Un gato.

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Los científicos coinciden: la esperanza de vida de los gatos podría llegar a 30 años gracias a un nuevo tratamiento

El doctor Toru Miyazaki acaba de desarrollar una nueva terapia que promete llegar al mercado global en 2027.

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Angelica Rimini
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La medicina veterinaria está a las puertas de una revolución histórica que podría transformar el concepto de envejecimiento en los animales de compañía.

Un equipo de investigadores japoneses ha desarrollado un tratamiento experimental capaz de frenar y estabilizar la enfermedad renal crónica, una afección irreversible que padecen la inmensa mayoría de los gatos senior y que se alza como una de las principales causas de mortalidad en la especie.

De confirmarse las proyecciones científicas, este avance podría elevar la esperanza de vida de los felinos desde los 15 años actuales hasta una meta óptima cercana a los 30.

El proyecto está liderado por el doctor Toru Miyazaki, un reputado inmunólogo de la Universidad de Tokio que lleva décadas descifrando los misterios de una molécula clave: la proteína AIM (Inhibidor de la Apoptosis de los Macrófagos).

El descubrimiento de que esta proteína está inactiva en los felinos ha sido el detonante para el desarrollo de una terapia que promete llegar al mercado global el próximo año 2027.

El defecto genético que condena los riñones del gato

Para comprender el alcance del hallazgo es necesario entender el talón de Aquiles de la biología felina. En condiciones normales en otros mamíferos, la proteína AIM actúa como una suerte de "barrendero celular", encargándose de limpiar los desechos biológicos y las toxinas que obstruyen los túbulos renales.

Sin embargo, debido a una mutación genética congénita, todos los gatos domésticos poseen esta proteína inactiva.

Como consecuencia, a medida que el animal envejece, sus riñones acumulan residuos metabólicos de manera progresiva. Al no poder depurarse, el tejido renal se degrada de forma irreversible, derivando en la temida insuficiencia renal crónica, una enfermedad silenciosa que a menudo solo muestra síntomas cuando el órgano ya ha perdido el 75% de su funcionalidad.

El tratamiento desarrollado por el Instituto para la Medicina AIM consiste en una inyección terapéutica de proteína AIM recombinante. Al introducirla de forma artificial, el fármaco reactiva el mecanismo de limpieza natural del organismo del gato.

Aunque la medicina no puede regenerar las partes del riñón que ya han muerto, sí es capaz de desatascar los conductos obstruidos, detener el avance del daño y restaurar el rendimiento de las zonas viables del órgano, estabilizando la salud del animal.

Resultados contundentes

Los ensayos clínicos llevados a cabo con pacientes felinos en fases avanzadas de la enfermedad han arrojado resultados muy prometedores para la comunidad veterinaria.

Mientras que el grupo de control no tratado apenas registró una supervivencia del 20% al cabo de un año, los gatos que recibieron la inyección de la proteína AIM alcanzaron una tasa de supervivencia de entre el 80% y el 83%, mostrando además una notable mejoría en su calidad de vida y niveles de energía.

Actualmente, el fármaco se encuentra en su fase regulatoria final. Tras el éxito de las pruebas clínicas, los investigadores han solicitado formalmente la aprobación sanitaria ante el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón.

Paralelamente, se ha establecido una infraestructura de producción masiva en Taiwán con el objetivo de garantizar el suministro internacional para su lanzamiento comercial en 2027.

¿Es biológicamente posible un gato de 30 años?

Aunque la cifra de los 30 años de vida ha sido utilizada como el gran emblema del proyecto, la comunidad científica internacional prefiere acoger el dato con cautela.

La insuficiencia renal es, de hecho, el gran cuello de botella que limita la longevidad de la especie; al eliminar este obstáculo, la media de vida de los gatos domésticos aumentará de forma drástica y segura.

No obstante, los expertos recuerdan que el envejecimiento es un proceso multifactorial. Incluso con unos riñones protegidos y plenamente funcionales gracias al nuevo tratamiento, el resto de los órganos del animal continuarán expuestos al desgaste del tiempo.

Los felinos ancianos seguirán siendo vulnerables a patologías como el cáncer, los fallos cardíacos, la diabetes o el deterioro cognitivo.

Por lo tanto, los 30 años de edad no se convertirán de manera automática en la norma de los hogares, pero sí dejarán de ser un récord insólito para transformarse en una meta alcanzable y saludable para millones de gatos en todo el mundo.