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Estos son los 5 ‘lobbies’ feministas que presionan desde hace años en España para alcanzar la igualdad

Desde la Asociación Clara Campoamor hasta el Club de las Malasmadres, los distintos grupos trabajan en varios ámbitos, como el laboral, jurídico, social o cultural, para mejorar la situación de las mujeres en España.

12 marzo, 2020 03:05

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La Real Academia de la Lengua describe "lobby" como "un conjunto de personas que, en beneficio de sus propios intereses, influye en una organización, esfera o actividad social". 

Aunque dentro de esta definición amplia cabrían muchas de las asociaciones que más han influido en los cambios contra la discriminación de la mujer, algunos de ellos rechazan el término por la mala fama que tradicionalmente ha tenido el concepto en España.

Se les llame como se les llame, estos grupos han sido claves para conseguir cambios legislativos o introducir conceptos en la agenda pública como consentimiento, conciliación, cuotas o agresión sexual que han logrado romper algunos de los techos de cristal de las mujeres. Estos son algunos de los más importantes.

Asociación Clara Campoamor.

Asociación Clara Campoamor.

Asociación Clara Campoamor

Esta asociación fue fundada en Euskadi en 1985 por un grupo de mujeres del movimiento feminista, ante la necesidad imperante de "defender los derechos de la mujer combinando acciones sociales con la intervención jurídica y la incidencia política".

Su principal objetivo ha sido asesorar legalmente a las mujeres que sufrían cualquier tipo de violencia de género y acompañarlas en el proceso, así como denunciar públicamente las continuas vulneraciones a las que estaban siendo sometidas. De hecho, han ejercido de acusación particular en algunos de los juicios que más han marcado la percepción de la violencia de género en España.

La Asociación Clara Campoamor no quiere que se le considere un lobby puesto que "no son un negocio" e insisten en que el feminismo tiene que ser "una transformación social": "Supone cuestionarse los privilegios patriarcales, cambiar la forma de ser, de lo que significa ser hombre y ser mujer tradicionalmente y lo más importante la capacidad de renunciar a esos privilegios por parte de quien los disfruta".

Reconocen que la dificultad está en que las personas no quieren perder derechos a favor de los otros y que hay muchos cómodos en esa situación jerarquizada. Por eso, en la cuarta ola feminista, tras el 8-M de 2018, hay que tener muy claro "que el feminismo debe ser una alianza global".

Cualquier solución, según explican en la asociación, tiene que pasar por educación y leyes, sobre todo para los retos que quedan: "mejorar la protección a las víctimas de la violencia de género, contra la violencia sexual, leyes e instituciones con perspectiva de género, puesta en marcha de todas las medidas del Pacto de Estado en materia de Violencia de Género; educación en igualdad, interculturalidad, diversidad, mercantilización del cuerpo de las mujeres y corresponsabilidad".

Malasmadres

Este lobby feminista surgió hace nueve años como el blog de su presidenta, Laura Baena, que al quedarse embarazada se dio cuenta de que "la realidad de la maternidad era bien distinta a la que nos habían contado". 

"Teníamos supermitificada la maternidad, el embarazo, y cuando lo vives realmente empiezas a sentirte engañada pensando por qué me lo han dulcificado tanto. Yo era creativa en una empresa de publicidad y cuando dije que me había quedado embarazada me dijeron que ésa no era una empresa para mamás y bebés y me doy de bruces con la realidad", arranca Baena a explicar cómo surgió este movimiento social.

"Intenté conciliar dos años, viviendo mal y perdiendo el control de mi vida personal y acabé renunciando a mi carrera profesional como publicista porque era imposible. No había sido madre tampoco para no ver a la niña y no había forma de conciliar", añade introduciendo dos palabras clave en la ola malasmadres: renuncia y conciliación.

De hecho, el club nació de la renuncia de su presidenta a su vida profesional, "porque quería romper con el mito de la superwoman", y se encontró con "una generación de mujeres que se sentían engañadas y que se dieron cuenta de que el modelo social de maternidad que venimos arrastrando está obsoleto".

Con actos llenos de mucho humor e ironía, un diseño propio de una gran creativa de publicidad (que se perdió su empresa), Malasmadres ha acabado estando presente en todos los debates sobre la conciliación que, insisten, deben incluir a los hombres: "No luchamos por la conciliación de las madres, eso no sería inteligente, luchamos para que todos conciliemos; para que la madre no sea marcada con la 'M' de madre y nos hagan el rival más débil dentro de una empresa".

Baena no huye de la etiqueta de lobby, de hecho, era su sueño cuando empezó con el club: "Lo somos porque hacemos incidencia política y activismo social. Vamos a presionar a empresas, gobierno y sociedad para que haya un cambio".

Entre las medidas necesarias: un pacto por la conciliación, una adaptación de jornada real, las cuotas como palanca de cambio, que el #yonorenuncio sea una realidad para todas y más apoyo a las pymes y pequeñas empresas para que se den los cambios de flexibilización. "Nosotras nos hemos incorporado al mundo laboral pero el hombre no ha entrado de la misma manera en el hogar, a responsabilizarse como nosotras".

Cristina Almeida, en un acto del Club de las 25.

Cristina Almeida, en un acto del Club de las 25.

El Club de las 25

El Club surge hace más de 25 años, "los acabamos de cumplir", explica Cristina Almeida, su presidenta; entre periodistas que cubrían información en el Congreso y políticas. Empezó como un grupo de mujeres que quedaban a cenar o comer con alguna persona de interés que charlara con ellas tranquilamente.

Según explica Almeida, no estaba planteado como un lobby aunque al principio estuviera formado por periodistas parlamentarias. "Es cierto que no tiene la condición de lobby pero queremos influir. La finalidad es empoderar a las mujeres, ocupándonos de su visibilidad y resaltar la fuerza y los avances que han hecho".

Actualmente, el club hace una comida al mes con personas de influencia en distintos ámbitos para evidenciar la lucha de las mujeres y mostrar los hitos que van consiguiéndose o que consiguieron pero no se les reconoció en su momento. "Yo creo que estos grupos sirven para aportar visibilidad a la conciencia colectiva desde la conciencia individual. Frente a todos los club que hay de hombres tenía que haber alguno de mujeres", añade Almeida.

La presidenta del Club de las 25 reconoce que "no existe la concepción del lobby en España y que si está, es con el peor sentido; pero sí, presionamos, pues queremos de una forma más general ordenar la colectividad del movimiento feminista para que sea reconocido en la sociedad".

Sus retos más urgentes serían "la educación en igualdad entre hombres y mujeres, la maternidad que se ha considerado siempre como algo de la mujer pero es un problema compartido y la conciliación".

Y advierte, lo de educar no es sólo cuando somos pequeños, "hay que educar cuando somos mayores y en todos los niveles, empresarial, cultural... Hay que ir acortando y hacer niveles de educación también desde arriba para abajo".

Marisa Soleto, presidenta de la Fundación Mujeres.

Marisa Soleto, presidenta de la Fundación Mujeres.

Fundación Mujeres

La Fundación Mujeres se define como una ONG feminista que se creó en 1994 a iniciativa de la Asociación Mujeres Jóvenes para el desarrollo de políticas de igualdad. Aunque en sus inicios se especializó en el apoyo a la actividad y la autonomía económica de las mujeres, ahora trabaja en diversos ámbitos y gestiona el Fondo de Becas Soledad Cazorla Prieto, que dan apoyo económico y asesoramiento jurídico a las familias de las mujeres víctimas mortales de la violencia de género con especial atención a los huérfanos y las huérfanas.

Su presidenta, Marisa Soleto, advierte: "No somos ni un lobby ni, como ahora dice la ultraderecha, un chiringuito. Somos una organización social, que forma parte del movimiento feminista en España". E insiste en que ni siquiera representan los intereses exclusivos de las mujeres, sino que su propuesta es "global, de una sociedad más justa y equitativa para mujeres y hombres y para erradicar la discriminación".

Reivindican que "el movimiento feminista está activo en España desde antes de la transición política y ha estado empujando todos los cambios sociales dados como la Ley del divorcio, el aborto, la legislación contra la violencia de género, la Ley de igualdad y otras muchas reformas".

En su día a día, acompañan a miles de mujeres en proyectos empresariales, empleo o de activación social, a la vez que buscan soluciones para el desarrollo de la legislación en materia de igualdad y están a disposición de profesionales, empresas y administraciones públicas para lograrlo.

Pese a la mala fama que siempre ha tenido el feminismo, "desde las sufragistas, a las que llamaban histéricas", sigue siendo más necesario que nunca: "Está pendiente la igualdad real y efectiva. Problemas como la violencia contra las mujeres, las diferencias y desigualdades que pueden leerse en las estadísticas de empleo, la riqueza o pobreza, la educación o el poder siguen demostrando que es necesario continuar".

Y en ese camino, la Fundación Mujeres apuesta por educación y leyes al tiempo: "La legislación cumple una función didáctica social pero hay avances legislativos que no serán efectivos si no se producen cambios en la cultura general".

Eva Serrano, presidenta de Aseme.

Eva Serrano, presidenta de Aseme.

Asociación Española de Mujeres Empresarias (ASEME)

Se trata de la primera patronal de mujeres empresarias que se creó en España. Sus primeras acciones tuvieron lugar en la clandestinidad pues cuando nacieron, en 1969, no existía el derecho de asociación. Tras su legalización, ya en democracia, se marcaron como objetivo principal lograr la igualdad de oportunidades para las mujeres en su acceso al mundo laboral, eliminando cualquier discriminación; defender y fomentar la libre iniciativa privada de la empresarias y contribuir a mejorar la actividad empresarial femenina.

Su foco de actuación ha sido, desde hace más de 40 años, la mujer y la empresa. A partir de ahí, han apostado por el emprendimiento, el desarrollo profesional y la creación de redes de apoyo. "Estamos tanto en organizaciones empresariales, como en la Cámara de Comercio de Madrid y Administraciones Públicas para reivindicar los derechos de las mujeres empresarias y profesionales", explica Eva Serrano, presidenta de Aseme.

La asociación se reconoce como "un lobby feminista, democrático, y que cree firmemente que el hombre y la mujer han de avanzar juntos en igualdad de oportunidades". Serrano considera que la percepción negativa que se tiene es "por los grupos teledirigidos políticamente, que solo sirven a ideologías y no a la colectividad" y que, en su opinión, "están distorsionando el mensaje inicial de las sufragistas, rompiendo la unión entre las mujeres y despreciando al hombre. Y así solo se consigue que en breve volvamos a las cavernas, es decir nosotras a recolectar solas y ellos ha cazar el Mamut en grupo".

Su apuesta es por la educación, "porque la corresponsabilidad empieza en tu propia casa, y la conciliación debe garantizarla el Estado", pero también quieren que se asiente "la cordura y moderación del movimiento feminista, para que no nos despisten y se puedan consolidar los avances, que los hay, y seguir avanzando".

Aunque queda mucho por hacer, se muestran optimistas: "España está más avanzada de lo que se cree mucha gente. De hecho en ASEME hemos tenido bilaterales, con China, India, Alemania, Ucrania y otros, que han venido a preguntarnos cómo lo hacemos, a compartir experiencias y aprender".