Una gata negra.

Una gata negra.

Mascotario

Carlos Gutiérrez, veterinario: "Saber cómo los gatos perciben el mundo te puede ayudar a mejorar vuestra vida cotidiana"

Estos animales poseen una visión de 200 grados y una excelente capacidad para ver en la oscuridad gracias a la abundancia de bastones en sus retinas.

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El mundo felino está lleno de misterios, y una de las facetas más fascinantes es la forma en que los gatos perciben su entorno. En un vídeo del canal Mascotas y Familias Felices, el veterinario clínico Carlos Gutiérrez desvela algunos de los secretos mejor guardados sobre la visión de nuestros compañeros felinos.

Como él mismo señala, conocer cómo ve tu gato no es solo una curiosidad, sino una herramienta práctica: "Saber cómo perciben el mundo te puede ayudar a comprenderlo un poco mejor y a mejorar vuestra vida cotidiana". El experto explica las principales características de la vista de los gatos y cómo este conocimiento puede ayudarnos a mejorar nuestra convivencia con ellos.

Una vista de 200 grados

Los gatos disfrutan de una visión panorámica casi total. Mientras los humanos tenemos un campo visual de unos 180 grados, ellos alcanzan aproximadamente los 200 grados alrededor de la cabeza.

Gracias a esta amplitud pueden detectar fácilmente si algo o alguien se aproxima desde un ángulo lateral o incluso ligeramente trasero. Eso sí, su visión periférica no es nítida: perciben las formas y los movimientos, pero no los pequeños detalles.

Otra de sus grandes virtudes es su capacidad para ver en la oscuridad. En las retinas de los gatos abundan las células llamadas bastones, extremadamente sensibles a la luz. Esto les permite moverse con soltura en ambientes poco iluminados, orientarse sin tropezar y desplazarse sigilosamente durante la noche.

El precio que pagan por esta extraordinaria cualidad es que poseen menos células conos, las encargadas de distinguir el detalle y el color, por lo que las imágenes que perciben en pleno día son algo borrosas.

El mundo en blanco y negro

En cuanto a los colores, el veterinario aclara que los gatos no ven el rojo, aunque tampoco perciben el mundo en blanco y negro. Su paleta visual se compone principalmente de tonos azules, morados, amarillos y verdes, siendo este último el que captan con mayor intensidad.

Por ello, Gutiérrez recomienda aprovechar el uso del color al elegir los accesorios del gato: una manta o un juguete en azul o verde resultará mucho más atractivo para él que uno rojo o anaranjado.

El especialista también desmonta un mito: los gatos no tienen buena visión de lejos ni de cerca. Su enfoque perfecto se sitúa en torno a los siete metros, lo que significa que todo lo que esté más allá —o demasiado cerca de su cara— lo verán borroso. En distancias cortas, se ayudan de sus bigotes para orientarse y detectar movimientos sutiles del aire.

Este rango de visión media es ideal para su instinto cazador, ya que les permite identificar, acechar y lanzarse sobre su presa con precisión. A la hora de jugar, el consejo es claro: conviene mantener el juguete a pocos metros, porque si lo alejamos demasiado, es posible que el gato ni siquiera lo vea.

En cámara lenta

Por último, Gutiérrez explica que los gatos procesan las imágenes de su entorno mucho más rápido que los humanos. Para ellos, el mundo se mueve casi como en "cámara lenta". Este procesamiento acelerado les permite anticipar trayectorias y reaccionar con enorme rapidez ante movimientos fugaces, como los de un ratón o un insecto.

Aprovechar esta habilidad durante el juego es fundamental: los juguetes que se mueven de forma veloz y sorpresiva, como las clásicas "cañas", estimulan su mente y despiertan por completo su atención.

En definitiva, comprender cómo ven los gatos nos ayuda a ponernos en su lugar y a ofrecerles una vida más enriquecedora. Escoger juguetes y objetos de colores que perciban mejor, jugar a la distancia adecuada y adaptar nuestro entorno a su modo de ver el mundo son gestos sencillos que fortalecen nuestro vínculo con ellos y mejoran su bienestar cotidiano.