Corrector de ojeras en zonas estratégicas

Corrector de ojeras en zonas estratégicas IStock

Belleza

Los maquilladores coinciden: "Aplicar el corrector sobre la ojera es el error que más envejece la mirada"

Permitir que el párpado conserve parte de su color natural aporta profundidad, frescura y un aspecto más joven al rostro.

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El corrector de ojeras es de los grandes protagonistas en millones de neceseres. Disimula el cansancio, ilumina la mirada y consigue un aspecto más rejuvenecido, en general.

A pesar de ello, los maquilladores profesionales insisten en que hay que saber aplicarlo, ya que su uso indiscriminado puede tener el efecto contrario y añadir años al rostro.

Uno de los expertos que más ha llamado la atención con este consejo es Xavier Rodrigues, maquillador profesional de MAC Cosmetics, conocido por sus acabados naturales y luminosos.

Su recomendación rompe con una de las reglas clásicas del maquillaje: no aplicar corrector en el párpado superior si lo que se busca es una mirada más joven.

"Si buscas una mirada más joven, no te apliques corrector de ojeras", resume el experto, matizando que se refiere a extenderlo por todo el contorno del ojo y, especialmente, sobre el párpado móvil.

Sumar años

Durante años se popularizó la idea de que el corrector debía cubrir tanto la ojera como el párpado superior para unificar el tono de la piel. Rodrigues defiende que esa técnica puede eliminar la profundidad natural del ojo y dejar un acabado plano y artificial.

La piel del párpado superior suele tener una ligera tonalidad beige, rosada o marrón que actúa como una sombra natural. Al cubrirla por completo con un producto más claro, se pierde dimensión y el ojo puede verse más pesado o cansado.

El maquillador propone aprovechar ese color natural en lugar de neutralizarlo. Según explica, dejar visible la tonalidad propia del párpado crea un efecto mucho más fresco y sofisticado, similar al de una sombra suave aplicada de forma estratégica.

El resultado es una mirada más ligera, luminosa y natural, sin necesidad de recurrir a varias capas de producto.

Efecto rejuvenecedor

El consejo de Rodrigues encaja con una tendencia cada vez más presente en maquillaje profesional: la filosofía del "menos es más". A medida que la piel madura, los productos demasiado cubrientes tienden a marcar líneas de expresión y pliegues que antes pasaban desapercibidos.

Por eso, el experto recomienda concentrar el corrector únicamente en la zona de la ojera, donde existe una diferencia real de color respecto al resto del rostro.

La clave está en elegir fórmulas líquidas o cremosas, ligeras y fáciles de difuminar. Los correctores muy densos pueden acumularse en las líneas finas y crear un aspecto acartonado, especialmente en la zona del lagrimal y bajo las pestañas inferiores.

Para aplicarlo correctamente, Rodrigues aconseja depositar una pequeña cantidad en la parte más oscura de la ojera y difuminarla con los dedos, una esponja húmeda o una brocha suave hasta que se funda completamente con la piel.

El objetivo no es borrar toda la textura ni aclarar excesivamente la zona, sino suavizar las sombras manteniendo un acabado natural.

Abrir la mirada

Una vez corregida la ojera, el maquillador considera que no hacen falta muchos más productos para conseguir un efecto rejuvenecedor. De hecho, señala que el paso más importante es una capa ligera de máscara de pestañas.

El rímel eleva visualmente la mirada, define el contorno de los ojos y aporta sensación de mayor amplitud sin necesidad de sombras intensas ni delineados complejos.

Rodrigues recomienda evitar las aplicaciones excesivas que apelmazan las pestañas y endurecen las facciones. Un acabado limpio y bien separado suele resultar más favorecedor para el día a día.

En cuanto a las sombras, apuesta por tonos neutros y texturas en crema o líquidas, que se integran mejor con la piel y ofrecen un efecto difuminado más natural que muchas sombras en polvo. Si los párpados son grasos, una prebase ligera puede ayudar a evitar que el producto se acumule en los pliegues.

Más allá de la técnica concreta, el maquillador insiste en una idea fundamental: el maquillaje debe adaptarse a cada rostro y no al revés. No existe una fórmula universal para parecer más joven, pero sí pequeños cambios que pueden marcar una gran diferencia.