Una mujer sosteniendo a su conejo.

Una mujer sosteniendo a su conejo. Istock

Mascotario

Un experto da la clave para ganarse la confianza de un conejo: "Son desconfiados y asustadizos por naturaleza"

Paciencia, respeto y comprensión de su instinto de presa son aspectos esenciales para conseguir crear un vínculo seguro con tu mascota.

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Mariana Goya
Publicada

Los conejos domésticos se han consolidado en los últimos años como mascotas habituales en muchos hogares. Sin embargo, a diferencia de perros o gatos, su naturaleza como animales de presa condiciona de forma determinante la relación con las personas.

Ganarse su confianza no es un proceso inmediato ni intuitivo y requiere comprender su comportamiento, respetar sus tiempos y evitar conductas que puedan generarle miedo.

Así lo explica el canal divulgativo ExpertoAnimal en un vídeo en el que recoge nueve pautas básicas para establecer un vínculo seguro y progresivo con estos animales.

Desde el primer momento, el punto de partida es asumir que el conejo es, por instinto, un animal desconfiado. En su entorno natural, cualquier ser más grande puede representar una amenaza, por lo que su reacción ante situaciones desconocidas suele ser el miedo.

Según se detalla en el vídeo, la tarea principal del cuidador consiste en transmitirle que no es un depredador. Para ello, el primer paso es observar y conocer al animal. Es decir, identificar qué estímulos lo alteran, qué situaciones lo ponen nervioso y cómo reacciona cuando se siente intimidado.

Si un comportamiento humano provoca que el conejo se esconda o se muestre agresivo, es recomendable evitar repetirlo, ya que puede reforzar su percepción de peligro.

Una mujer abrazando a su conejo.

Una mujer abrazando a su conejo. Istock

La adaptación al espacio es otro elemento clave en la construcción de la confianza. Cuando un conejo llega a un nuevo hogar, necesita tiempo para reconocer su entorno y sentirse seguro.

ExpertoAnimal aconseja permitirle explorar la casa de forma progresiva y siempre bajo supervisión, prestando especial atención a riesgos como cables eléctricos. Preparar una zona segura donde pueda morder, saltar y recorrer libremente el espacio contribuye a reducir su estrés inicial.

Durante este proceso, la presencia del cuidador debe ser discreta, evitando interferencias constantes que puedan ser interpretadas como una amenaza.

Respetar el espacio personal del conejo es fundamental. No todos los animales buscan interacción continua y forzar el contacto puede resultar contraproducente. Si el conejo no quiere jugar o ser acariciado, lo más adecuado es permitirle mantenerse tranquilo sin insistir.

En esta misma línea, se recomienda colocarse físicamente a su altura. Sentarse o tumbarse en el suelo reduce la sensación de superioridad y hace que la figura humana resulte menos intimidante.

El tiempo es un factor determinante. La confianza no se impone, se construye. Observar al conejo y dejar que sea él quien se acerque cuando esté preparado evita retrocesos en el proceso de socialización. Un movimiento brusco o una interacción forzada puede deshacer avances logrados con paciencia durante días o semanas.

El uso de refuerzos positivos también puede facilitar la interacción, especialmente con conejos muy tímidos. Tener a mano pequeñas golosinas o pellets permite asociar la presencia humana con experiencias agradables. Cuando el animal se aproxima para comer, las caricias suaves pueden ayudar a reforzar esta asociación positiva.

Entre las recomendaciones más insistentes destaca la de no levantar al conejo del suelo. Para estos animales, ser alzados genera una intensa sensación de inseguridad. Solo debería hacerse cuando sea estrictamente necesario. En esos casos, ExpertoAnimal sugiere colocar una toalla sobre el regazo para evitar que el animal resbale o intente escapar.

El tono de voz también influye en la percepción del entorno. Hablar de forma suave y calmada, evitando gritos o ruidos fuertes, contribuye a transmitir tranquilidad.

Del mismo modo, existen conductas que deben evitarse de forma tajante: acercarse por sorpresa, perseguir al conejo, gritarle, tocar zonas sensibles como la cara o forzarlo a salir de su jaula cuando está nervioso. Todas estas acciones refuerzan la idea de amenaza y dificultan la creación de un vínculo de confianza.

El vídeo subraya que el afecto con un conejo debe surgir de manera gradual y voluntaria, pues forzar el contacto o acelerar el proceso resulta ineficaz y puede generar miedo y rechazo.

La paciencia, la observación y el respeto por la naturaleza del animal son, según ExpertoAnimal, las claves para una convivencia equilibrada y segura.