiempo esta bebida ha estado rodeada de dudas por sus posibles efectos sobre la tensión arterial y las pulsaciones.

La cafeína puede producir un aumento transitorio de ambas, especialmente en personas sensibles, pero eso no significa que el café sea perjudicial para todo el mundo.

De hecho, la evidencia científica disponible en los últimos años ha dibujado un panorama bastante más favorable. El consumo moderado de café se ha asociado en numerosos estudios observacionales con un menor riesgo de diferentes enfermedades, entre ellas algunas cardiovasculares, además de diabetes tipo 2.

También existen investigaciones que han analizado su relación con determinados tipos de cáncer y con la salud neurológica.

El cardiólogo José Abellán lo resumía de una manera especialmente clara al hablar de los efectos del café a largo plazo: "Cuando estudiamos su efecto a la larga, vaya, buenas noticias".

Eso sí, que el café pueda formar parte de una dieta saludable no convierte a más café en mejor café. La tolerancia a la cafeína varía mucho entre personas y un consumo excesivo puede provocar nerviosismo, insomnio, palpitaciones o molestias digestivas.

La clave, como sucede con prácticamente cualquier alimento, está en el conjunto. Y precisamente esa parece ser una de las ideas que mejor encajan con la filosofía de Mascó: no se trata de eliminar alimentos, sino de escogerlos bien y mantener unos hábitos razonables.