Un grupo de conejos en una jaula.

Un grupo de conejos en una jaula. istock

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La fiesta en Tarragona que rompe las normas de La Ley de Bienestar Animal: "Ahogaban a los conejos en la paja jugando"

Lo que tendría que ser una celebración de transición a la madurez, se transforma en una fiesta donde se incluye el maltrato animal por diversión.

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El vídeo que publicó FAADA esta semana nos dejó aterrorizados. Unos jóvenes juegan con un remolque repleto de paja. Parece que están buscando algo, en el fondo de del contenedor. Quizás unas chuches, o unos chocolates, como se hace en Semana Santa.

Pero no, lo que capturan y sacan a fuerza no son caramelos: son conejos. Es la "Festa Dels Quintos", celebrada en Galatea, en Tarragona, a principios de Agosto.

El vídeo no acaba allí y sigue mostrando la violencia, y el maltrato, con el cual manejan a los animales. Los levantan por las orejas y los lanzan por allí. Como si fueran juguetes inertes, no como si fueran seres sintientes.

Lo que en la tradición local se veía como un juego festivo de toda la vida, desde el punto de vista del bienestar animal constituye un episodio de estrés extremo para los conejos, riesgo manifiesto de pisotones, traumatismos y manipulación indebida.

Preguntas sin respuesta

"Los animales estaban ahogándose en la paja a modo de juego, en una especie de competición", cuenta Virginia Iniesta, portavoz de la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA).

Recibieron el aviso de una persona que pudo grabar lo sucedido en la fiesta. Y ante las imágenes publicadas por una televisión local, se encontraron con muchas preguntas sin respuestas.

"Nos hemos puesto en contacto con el Ayuntamiento para saber qué autorización tenía la actividad y por qué se ha garantizado o no el bienestar animal". Sin embargo, la respuesta del Ayuntamiento no ha sido la esperada.

"No nos pueden dar contestación porque ellos no han organizado la actividad. Y han alegado que siempre comunican a los organizadores que cualquier evento debe cumplir con la normativa".

Ante esta nula respuesta, la Fundación va a volver a pedir que amplíen la información porque quedan preguntas que creen necesario aclarar. Una vez tengan toda la información, las estudiarán para que el departamento legal tome las medidas necesarias.

Tanto la legislación de Catalunya como la Ley de Bienestar Animal estatal establecen restricciones severas contra el sufrimiento animal en espectáculos y juegos populares, aunque la normativa aplica con diferentes excepciones.

Dinámicas como la de Batea no están amparadas por la ley, pero se considera infracción al someter a los animales a estrés, manipulación o riesgos de lesiones.

Una demostración de madurez

Los Quintos es una fiesta tradicional muy arraigada en Catalunya y otras partes de España. Originalmente, era la fiesta que organizaban los jóvenes el año que cumplían 18 años, justo antes de irse al servicio militar obligatorio.

Aunque la mili ya no existe, la tradición se mantiene como un rito de paso a la edad adulta. Los jóvenes del pueblo que cumplen la mayoría de edad ese año se juntan para organizar varios días de fiesta, pasacalles, cenas, actividades con música y tradicionales "juegos" locales.

La presencia de los animales no es nueva. Se han utilizado como elemento de diversión, entretenimiento y competición entre los jóvenes. Para "demostrar" la transición a la madurez se incluían animales de granja o entorno.

Atraparlos a ciegas, perseguirlos, soltarlos en plazas o remolques, hacer carreras con ellos para ganar un premio. Pura diversión del público. Hoy, ya no es un juego popular: se trata de puro maltrato, en casos pasivo.

Someter a un animal doméstico o de granja a gritos, aglomeraciones, manipulaciones bruscas y espacios cerrados les provoca un estrés agudo, miedo y riesgo real de asfixia o lesiones.

Un cambio urgente

Estas prácticas están desapareciendo y necesitan ser sustituidas urgentemente por juegos de gymkana, pruebas deportivas o disfraces que no involucren a seres vivos.

"Éticamente nos parece inaceptable utilizar animales vivos para la diversión y tratarlos de esa manera", afirma Virginia. Además, pidieron responsabilidad por si alguno de esos animales sufrió algún daño o requirió atención tras el evento.

"El riesgo está presente, ya que por ahora no sabemos de dónde se cogieron los animales, dónde están actualmente ni de dónde vienen".

El tema es siempre el mismo: todavía vivimos en un país donde la utilización de animales para espectáculos y fiestas está a la orden del día. El cambio es urgente.

"Queda mucho por avanzar como país y lo que pretendemos es concienciar de que hacer sufrir a los animales por simple diversión es condenable, sabiendo que los animales sienten y sufren", concluye Virginia.