Cuatro patos en un jardín.

Cuatro patos en un jardín. istock

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La Universidad de Alicante quiere trasladar la colonia de patos: los colectivos denuncian la situación y exigen garantías

La polémica por los patos de la Universidad de Alicante se coloca entre la alerta sanitaria y la denuncia por dejadez animal.

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Lo que comenzó como un trabajo de mantenimiento estival en el campus de la Universidad de Alicante (UA) se ha convertido en un tenso debate sobre el bienestar animal, la gestión de la fauna urbana y la transparencia en el uso de los fondos públicos.

La decisión del Vicerrectorado de Infraestructuras de trasladar a la colonia de patos y ánades del campus al lago del Bosque Ilustrado ha encendido todas las alarmas entre colectivos ambientalistas y protectoras de animales.

El foco del conflicto saltó tras las declaraciones del vicerrector de Infraestructuras, Salvador Iborra, quien justificó el vaciado de los estanques y el traslado de las aves alegando problemas de insalubridad en las instalaciones, un crecimiento descontrolado de la población y la sospecha de brotes de salmonelosis.

Desde la institución académica se anunció la realización de análisis veterinarios a los ejemplares y se dejó clara una postura firme: los patos que resulten estar enfermos no regresarán al campus.

Para albergar a los animales sanos, la universidad ha propuesto como destino el lago artificial del Bosque Ilustrado, una zona verde cercana.

Las verdaderas medidas imprudentes

La respuesta de los colectivos animalistas no se ha hecho esperar. Entidades como FAADA, A.R.D.A. Alicante y el grupo promotor de la A.P.A.P.U.A. han calificado la medida de "imprudente" y tachan la situación de crisis provocada.

Según denuncian estas organizaciones, la degradación del entorno no se debe a los animales, sino a la propia gestión de la universidad.

De hecho, comunican que tres de los cuatro estanques del campus fueron vaciados a finales de junio, dejando a decenas de aves hacinadas en un único punto con agua escasa y en pésimas condiciones en pleno pico de calor veraniego.

FAADA sostiene que los problemas de sobrepoblación y suciedad podrían haberse evitado con un mantenimiento básico, la instalación de sistemas de filtrado adecuados, el control ético de la reproducción y la regulación de la alimentación.

Los colectivos han puesto el foco en la partida de 5.000 euros aprobada en los presupuestos participativos de la propia UA, destinada específicamente a la mejora de instalaciones, alimentación y atención veterinaria de la fauna del campus, cuestionando qué actuaciones concretas se han financiado con ese dinero.

Un futuro incierto para la colonia del campus

Mientras se esperan los resultados de las inspecciones sanitarias, el movimiento animalista ha presentado escritos formales exigiendo garantías para la colonia de patos, pidiendo que no se adopten medidas drásticas ni traslados precipitados sin un aval científico estricto.

El caso pone de relieve el reto al que se enfrentan los espacios urbanos y educativos a la hora de convivir con la fauna local: un equilibrio frágil que, según los expertos, requiere planificación ética constante y no intervenciones de urgencia en los meses más calurosos del año.