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Dusty. Archivo redacción

Mascotario

Victoria Manzano, veterinaria: "Para llevar a tu gato a la clínica es mejor usar un transportín rígido y desmontable"

Se recomienda cubrir la estructura con una manta ligera y transportarla en brazos en lugar de colgada para evitar movimientos bruscos que alteren al animal.

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Visitar la clínica veterinaria suele convertirse en un momento de gran tensión para los felinos.

El viaje fuera de su entorno habitual, los olores desconocidos y los estímulos visuales pueden generar niveles muy elevados de ansiedad si no se toman las precauciones adecuadas desde el mismo instante en que se sale de casa.

Para evitar que la consulta se transforme en una experiencia traumática, la veterinaria Victoria Manzano ha compartido una serie de recomendaciones esenciales sobre cómo preparar el traslado de manera segura y confortable.

La elección correcta del transportín

El primer paso decisivo para garantizar el bienestar del animal reside en el tipo de habitáculo que se utiliza para transportarlo. No todos los modelos que se comercializan son adecuados para la salud emocional del gato.

"¿Qué transportines sí y cuáles no? Lo mejor serían transportines rígidos y desmontables", aconseja la especialista Victoria Manzano.

Este tipo de estructuras facilitan además la exploración médica en consulta, ya que se puede retirar la parte superior sin necesidad de forzar al animal a salir.

Por contra, Manzano advierte tajantemente sobre el uso de determinados accesorios de moda: "Transportines que se cuelgan y visibles con el exterior prohibidos, vamos a estresar muchísimo al gato".

Para reducir el impacto de los estímulos externos, la experta señala un truco sencillo e imprescindible: "Venir siempre con un trapo o una manta para evitar el contacto visual y así disminuir el estrés".

Normas de manejo en la sala de espera

Una vez en el centro veterinario, el comportamiento de los tutores marca la diferencia en el estado emocional de la mascota mientras aguarda su turno de atención."Cuando lleguemos a la sala felina, debemos de colocarlo siempre en alto", señala Manzano.

Los gatos se sienten intrínsecamente más seguros al dominar el entorno desde cierta altura, por lo que nunca se debe dejar la caja en el suelo.

Asimismo, la técnica de transporte manual es clave para evitar movimientos bruscos e inestabilidad: "Otra cosa importante es cogerlo siempre por abajo y lo pondremos aquí".

La veterinaria también advierte sobre un error frecuente que puede desencadenar situaciones de peligro: "Muy importante no soltar al gato en la sala felina, ya que eso provocará mucho más estrés y será más difícil que nosotros podamos manipularlo".

Comunicación previa

Por último, la planificación de la visita resulta vital para adaptar las instalaciones y los tiempos a las necesidades específicas de cada paciente.

"Es importante cuando agendemos la cita que nos contéis el carácter de vuestro animal", concluye la especialista.

Facilitar esta información con antelación permite al equipo veterinario anticiparse a las reacciones del felino: "Habrá animales que requieran una medicación previa o quizás un uso exclusivo de la sala felina".