Imagen de una mujer camionera.
Rosa, camionera en España: "Termino a las 8 de la mañana, trabajo mucho de noche, pero me permite conciliar"
Misma función y sueldo manejando toneladas para derribar barreras de golpe.
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"Mucha gente me ve trabajando en esto y me dicen yo no podría con tu trabajo", así lo explica Rosa, una joven que dejó el sector textil donde cobraba 1.000 euros al mes, para subirse a una cabina. Y es que este oficio, cada vez más normalizado, tradicionalmente se consideraba una profesión de hombres, incluso como exponen en RTVE, el término "camionera" era utilizado como un insulto.
Nuestra protagonista llegó desde Ecuador siendo niña, con solo nueve años. Y aunque el principio fue complicado, terminó adaptándose. El salto a los camiones le permite criar a su hija y estar el mayor tiempo posible con ella. "Me sentía culpable por no verla y por eso lo dejé".
Desde el pódcast Rutas de Éxito explica cómo el camino no fue sencillo, tuvo que invertir entre 3.000 y 4.000 euros junto con un año de preparación para conseguir los permisos de circulación necesarios. "Cuando empiezas, lo haces ganando muy poco", afirma.
Vista desde el puesto de conducción de un camión.
Al principio tenía que pasar dos semanas fuera de casa cobrando unos 1.700 euros mensuales, aunque su hija reclamaba su presencia. Y por esa razón cambió sus rutas, su nuevo horario era de lunes a sábado, por lo que tampoco le permitía conciliar. Finalmente, la solución fue optar por el transporte nocturno.
Su jornada habitual es de 11:00 de la noche a 8:00 o 9:00 de la mañana, con lo que puede adaptarse a la crianza, recoge a su hija del colegio y la acompaña en sus deberes. Con esta rutina consigue generar unos ingresos que van desde los 1.700 hasta los 2.300 euros.
Además destapa que no existe desigualdad económica de género, ya que realizan exactamente el mismo trabajo.
Todo ello lo muestra a través de sus redes sociales, al principio le daba vergüenza y temía la opinión ajena. Aunque consiguió superarlo cuando logró comprender que siempre va a recibir comentarios, independientemente si lo hacía bien o mal.
De ese modo comenzó a compartir sus rutinas y experiencias al volante, contando su experiencia de cómo consigue conciliar la maternidad con los demás aspectos de su vida.
Así, con su Ford 500 con remolque frigorífico va superando todos los miedos que se propone. Tiene claro que cuando un trabajo te amarga, la clave está en asumir la responsabilidad, dejar a un lado el papel de víctima y atreverse a dar el paso para conseguir la felicidad que todo el mundo merece.