Una chica con un gato naranja en brazos.

Una chica con un gato naranja en brazos. Lewis Denby

Mascotario

Carlos Gutiérrez, veterinario: "Cuando tienes visitas en casa, nunca vayas a por el gato y lo traigas en brazos"

A diferencia de los perros, los felinos perciben las visitas como posibles intrusos que amenazan sus recursos y rutinas establecidas.

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Angelica Rimini
Publicada

Recibir a amigos o familiares en casa suele ser un motivo de alegría y celebración para nosotros, pero para nuestros compañeros felinos, la realidad es muy distinta. El veterinario Carlos Gutiérrez nos invita a reflexionar sobre un tema fundamental en la convivencia: cómo perciben los gatos a nuestros invitados y qué podemos hacer para que se sientan seguros.

Como bien señala el especialista, que a un gato no le gusten las visitas no significa que estas sean algo malo de por sí, sino que "ellos no las perciben de la misma forma que lo hacemos las personas".

Un territorio hermético

Para entender la mente de nuestro gato, primero debemos dejar de compararlo con otros animales, como los perros. Mientras que los canes salen al parque y socializan regularmente con desconocidos, los gatos tienen un entorno mucho más cerrado y no suelen tener tantas oportunidades de interactuar con personas ajenas a su territorio.

Por esta razón, cuando alguien cruza la puerta, el gato no ve a un amigo con el que tomar un café. Según Gutiérrez, "es normal que cuando venga alguien a casa ellos entiendan que esas personas han entrado en su territorio para robarles sus preciados recursos: sus zonas de descanso, sus areneros, su comida o incluso tu atención".

Para el felino, las visitas representan intrusos que traen consigo olores, sonidos y voces nuevas, alterando el control y la tranquilidad que tanto adoran. Además, los invitados suelen romper las rutinas del hogar.

Ocupan sus butacas favoritas o usan espacios que normalmente están vacíos. Esto genera reacciones normales como esconderse, observar desde lejos con tensión o incluso mostrar estrés una vez que la visita se ha marchado.

Los dos grandes errores

El desconocimiento nos lleva a cometer fallos que aumentan la ansiedad de nuestros gatos. El veterinario y experto destaca dos errores principales. El primero consiste en esperar que el gato sea quien se adapte.

La solución no es dejar de recibir visitas, pero somos nosotros quienes debemos proporcionarle al gato un entorno lo suficientemente seguro. "Tú no tienes que buscar que tu gato se acostumbre a la fuerza; tienes que contribuir a que tu gato se sienta menos incómodo", recalca el especialista.

El segundo error es forzar la socialización. Obligar al animal a interactuar es contraproducente. El experto advierte sobre una práctica muy habitual: "Lo que no tienes que hacer es irte a por el gato y traerlo en brazos. Eso es un completo error porque tu gato, aunque se quede inmóvil en tus brazos, en ese momento está teniendo altísimas dosis de estrés".

Cómo gestionar las visitas paso a paso

Para que la convivencia sea armoniosa y el gato relacione la llegada de personas con estímulos inofensivos, es vital actuar de forma adecuada antes, durante y después de recibir invitados.

Antes de la visita, lo ideal es mantener las rutinas habituales y no cerrar de golpe las puertas de las habitaciones, ya que les gusta explorar libremente su casa. "También conviene crearle una zona segura, un rincón tranquilo bajo la cama o sobre una manta donde pueda aislarse si no quiere ser visto".

Para reducir tensiones, es útil colocar comederos y bebederos adicionales en esa zona, lejos de las áreas de paso, para que pueda alimentarse con tranquilidad. Durante la visita, la regla de oro es dejar que el gato decida.

"Nuestro compañero felino va a ser el que tenga que tomar la iniciativa si quiere salir de su escondite, acercarse a las personas, buscar caricias…", afirma el especialista. Además, conviene educar a nuestros invitados para que ignoren al gato y no lo persigan ni intenten levantarlo del suelo, ya que este tipo de acciones le resultan intimidatorias y rompen su sensación de control.

Bajar los niveles de estrés

Después de la visita es importante ofrecerle tiempo para descomprimirse y permitir que sus niveles de estrés disminuyan de forma natural cuando note que la casa vuelve a la normalidad.

"Podemos recompensarlo con un poco de comida húmeda como refuerzo positivo, aunque en pequeñas cantidades, pues el estrés a veces provoca atracones que pueden terminar en vómitos". En ningún caso se debe castigar el estrés diferido.

Algunos gatos pueden mostrarse esquivos o agresivos horas o incluso días después de haber tenido una experiencia incómoda. En lugar de reprenderlo, conviene analizar qué aspectos de la visita pudieron afectarlo para no repetir los mismos errores en el futuro.

En conclusión, no debemos forzar a nuestro gato a tolerarlo todo. Si sabemos que nuestro compañero es miedoso, lo mejor es optar por una exposición gradual, comenzando con visitas de una sola persona, en un ambiente calmado y con un tono de voz bajo, adaptándonos siempre al ritmo y las necesidades de nuestro animal.