Motor

Freno motor, ¿Hasta qué punto es recomendable su uso?

22 noviembre, 2017 10:32

Cuando finalmente tenemos en nuestras manos la licencia para poder conducir un turismo nos damos realmente cuenta de que una vez salidos de esa situación de confort que supone tener a un ‘profesor particular’ en la Auto-Escuela, ahora nos toca enfrentarnos al mundo real detrás del volante y en la mayoría de casos, en solitarios. Es entonces cuando a muchos les asaltan las dudas. Es una época de experimentación y autoaprendizaje que difícilmente se puede realizar previamente con el actual formato de clases teórico-prácticas más exámenes.

Una de las preguntas que más se suele repetir entonces se desarrolla acerca de la utilización del freno motor y las situaciones en las que es aconsejable implementar una reducción a través de esta técnica. Porque sí, el freno motor no es un elemento más del coche, sino un procedimiento que nos permite disminuir la velocidad de forma rápida sin necesidad de utilizar los frenos ‘físicos’ del coche o como complemento de estos últimos. Todas las relaciones tendrán esta retención o freno motor, sin embargo, es más apreciable en las cortas.

El freno motor es, por tanto, una técnica que permite que nuestro vehículo decelere utilizando marchas cortas, las cuales obligan a que el motor retenga y que parte de la velocidad a la que circulamos se disipe en forma de otros tipos de energía. Uno de los consejos que recibimos precisamente en nuestra etapa de formación como conductores es que recurramos a la misma especialmente en situaciones de descenso prolongado, especialmente en carreteras tortuosas como las que discurren por montañas.

En este tipo de ejemplos, la utilización únicamente de los frenos de disco/tambor, podría llegar a fatigar dicho sistema, incluso a perder capacidad de frenada. Con el desarrollo de los frenos, es difícil que lleguemos a este punto, por lo que la utilización del freno motor nos ayudará principalmente a reducir el desgaste de elementos como los discos o las pastillas. También nos ayudará mucho en las frenadas en llano, como por ejemplo la aproximación a una retención de tráfico o a un semáforo, casos en las que vemos claramente dónde se encuentra el punto de detención y podemos anticipar nuestras acciones y velocidad antes del mismo, por lo que el uso del freno motor parece la mejor opción para evitar un gasto innecesario que agradecerá nuestro bolsillo.

Muchos se preguntarán si este uso del motor para contener el avance del coche puede llegar a ser peligroso para la vida útil del mismo, forzando los distintos componentes o incluso exponiéndolo a daños graves. Nada más lejos de la realidad. El diseño que realizan los ingenieros y técnicos que trabajan en el desarrollo de un nuevo propulsor ya tienen en cuenta este esfuerzo puntual, por lo que se establecen las tolerancias y las dimensiones del resto de piezas (entre ellas el sistema de refrigeración) en función de la carga máxima que tiene que soportar elementos como la transmisión o el propio motor.

También existe el falso mito de que en el momento en el que se engrana una marcha menor, el aumento de las revoluciones supondría un mayor gasto de combustible, sin embargo, con los motores modernos no hay inyección de combustible si no estamos pisando el acelerador ya que la centralita no envía la orden. Los pistones siguen moviéndose gracias a la propia inercia del vehículo, por lo que, de necesitar de nuevo potencia, la tendremos disponible de forma convencional.

Sí será perjudicial si pretendemos que el freno motor reduzca de forma drástica la velocidad y por tanto bajamos varias marchas rápidamente y de forma inadecuada. En este tipo de ocasiones si podemos perjudicar gravemente tanto al motor como a la transmisión, ya que ambos tienen que absorber toda esa energía que ‘sobra’ a la hora de igualar la velocidad de giro de cada uno de ellos. De nuevo, muy aconsejable soltar el embrague de forma suave.

¿En qué caso es más que recomendable su uso? En reducciones rápidas, la opción de acompañar el uso de los frenos de servicio con la ayuda del freno motor nos ayudará a adecuar la velocidad con mayor celeridad y con menos metros recorridos que en el caso de obviar uno de ellos. En el caso de una frenada de emergencia, es preferible clavar el pedal del freno y pisar al mismo tiempo el embrague, permitiendo que el motor no se cale y que, por tanto, los sistemas electrónicos (entre ellos el ángel de la guarda en forma de ABS) actúen para ayudarnos a detener el coche en la menor distancia posible. .