La periodista y presentadora Ana Rosa Quintana

La periodista y presentadora Ana Rosa Quintana Gtres

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Ana Rosa Quintana (70): "Me levanto a las 5:30 y desayuno 3 galletas con un café con leche. A esa hora no me voy a tomar un aguacate"

La rutina de la periodista implica madrugones, horarios bastante regulares, alimentación sencilla, fuerza dos veces por semana y actividad física constante.

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A las cinco y media de la mañana, cuando buena parte de la ciudad todavía duerme, la periodista Ana Rosa Quintana ya está leyendo periódicos, escuchando la radio y preparando la jornada.

A sus 70 años, la periodista mantiene una rutina marcada por los madrugones, el trabajo en televisión y una disciplina que, eso sí, también deja espacio para alguna costumbre poco ejemplar.

Una de ellas está en el desayuno. "Me tomo tres galletas con un café con leche", reconoció recientemente en Dos y Medio, el programa de Juan y Medio en Canal Sur. Y ella misma sabe que nutricionalmente podría hacerlo mejor: "Habría que desayunar cosas sanas, pero yo a esa hora no me voy a tomar un aguacate".

La confesión encaja con una rutina que lleva años manteniendo. Quintana ha explicado en distintas ocasiones que madruga para llegar informada a la redacción y que prefiere leer la prensa en casa antes de comenzar el programa. Ya en 2015 describía jornadas que empezaban alrededor de las 5:30 y terminaban temprano por la noche.

Este 31 de agosto ha vuelto a ponerse al frente de El programa de Ana Rosa desde Ceuta, donde Telecinco ha arrancado su nueva temporada televisiva.

Una dieta sencilla

Su desayuno está lejos de las tendencias de tostadas con aguacate, semillas o boles de fruta que dominan las redes sociales. Ana Rosa opta por algo mucho más sencillo y rápido.

Especialistas consultados por ¡Hola! sobre ese desayuno apuntaban que café con leche y tres galletas puede resultar poco equilibrado si se toma de forma habitual, ya que puede quedarse corto en proteína, fibra y grasas saludables.

El resto de su alimentación, según ha contado ella misma, es bastante diferente. La presentadora se define como “poco comilona” y asegura que suele comer sano porque es el tipo de comida que le gusta.

Ha explicado que evita habitualmente los alimentos procesados, que no siente especial interés por los dulces y que mantiene una dieta variada en la que aparecen pescado, pollo y, ocasionalmente, carne roja.

No sigue, al menos según sus declaraciones públicas, una dieta especialmente restrictiva. Su planteamiento consiste en comer de manera variada y sin excesos.

Fuerza 2 veces por semana

El deporte ocupa otro lugar importante en su rutina. Quintana ha contado que entrena dos veces por semana y que la fuerza forma parte de esas sesiones. "Soy una persona muy activa, tengo mucha energía y eso lo sigo teniendo. Me cuido, hago mucho deporte", aseguró en una entrevista reciente.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que las personas mayores de 65 años incorporen ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana y combinen esta actividad con ejercicio aeróbico y trabajo de equilibrio.

La periodista también ha practicado yoga durante años, una disciplina que combina movilidad, control corporal y equilibrio, además de caminar siempre que puede.

No se trata únicamente de una cuestión estética. Conservar fuerza muscular facilita acciones tan cotidianas como levantarse, caminar, cargar objetos o mantener la estabilidad, algo especialmente relevante a medida que pasan los años.

Irse a dormir pronto

El otro pilar de su rutina está en el horario. Si el despertador suena a las 5:30, acostarse tarde no parece una opción.

Quintana ha explicado que alrededor de las diez de la noche ya está en la cama. Antes suele ver los informativos y reconoce que incluso se duerme con la radio puesta, prolongando hasta el último momento una costumbre que define buena parte de su vida profesional: estar informada.

También admite que su horario tiene poco de glamuroso. "Hago vida cisterciense", llegó a bromear cuando habló de sus madrugones y de su costumbre de acostarse entre las 22-22:30 horas.

Y también hay tres galletas con café con leche a primera hora. Una costumbre que ella misma reconoce que no es precisamente modélica, pero que encaja con una filosofía mucho menos perfecta y bastante más realista: cuidarse sin convertir cada gesto cotidiano en una obligación.