Un perro en la playa de Dubai.

Un perro en la playa de Dubai. Istock

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La crisis silenciosa de las mascotas en Dubái: más de 1.000 animales abandonados aunque la Ley lo prohíbe

Las personas que están dejando la región y abandonan a sus mascotas, están creando una "emergencia silenciosa" de animales domésticos sin hogar.

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En las últimas semanas, Dubái vive una crisis silenciosa que no aparece en los grandes titulares: el abandono masivo de mascotas, sobre todo perros y gatos, por parte de personas que abandonan la ciudad de forma apresurada.

Detrás de los rascacielos y el lujo, se está quedando una estela de pisos vacíos… y animales que nadie fue a recoger.

El aumento del miedo por la guerra en la región y la sensación de inseguridad ha llevado a muchos expatriados a marcharse de Dubái con muy poco margen de tiempo. En esa salida precipitada, demasiadas mascotas han quedado fuera del plan.

Algunas han sido literalmente encerradas en apartamentos vacíos, otras han sido dejadas en portales, urbanizaciones o directamente en la calle.

Para los refugios, veterinarios y rescatistas locales, el impacto ha sido inmediato: llamadas de emergencia, mensajes pidiendo ayuda para animales encontrados solos en casas, y una avalancha de perros y gatos rescatados en estado de abandono.

Muchos de ellos eran, hasta hace poco, animales muy cuidados, que aparecían incluso en redes sociales como parte de una vida "perfecta" de lujo y sol.

Una contradicción legal y moral

Paradójicamente, abandonar una mascota en Emiratos Árabes Unidos es ilegal. La legislación de bienestar animal establece que los dueños son responsables de sus animales y prohíbe claramente el abandono, contemplando multas e incluso penas de cárcel.

En teoría, quien no puede hacerse cargo de su animal debe entregarlo a las autoridades competentes o a organizaciones autorizadas. Sin embargo, la realidad práctica es mucho más amarga.

En varias comunidades de Dubái se ha multado a residentes por alimentar a gatos y perros callejeros, y se han implantado normas que penalizan a quien intente ayudar a estos animales.

Esto genera una paradoja cruel: por un lado se condena el abandono, pero por otro se pone trabas a quienes intentan aliviar el sufrimiento de los que ya han sido abandonados.

Refugios desbordados

Las protectoras y redes de rescate llevan años sosteniendo, casi en solitario, el problema de los animales sin hogar en Dubái. Con la nueva ola de abandonos, la situación ha pasado de difícil a crítica.

Falta espacio, faltan manos y faltan recursos económicos. Muchos refugios han tenido que improvisar hogares de acogida temporales, ampliar de forma precaria sus instalaciones o decir "no" a animales que necesitan ayuda, simplemente porque ya no cabe uno más.

Un santuario (Six Hounds, en Al Ain) informó haber recibido 27 solicitudes en un solo día de gente que quería dejar a sus animales, muchas diciendo que, si no los aceptaban, los soltarían en la calle.

Las autoridades han empezado a presentar medidas para gestionar la presencia de animales en la calle, como puntos de alimentación controlada o campañas puntuales.

Un problema estructural

Son pasos en la dirección correcta, pero no alcanzan para responder a un problema estructural: una cultura en la que muchos animales siguen siendo vistos como objetos sustituibles, un "extra" de la vida cómoda que se puede dejar atrás cuando deja de encajar.

Mientras no haya una aplicación real y constante de las leyes de bienestar animal, campañas de sensibilización profundas y colaboración estrecha con refugios y expertos, estas iniciativas serán parches sobre una herida que no deja de abrirse.