Eclipse, el perro cuya familia ha sido deportada por agentes de ICE.

Eclipse, el perro cuya familia ha sido deportada por agentes de ICE. Youtube

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Eclipse, el perro que se perdió en el desierto de Arizona después de que su familia fuera deportada por agentes de ICE

Perdido, vagaba por el desierto sin un hogar ni una meta: había sido arrancado de su familia y los vecinos no sabían qué hacer con él.

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Llevaba días vagando con la mirada perdida, buscando a alguien que ya no estaba. El desierto de Arizona puede ser un lugar muy hostil, sobre todo para quienes ya no tienen un hogar.

"Está vagando por el vecindario desde hace días. Pensé que tal vez pertenecía a alguien, así que no quise interferir, pero luego, cuando empecé a interactuar con él, me di cuenta de que no había nadie alrededor", cuenta Jaimie Simpson en un vídeo de YouTube.

Se trata de un husky de tamaño mediano-grande, con el pelo largo, oscuro en la parte superior y las patitas blancas. Orejas puntiagudas y ojos azul claro. La pobre criatura tenía sed y hambre, pero sobre todo estaba perdida.

Jaimie empezó a hablar con los vecinos para recopilar información sobre el perro e intentar conocer su historia. Así supo que su familia había sido deportada por agentes de ICE hacía unos días y que el animal había quedado atrás.

Sin hogar

"No estaban seguros de qué hacer con él porque estaba muy apegado a su familia". Jaimie decidió hacer las cosas de forma correcta y llamó a un refugio de animales para que pudieran acogerlo. Sin embargo, cuando fue a verlo allí lo encontró desconsolado.

"Su familia no iba a volver y él no lo sabía". En muchos casos, cuando una familia es detenida o deportada por ICE, la expulsión es rápida, caótica y sin planificación, y eso afecta directamente a sus animales.

Los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas no se hacen responsables de los bienes que quedan atrás, dejando incluso a los animales sin hogar, abandonados o en perreras municipales saturadas.

Una vez más, los animales se convierten en bienes materiales sin mucha importancia. Arrancados de sus familias, no se reconoce el enorme sufrimiento que se les puede causar en estas situaciones. Quedan, de facto, fuera del sistema migratorio, aun siendo parte esencial de la familia.

Eclipse

"Sentí mucha presión dentro de mí para ayudarlo; pensé: 'Necesito protegerlo'", afirma Jaimie. Esa sensación de responsabilidad la empujó a ayudarlo y finalmente se lo llevó a casa.

Al principio no quería estar con nadie, era muy tímido, no quería jugar. En casa lo llamaron Eclipse, pero algo no terminaba de encajar: parecía bloqueado, como si hubiera una barrera invisible entre él y su nueva familia.

Seguramente desorientado por cambios bruscos, rápidos y radicales, el perro necesitaba recuperar algo de su vida. "Se escondía y parecía muy asustado".

Otro idioma

Todo cambió cuando empezaron a hablarle en español: de inmediato sus orejas se levantaron, se mostró más atento y reaccionó también al típico silbido mexicano que hace la familia del marido de Jaimie, como si por fin reconociera una forma de comunicación familiar.

"Todo este tiempo intentando incluirlo y ni siquiera hablaba inglés". A partir de ese momento, Eclipse se transformó en un perro diferente. Empezó poco a poco a relajarse, a jugar y a integrarse en el hogar, hasta convertirse en una presencia muy querida y con la "energía perfecta" para la familia.

"Cuando pienso en lo que le pasó a su familia me siento perturbada; es una realidad que nosotros también podríamos enfrentar", cuenta Jaimie. "Si su antigua familia llegara a ver este vídeo, me gustaría que supieran que es muy amado, lo mimamos más que a nuestros otros perros, y se lo devolveríamos si pudieran tenerlo".