Dos gatos abrazados.

Dos gatos abrazados. Istock

Mascotario

Sofía García, veterinaria: "El 50% de los animales mayores de 8 años sufren tumores. Muchos pueden tratarse o curarse"

La veterinaria Sofía García explica el procedimiento que hay que seguir cuando le diagnostican cáncer a tu mascota para no tomar decisiones impulsivas.

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Recibir la noticia de que un perro o un gato tiene cáncer es un golpe difícil de asumir para cualquier familia. El impacto emocional, la escasez de información clara y la presión por decidir rápido suelen mezclarse en forma de miedo y confusión.

Se calcula que alrededor del 50% de los animales mayores de ocho años desarrollarán algún tipo de tumor a lo largo de su vida, una cifra que explica por qué esta situación es cada vez más frecuente en las consultas veterinarias.

Aun así, los especialistas recuerdan que hoyexisten alternativas que pueden mejorar significativamente la calidad de vida de muchos animales con este diagnóstico.

"Aunque el cáncer sigue siendo una palabra que asusta, no siempre significa que no haya nada que hacer", explica Sofía García, veterinaria dedicada en exclusiva a la oncología veterinaria. "Cada caso es distinto y lo más importante es saber que existen opciones adaptadas a cada animal y a cada familia".

El primer paso

Ante un diagnóstico de cáncer, el miedo al sufrimiento del animal aparece casi de inmediato. Por eso, García insiste en la importancia de dar un paso atrás antes de tomar decisiones.

Controlar el estrés es clave: detenerse, pedir explicaciones y evitar decisiones precipitadas. "Es fundamental entender qué tipo de tumor es, en qué fase se encuentra y cuáles son los objetivos reales del tratamiento: curar, controlar la enfermedad o simplemente mejorar la calidad de vida", aclara Sofía.

La veterinaria señala que uno de los grandes problemas es la imagen que muchas familias tienen de estos procesos. "Muchas veces se piensa que el animal va a pasar todo el tratamiento vomitando, apagado y sin apetito".

Sin embargo, subraya que la oncología veterinaria actual no se basa únicamente en tratamientos agresivos. Hoy se plantean abordajes personalizados que pueden incluir cirugías, tratamientos médicos o cuidados paliativos bien planificados, siempre con el bienestar del animal en el centro.

Entender la gravedad real del tumor

Una de las claves para decidir es conocer con precisión a qué se enfrenta la familia. "Lo primero que tenemos que saber es cuál es el nombre y apellidos de ese tumor y hasta dónde llega el alcance de la lesión, pero también cuál es el estado general del paciente", explica Sofía.

Muchos de estos pacientes son animales geriátricos que ya presentan otras patologías, como síndrome de Cushing, insuficiencia renal o diabetes. Todo esto obliga a una valoración global antes de definir la estrategia terapéutica.

"Con toda esa información y un estudio completo del paciente es cuando se decide el protocolo a seguir", comenta la veterinaria. El objetivo no es aplicar el tratamiento más agresivo, sino el más adecuado para ese animal concreto y su situación de salud.

Sí, el cáncer puede tratarse

Lejos de la idea de que "no hay nada que hacer", la especialista recuerda que en muchos casos el cáncer en animales puede tratarse e incluso curarse. "En la mayoría de los pacientes se podrá establecer un plan, siempre y cuando se detecte la enfermedad en fases iniciales", asegura.

La oncología veterinaria ha avanzado considerablemente en los últimos años y el abanico de opciones es hoy mucho más amplio. Aunque la meta principal sigue siendo lograr la mayor calidad de vida posible, las decisiones ya no se reducen a "operar o no operar".

Existen diferentes tratamientos que permiten que perros y gatos continúen viviendo de forma plena y feliz, ajustando la intensidad del abordaje a la edad, el estado general y las expectativas de la familia.

Un enfoque "oncofriendly"

En este contexto, el acompañamiento profesional marca una gran diferencia. "Las familias tienen derecho a hacer preguntas, a entender el pronóstico y a conocer todas las alternativas, incluso aquellas que no pasan por tratamientos intensivos", señala García.

Para la especialista, un enfoque "oncofriendly" significa explicar con claridad, respetar los ritmos de la familia y no confundir calidad de vida con alargar el sufrimiento. "En muchos casos, con un buen seguimiento, el animal puede seguir disfrutando de su rutina, de los paseos y del tiempo de calidad con su familia", subraya.

El conflicto aparece a menudo cuando el animal es muy mayor y se tiende a pensar que no merece la pena tratarlo porque su esperanza de vida es limitada.

"A veces te dicen que con el tratamiento puede vivir un año más y no lo ves necesario, pero la realidad es que si el profesional veterinario está formado en oncología buscará el mejor tratamiento posible para que el perro o el gato tengan la mejor calidad de vida. Además, estos animales son muy fuertes y apenas se van a enterar del tratamiento", comenta la veterinaria.

Para García, recibir un diagnóstico de cáncer en un animal no debería vivirse ni en soledad ni desde el miedo. Contar con información clara, un acompañamiento profesional adecuado y un enfoque centrado en la calidad de vida ayuda a tomar decisiones más serenas y ajustadas a cada caso.

"El cáncer no es una sentencia automática, sino un punto de partida para valorar opciones", concluye Sofía García. "Nuestro papel como veterinarios es acompañar a las familias, explicar con honestidad y buscar siempre el mayor bienestar del animal, sea cual sea el camino elegido".