Imagen del precio de la gasolina.

Imagen del precio de la gasolina. Gettyimages

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Irán sacude el mercado de la gasolina: el precio del petróleo se ha encarecido un 10% y el diésel podrá rozar los 2 €/l

El posible cierre del estrecho de Ormuz pone en jaque la estabilidad del mercado energético y el precio de los carburantes.

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La tensión bélica entre Israel, EE. UU. e Irán ya impacta en los combustibles. El petróleo ha subido más de un 10%, marcando un máximo en la comparación anual y confirmando los peores temores sobre la estabilidad de los precios

El barril de crudo roza los 80 dólares en Europa, un aumento que se acumula un 30% desde el comienzo de 2026. Desde la Administración de Información de Energía de Estados Unidos lo describen como un punto crítico para el sector petrolífero.

Irán cuenta con el 10% de las reservas mundiales de este combustible, por lo que la preocupación se sitúa en que el aumento del precio puede provocar un repunte en la inflación, provocando como consecuencia una subida de precio de la gasolina.

Repostaje de combustible.

Repostaje de combustible. Gettyimages

Se suma así, a los rumores sobre el posible cierre del estrecho de Ormuz, la carretera principal por la que circula el 20% del petróleo y el gas natural licuado que se consume a nivel mundial.

Como asegura Juan Carlos Martínez, economista y profesor del IE University, si se cierra "sería un impacto brutal para el mercado de carburantes", si se confirma el cierre, los precios serán realmente elevados generando una situación crítica si los precios se prolongan.

De hecho, el catedrático de Economía Financiera de la UPV/EHU, Jon Barruita, ha declarado que si el conflicto se prolonga dos o tres semanas, podría disparar el petróleo hasta los 100 dólares y generar "tensiones inflacionistas" a nivel global. Además, ha asegurado que si se enfría el comercio, también lo hará la economía.

Este contexto no es nuevo; si hacemos memoria, en 2022, cuando Rusia invadió Ucrania, desde el primer día se incrementó el precio del barril en un 2,31% e incluso llegó a alcanzar el 20,8% el 3 de junio de 2022, suponiendo 119,72 dólares el precio de un barril. Cuando se superaron los dos euros por litro, algo que podría ocurrir de nuevo.

Algo parecido a lo que sucedió en los conflictos de 2011 y 2014 en Oriente Medio, tal y como aseguran los datos de la Universidad de Cuenca.

El precio de los carburantes se determina mediante varios factores clave, entre los que destacan su cotización específica, su evolución en crudo, los impuestos, el coste de la materia prima junto a la logística y los márgenes brutos.

Además, antes de que estallara el conflicto, los carburantes ya sumaban seis semanas al alza, encareciéndose la gasolina en un 2,6%; concretamente, subió un 0,48% hasta posicionarse en los 1,471 euros el pasado día 26 de febrero.

Mientras que el precio del diésel se situaba en 1,423 euros. Un cambio tras el abaratamiento del 3,5% en gasolina previo a dichas semanas. Y a pesar de ello, la semana pasada, el precio del diésel seguía siendo 4,18 euros más barato que hace un año, cuando el precio de un depósito se situaba en 82,44 euros.

Al igual que la gasolina, que suponía un desembolso de 80,9 euros, frente a los 86,4 euros de la semana pasada.

No solo se notará el aumento en los surtidores, la cesta de la compra será otra de las afectadas con aquellos productos que dependen del transporte logístico. En este contexto se suman las caídas en bolsa en el continente asiático con más de un 5%, por lo que la jornada parece haber quedado marcada por los descensos.