A por una tercera noche a luchar también por el techo de nuestros animales.

A por una tercera noche a luchar también por el techo de nuestros animales. Europa Press

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Resistencia bajo la lluvia en Sol por el derecho a la vivienda: solo el 4% de los alquileres permite familias con animales

El acceso a la vivienda con animales de compañía, cada vez deja a más personas sin hogar. Ellos también merecen respeto.

Más información: Confirmado por ley: si tu contrato de alquiler no lo prohíbe de forma explícita, puedes tener mascota en casa

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Hoy llueve sobre las tiendas de acampada en la Plaza del Sol de Madrid. Todo está mojado, pero la gente resiste y se aprieta aún más. Son días importantes para todos; también para aquellos que no pueden reivindicar sus derechos con nuestro lenguaje.

Entre las miles de personas que acuden a la resistencia, también están ellos. Algunos han venido con sus familias, asustados por la cantidad de estímulos que activan sus sistemas nerviosos. Otros se han quedado en casa, esperando pacientes a que sus humanos se manifiesten también por su futuro.

Porque esta lucha es transversal: todos los días, millones de españoles tienen que lidiar con la enorme dificultad de encontrar un alquiler que admita a su animal de compañía.

Mientras que cerca del 50% de los hogares en España conviven con al menos una mascota, solo entre un 4% y un 5% de los anuncios de alquiler especifica explícitamente que las acepta. La crisis habitacional no entiende de especies.

"Con el agravamiento de la crisis de la vivienda en los últimos años, hemos detectado que este problema ha saltado el ámbito de la vulnerabilidad extrema", afirma Noe Terrasa, coordinadora del área social de FAADA y responsable de sus programas públicos.

"Hoy en día, cualquier persona que conviva con un animal encuentra serias dificultades para alquilar una casa. Se ha convertido en un auténtico drama social".

Exigimos una nueva ley


El panorama legislativo atraviesa un momento extremadamente complejo. Frente a este parón, tanto organizaciones sociales como partidos de la causa animalista coinciden en un diagnóstico urgente.

Es imprescindible que la legislación y la sociedad dejen de considerar al animal como un "extra" prescindible o un simple objeto de propiedad, reconociendo legalmente la realidad de las familias multiespecie.

La segunda noche en Sol.

La segunda noche en Sol. Europa Press

El mercado del alquiler se ha convertido en el principal cuello de botella, y ambas partes exigen que tener mascota deje de ser un motivo de descarte automático.

"Por nuestra experiencia en programas de sinhogarismo, hemos observado que el número de personas que viven en la calle se ha multiplicado en el último año, y con ello, los casos de animales en situación de exclusión. Es algo que no habíamos visto con esta intensidad en una década", advierte Terrasa.

La falta de viviendas pet-friendly frena las adopciones y provoca renuncias y abandonos forzados. La barrera habitacional ha escalado hasta golpear a cualquier perfil, independientemente de sus recursos económicos.

Acampamos para ellos

Aunque con distintas estrategias, todos defienden que hay que cambiar las reglas del juego. "Somos conscientes de que quizás no parezca el contexto ideal para plantear el acceso a la vivienda con animales cuando muchas familias ni siquiera encuentran techo, pero nosotros llevamos una década gestionando esta realidad".

Hoy el problema no puede esperar más. Acampamos por todas las familias y nos quedamos en la plaza por aquellos que necesitan un refugio frente a la intemperie.

"Nos encontramos con situaciones inéditas: personas con trabajo y recursos económicos que terminan en la calle o durmiendo en sus vehículos únicamente porque no encuentran una habitación o piso donde les permitan convivir con su perro", explica Terrasa.

Desde FAADA gestionan incluso casos de trabajadores con sueldo que piden ayuda para mantener a sus perros durante su jornada laboral al no tener dónde dejarlos, abocados al sinhogarismo.

Se están generando "universos paralelos" donde el problema de la vivienda ya no responde a la falta de ingresos, sino a la discriminación por convivir con un perro o un gato.

Mi casa es tu casa

Para revertir esta tendencia, la Fundación convocó la semana pasada a los diversos actores del sector inmobiliario a un encuentro de trabajo con el objetivo de presentar el proyecto "Mi casa, es tu casa".

La jornada contó con la participación de representantes del PSOE, Sumar y Esquerra Republicana, junto a profesionales del sector inmobiliario, la mediación y el ámbito asegurador.

Durante las mesas de trabajo, la propia Noe Terrasa intervino como investigadora para exponer cómo el vínculo afectivo se rompe en los filtros de selección.

"Los profesionales nos explicaron la magnitud del problema: un piso en alquiler puede recibir hasta 100 candidaturas idóneas en una sola tarde".

Ante semejante volumen de demanda, los filtros son tan drásticos que descartan automáticamente no solo a familias con animales, sino incluso a familias con niños.

"Mi casa, es tu casa" pretende ser un punto de inflexión dentro de los programas sociales que FAADA desarrolla desde hace diez años con Servicios Sociales, ampliando su alcance para evitar desahucios silenciosos y exclusión social.

Por su parte, el Partido Animalista Con El Medio Ambiente (PACMA) exige abordar la crisis mediante la vía reglamentaria a través de un Decreto de Vivienda.

Su propuesta busca prohibir por ley que los arrendadores puedan incluir cláusulas de veto a los animales en los contratos de alquiler, reconociendo el derecho a la vivienda de las familias multiespecie.

Cada una a su manera, las distintas entidades exigen cambios urgentes en el sistema para erradicar las barreras que enfrentan los hogares al buscar un techo.

Por eso, ayer, hoy y mañana, la resistencia se queda en Sol también por ellos: para que la vivienda sea un derecho también para aquellos que no tienen voz pero sí un lugar en nuestra familia.