Gatos en la calle.

Gatos en la calle. istock

Mascotario

España empeora sus cifras: 285.000 animales abandonados, casi el 60% fueron perros y un 40% gatos

Las cifras de perros y gatos recogidos se estancan en España y crean un problema en las protectoras de todo el país.

Más información: Los expertos coinciden: el 73% de los perros abandonados en protectoras son mestizos, más sanos que los de raza

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El bienestar animal en España se enfrenta a un problema crónico que no logra remitir. Durante el año 2025, un total de 285.000 perros y gatos ingresaron en los centros de acogida de todo el país, según revela el último estudio "Él Nunca Lo Haría" de la Fundación Affinity.

Aunque el balance global muestra un descenso casi imperceptible respecto a 2024, los expertos coinciden en el diagnóstico: la situación está estancada y el abandono sigue siendo la principal vía de vulneración de los derechos de los animales en el territorio nacional.

El informe desglosa que del total de animales rescatados, casi el 60% fueron perros (169.000) y más de un 40% gatos (116.000). Una radiografía que evidencia que, a pesar de los avances legislativos y las campañas de concienciación, el flujo de ingresos en los refugios no cesa.

Las causas detrás de la renuncia

¿Por qué se sigue abandonando? El estudio de la Fundación Affinity pone nombre y porcentajes a los detonantes declarados por las entidades.

El principal motivo económico y social detrás del abandono son las camadas no deseadas (15%), un indicador directo de la falta de esterilización. Le siguen de cerca la pérdida de interés por el animal (14%), los cambios de domicilio o traslados (12%), el fin de la temporada de caza (10%) y los problemas de comportamiento (10%).

"Este estudio es posible gracias a la implicación de las entidades que, año tras año, dedican tiempo a responder y compartir sus datos", afirma Isabel Buil. La directora de la Fundación Affinity defiende la importancia de este termómetro anual para entender el problema.

Segú indica, su participación es clave porque permite contar con un análisis riguroso de la realidad del abandono, la pérdida y la adopción en España.

"A día de hoy, es el único estudio anual con esta cobertura, y mientras no exista otro, necesitamos que los centros sigan colaborando para poder ser conscientes de la magnitud de este gran problema".

Un voluntariado precarizado y al límite de sus fuerzas

Más allá de la fría estadística de los animales que entran por la puerta, el informe pone el foco en el lado humano.

Las protectoras operan bajo una elevada presión asistencial y una alarmante falta de recursos, un escenario que se ha convertido en el caldo de cultivo perfecto para la llamada fatiga por compasión y el burnout (agotamiento crónico). La vulnerabilidad se acentúa según el tamaño de la organización:

  • Casi 4 de cada 10 entidades (39%) no cuenta con ningún empleado remunerado.
  • La mitad de los centros opera con menos de diez voluntarios.
  • La media general se sitúa en 29,1 colaboradores por entidad, pero la distribución es profundamente desigual, dejando desamparados a los refugios más pequeños.

El factor legal y la falsa "obligación" de los refugios

Alejandra Botto, presidenta y voluntaria de la Fundación El Arca de Noé, conoce de primera mano esta dura realidad y denuncia la desinformación social que aún impera: las familias a menudo ignoran que el abandono es un delito y que convivir con un animal implica una responsabilidad vitalicia.

Muchos ciudadanos acuden a los centros asumiendo erróneamente que estos están obligados a absorber los problemas de gestión familiar.

Asimismo, Botto matiza que el voluntariado es el motor de los centros, pero requiere un cambio de enfoque por parte de la sociedad civil: "Es imprescindible para el funcionamiento de los centros, pero requiere organización, formación y compromiso continuado".

Según ella, el objetivo es contar con voluntarios que colaboren de forma estable y participen en las necesidades reales del centro: "mantenimiento de instalaciones, limpieza, mejora del entorno, apoyo en terapias y atención directa a perros y gatos bajo supervisión, entre otros".

La huella psicológica de cuidar al desamparado

El día a día en una protectora es una montaña rusa emocional. Quienes trabajan allí se debaten constantemente entre la satisfacción de lograr una adopción y la frustración ante el maltrato recurrente.

Aunque la experiencia puede llegar a ser transformadora y reforzar valores como la solidaridad, el peaje psicológico es innegable.

"La parte más reparadora es acompañar la recuperación del animal y ver su transformación, pero la exposición constante puede traducirse en desgaste y afectar a la salud física y mental", concluye Alejandra Botto sobre el impacto en la salud mental de los cuidadores de primera línea

Sin un incremento en el apoyo institucional, una mayor dotación económica y un voluntariado estructuralmente sólido, las protectoras españolas avisan: la red de seguridad del bienestar animal se encuentra al borde del colapso.