Una mujer espera la llegada de un taxi en una estación.

Una mujer espera la llegada de un taxi en una estación. iStock iStock

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El filtro antiacoso de los VTC que conecta sólo a mujeres y arrasa en la noche española: "Viajo más segura con ellas"

Uber habilita esta opción que promete más seguridad "sin precios extra", celebran las usuarias, y podría incentivar la presencia femenina en el sector.

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"Hace unos meses, un taxista que no debía de tener más de 30 o 35 años, después de dejarnos a mí y a una amiga en el punto de destino, me escribió insinuándose. Me decía que terminaba de trabajar en un par de horas, que dónde estábamos... Consiguió encontrarme en Instagram porque me llamaba como mi usuario en la app. Tras eso, obviamente, lo cambié".

El testimonio es de Paula ―utiliza seudónimo para preservar su identidad en este reportaje―, una pasajera de VTC en Sevilla que relata el episodio de inseguridad vivido tras hacer uso de un servicio. "No lo denuncié, pero sí que lo bloqueé", cuenta, a fin de evitar que el mismo conductor volviera a coincidir con ella en un trayecto.

Aunque hoy lo recuerda como una mala anécdota, casos como el suyo sirven para entender por qué, en 2026 y pese a que España se sitúa en el puesto 25 entre los países más seguros del mundo, aún persiste un nerviosismo que viaja como copiloto en miles de trayectos diarios, ante la vulnerabilidad que supone compartir un espacio cerrado con alguien desconocido.

Con este escenario como telón de fondo, Uber activó el pasado 11 de febrero el modo Mujeres Conductoras, una funcionalidad que permite a las viajeras elegir exclusivamente a conductoras y, a su vez, otorga a estas la potestad de priorizar a pasajeras. El objetivo es ofrecer mayor comodidad y control a unas y a otras en la plataforma.

La herramienta, que ya está operativa en Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga y Mallorca y planea ampliarse en otras ciudades, surge en un contexto de creciente demanda de seguridad por parte de las usuarias. Un servicio 100% femenino que apunta a reforzar esta sensación y que, tal vez, podría incentivar la presencia de ellas en el sector.

La nueva opción aparece integrada en la interfaz habitual de la aplicación y parece responder al objetivo de evitar cualquier especie de tasa rosa: si se solicita un trayecto en la app, se comprueba que el servicio mantiene el mismo precio que UberX, el producto estándar. No hay recargo por elegir a una mujer al volante.

Unas mujeres cargan su equipaje en un taxi en la estación de Atocha de Madrid.

Unas mujeres cargan su equipaje en un taxi en la estación de Atocha de Madrid. Carlos Luján Europa Press

Para garantizar que el filtro sea efectivo y evitar fraudes, la compañía ha implementado un sistema de verificación de identidad que se coteja mediante el DNI, asegurando que sólo ellas puedan solicitar conductoras. Asimismo, las profesionales tienen la facultad de cancelar el viaje sin penalización si quien lo solicita es hombre o la pasajera va junto a uno.

Para Raquel, usuaria del servicio en Mérida consultada para este reportaje, el factor económico es determinante. "Me enteré de que esta función existía el otro día y lo que me gusta es que no supone un extra en el precio", dice. Y reconoce que, aunque ella no ha sufrido incidentes, su percepción del riesgo varía según el contexto.

"A ciertas horas de la noche o en ciertas condiciones —cuando quizás no tienes tus sentidos en orden porque has podido beber algo—, te da más seguridad el hecho de que te lleve a casa una mujer. Además, generalmente son muy respetuosas durante el trayecto, lo cual es de agradecer. Voy mejor con ellas", comenta a Magas.

Una minoría al volante

En cualquier caso, la viabilidad del servicio se enfrenta a una barrera matemática: la disponibilidad de la flota. ¿Son suficientes profesionales para hacer frente a momentos de pico de demanda? Según los datos facilitados por la dirección de Uber en España, ellas representan actualmente el 8% de los conductores activos.

Aunque la cifra pueda parecer baja, la compañía destaca que es una de las más altas de su red, triplicando la media de la región EMEA (Europa, Oriente Medio y África), que se sitúa por debajo del 3%. La distribución territorial es desigual: la mitad de estas conductoras (50%) opera en Madrid, mientras que ciudades como Sevilla y Valencia agrupan un 10%.

El crecimiento, no obstante, es exponencial. En 2025, el número de conductoras aumentó un 40%. Kellen, colaboradora de Uber desde que se permite reservar taxis a través de su aplicación, es parte de esta estadística. "La aceptación de las chicas está siendo muy buena", asegura. "Me dicen: 'Jo, es que hay algunos que hablan mucho o intentan ligar conmigo'".

La profesional, que lleva tres años y medio en el sector, sostiene que la medida no ha generado fricciones con sus compañeros. "No creo que les parezca mal ni que les perjudique, porque nosotras somos la minoría. Si esto anima a que haya más conductoras, bien, pero para ellos no cambia nada porque hay muchos más varones en el servicio", considera.

Sin embargo, la recepción no siempre es tan aséptica. Claudia, que opera en Madrid, matiza que, aunque algunos reconocen que las usuarias "precisaban de este servicio", la novedad también ha despertado "las típicas bromitas" en su entorno, pese a un evidente éxito que ella misma ya ha notado, especialmente el pasado fin de semana.

La conductora, con cinco años de experiencia en la capital, detalla la flexibilidad del sistema desde el otro lado de la pantalla: no se trata de un turno fijo, sino de un interruptor digital que ella controla: "Es una selección que podemos activar a la hora que prefiramos. No hay ninguna limitación de uso; podemos tenerlo permanentemente o desactivarlo".

Detalles del funcionamiento de la modalidad.

Detalles del funcionamiento de la modalidad. Cedida Uber en España

Así, la función no sólo protege a la pasajera; también responde a una demanda de seguridad laboral. Olena, que comenzó a trabajar en Uber hace tres años tras sufrir un ictus porque quería tener "más libertad", usa la herramienta desde hace meses —las profesionales tuvieron antes esta opción— para gestionar el riesgo en horarios nocturnos.

"Estamos expuestas, sobre todo a las horas de salir de las discotecas o en polígonos por la noche; en esos momentos puedes tener miedo, pero así me siento mucho más protegida", relata, describiendo un alivio que es mutuo dentro del vehículo: "Yo sé que a ellas también les transmito esa sensación. Me suelen pedir que espere a que entren en el portal".

Claudia, habituada a las madrugadas, asegura que, pese al ambiente festivo casi diario y al hecho de lidiar con pasajeros que han bebido, su sensación al volante es de tranquilidad. "Estoy segura moviéndome por la capital", afirma, aunque reconoce que la nueva opción aporta un extra de comodidad para chicas que "siempre habían querido tener esa posibilidad" de elegir.

Seguridad en el habitáculo

El lanzamiento de Mujeres Conductoras en España se produce apenas una semana después de una sentencia histórica en Estados Unidos. Un jurado federal de Phoenix (Arizona) condenó a Uber a pagar 8,5 millones de dólares a Jaylynn Dean, usuaria agredida sexualmente por un conductor en el año 2023.

El fallo es relevante porque desmonta la defensa tradicional de las plataformas de la gig economy: el jurado rechazó el argumento de que la multinacional no es responsable de los actos de sus profesionales asociados por ser estos contratistas independientes. El acusado admitió que la víctima estaba demasiado ebria para dar su consentimiento, informó EFE.

Durante el proceso judicial, los representantes legales de Dean —según reportó el diario Arizona's Family— sostuvieron que Uber se presentaba como una alternativa confiable para mujeres que habían consumido bebidas alcohólicas, pese a que las denuncias recibidas evidenciaban que precisamente este segmento era el más vulnerable ante agresiones.

Desde las oficinas de Uber en España, la negación es categórica. Fuentes de la compañía aseguran a eldiario.es que no existe relación entre la condena en Arizona y el nuevo servicio. "No hemos detectado casos graves en el mercado español", sostienen, enmarcando la iniciativa como una respuesta al interés de la gente por elegir "con quién viaja y a quién lleva".

Una mujer utilizando la aplicación de Uber en San Sebastián, a 18 de febrero de 2026.

Una mujer utilizando la aplicación de Uber en San Sebastián, a 18 de febrero de 2026. Javier Etxezarreta EFE

Las tres profesionales consultadas en este reportaje también coinciden en no haber tenido malas experiencias al volante. "La aplicación tiene muchos mecanismos para avisar. Incluso cuando registra que el trayecto está durando más de lo habitual, nos salta un mensaje preguntando '¿Todo bien?' y ahí podemos responder discretamente", explica Kellen.

Y, de igual modo, lanza un mensaje de tranquilidad a las usuarias: "Si alguna vez ponéis una reclamación, jamás nos van a dar vuestros datos por la Ley de Protección de Datos. Nunca sabremos quién pone una queja ni dónde vive, así que denunciad tranquilas si alguien os incomoda. Un buen conductor sabe que lleva vidas en su vehículo y que debe cuidarlas".

Olena suma a todo esto una demanda cultural y religiosa que a menudo pasa desapercibida en los estudios del sector: "Tuve un caso de una pasajera que, por su religión —era musulmana—, sólo podía subir al coche con un hombre si era su marido o familiar. Si el chófer era varón, debía ir acompañada o pedir otro servicio hasta que apareciera una conductora".

Para este perfil, la nueva función de Uber no es una cuestión de preferencia o miedo, sino de accesibilidad básica al servicio. "Ahora ya tienen esta opción abierta. No son muchos casos, pero los hay", añade la conductora sobre una situación que podría explicar por qué en julio de 2025 esta modalidad ya estaba disponible en Dubái.

Más allá de Uber

En cualquier caso, las iniciativas sugieren que la necesidad de espacios seguros es global en el sector de los traslados bajo demanda. En México, el servicio Laudrive surgió en 2017 tras el caso de Mara Castilla, una joven asesinada por un conductor de Cabify en Puebla. El crimen provocó que las solicitudes de servicios totalmente femeninos se dispararan un 60%.

Aunque España dista mucho de las cifras de delincuencia que se registran en México —donde mueren siete mujeres al día por violencia de género e incluso existen los vagones rosas para reforzar su protección—, la percepción de inseguridad es un hilo conductor que atraviesa fronteras. De ahí que este país tampoco sea un campo de pruebas nuevo para el modelo.

El movimiento de Uber ha visibilizado la demanda a gran escala, pero la necesidad de blindar el trayecto no es una patente exclusiva de la multinacional estadounidense. De hecho, el sector del taxi lleva años ensayando fórmulas para mitigar esa sensación de vulnerabilidad que viaja en el asiento trasero.

Un ejemplo reciente tuvo lugar en junio de 2023 en Barcelona, cuando la plataforma Free Now desplegó la iniciativa Punto Violeta Móvil. Tras publicar las conclusiones del Observatorio de la Mujer Taxista, que revelaron que la mitad de los conductores percibían un aumento del miedo en las pasajeras al volver solas a casa, la compañía optó por la pedagogía.

Pero hay otros ejemplos mucho antes de que los algoritmos ofrecieran la posibilidad de filtrar por género. Ya en 2010, la Ciudad Condal atestiguó un primer intento de impulsar taxis conducidos por mujeres, inspirado en los Pink Taxis de Londres o Moscú, aunque la normativa impidió cambiar el color de los vehículos y la iniciativa quedó relegada a la reserva telefónica.

Más éxito tuvo Taxi Dona en Valencia en 2017. Impulsada por una profesional del sector, Sonia López, funcionó como una precursora analógica de lo que hoy hacen las apps: una cartera de clientes construida sobre la confianza de padres que llamaban específicamente pidiendo a una mujer para recoger a sus hijas, por ejemplo, cuando volvían solas de madrugada.

Detalle de un taxímetro en un viaje nocturno.

Detalle de un taxímetro en un viaje nocturno. Pixabay

Muchas iniciativas han optado por reforzar la seguridad sin excluir a los hombres. Es el caso de Sevilla, donde en 2022 se rotularon más de 800 taxis con el teléfono de atención a la mujer (900 200 999) en alianza con el Instituto Andaluz de la Mujer. El objetivo era transformar el habitáculo en un punto de información y asistencia ante situaciones de vulnerabilidad.

Y más lejos aún llegó el municipio granadino de Maracena, que en sus fiestas patronales de agosto del mismo año decidió bonificar al 100% los taxis nocturnos para ellas. La clave no era sólo la gratuidad, sino el protocolo de seguridad puerta a puerta: los profesionales tenían la orden de esperar hasta ver que la usuaria entraba en su portal antes de marcharse.

Respecto al filtro de Uber, la compañía ha movido ficha en solitario. Sus competidores directos no disponen hoy de funcionalidades similares activas en España. No obstante, la estrategia no es ajena al sector: Cabify ha testado modelos parecidos al otro lado del Atlántico, como una categoría idéntica que llevó a Uruguay hace dos años tras probarla en Argentina.

Adicionalmente, la líder en VTC explica a esta revista que, para potenciar la presencia femenina en su flota y promover una movilidad más inclusiva, están llevando a cabo iniciativas como GigSister –una serie de encuentros para crear comunidad entre conductoras– y Compromiso Integra –un programa que impulsa oportunidades laborales para mujeres en riesgo de exclusión social–.