Un perro destinado al trineo, cerrado en un chenil donde pasa toda su vida.

Un perro destinado al trineo, cerrado en un chenil donde pasa toda su vida. FAADA

Mascotario

La dura realidad de los perros de trineo en Finlandia: "Ellos pasan meses encerrados mientras el turista disfruta"

La organización SEY presenta una investigación exclusiva sobre el turismo con animales en países nordicos, revelando una dura historia.

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Detrás de las imágenes idílicas de trineos deslizándose sobre la nieve y huskies saltando de entusiasmo ante los turistas, se esconde una realidad mucho más cruda.

Una investigación exclusiva de la organización SEY Animal Welfare Finland, presentada en España por la Fundación FAADA (Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales), ha documentado una grave crisis de bienestar animal en la próspera industria de los safaris con perros y el mushing en Finlandia.

"Durante años hemos advertido que el turismo con animales en los países nórdicos no siempre tiene el rostro amable que aparenta", explican fuentes de FAADA, impulsora de la campaña Turismo Responsable con los Animales.

"Ahora, con las pruebas de SEY, ya no se trata de sospechas: hay imágenes, testimonios y datos que confirman un modelo basado en la explotación y el abandono".

Una industria en expansión sin control

El auge del turismo ártico ha disparado la demanda de excursiones con perros de trineo. Para satisfacerla, muchos operadores han multiplicado su número de animales sin contar con recursos ni supervisión suficiente.

Según SEY, ni siquiera las autoridades finlandesas saben cuántos huskies se utilizan en estos circuitos, una ausencia de registros que impide cualquier control real.

Dos perros en los cheniles en Finlandia cubiertos de nieve.

Dos perros en los cheniles en Finlandia cubiertos de nieve. FAADA

El informe señala la existencia de cría masiva e indiscriminada, importaciones ilegales desde otros países europeos y transporte de animales en condiciones precarias.

También documenta casos de criminalidad vinculados al sector, así como malas prácticas relatadas por exempleados.

36.000 kilos de carne de ballena ilegal

Uno de los hallazgos más impactantes del informe es la investigación de la aduana finlandesa sobre la entrada de 36.000 kilos de carne de ballena procedente de Noruega, destinada presuntamente a alimentar a los perros de los safaris.

El uso de este producto está completamente prohibido en Finlandia, lo que agrava la dimensión ética y legal del escándalo.

Además, varios testigos aseguran que los perros son transportados en furgonetas durante días, sin descansos ni revisiones veterinarias. Muchos llegan enfermos, heridos o incluso muertos.

Las crías, por su parte, viven hacinadas, sin vacunación ni desparasitación; y cuando dejan de ser útiles, son eliminadas.

Vacío legal y falta de supervisión

Sin un registro oficial de animales, los abusos quedan impunes. Veterinarios del norte del país reconocen que su capacidad de control es "muy limitada". Algunas granjas se inspeccionan apenas cada dos años; otras ni siquiera figuran en los mapas oficiales.

En ciertas regiones, el personal veterinario trabaja sin apoyo policial y en un clima de amenazas. "Lo que se muestra al visitante es solo una fachada", denuncia Nina Lager, responsable del refugio municipal de Inari y testigo directa de la situación.

Dos perros cerrados en casetas de madera en Finlandia.

Dos perros cerrados en casetas de madera en Finlandia. FAADA

"Mientras los turistas creen vivir una experiencia mágica, los perros pasan meses encerrados, sin atención médica ni cuidados básicos".

La responsabilidad del turismo

Desde FAADA, insisten en que las imágenes de perros felices y nieve brillante no pueden ocultar un sistema de explotación estructural.

"Miles de animales sufren y son tratados como objetos desechables en nombre del ocio", apunta la fundación. "El sector turístico debe asumir su parte de responsabilidad y ofrecer alternativas éticas".

La organización recuerda que existen múltiples formas de disfrutar de los paisajes nórdicos sin fomentar el maltrato animal. Desde rutas de senderismo y observación de fauna salvaje hasta actividades culturales o ecológicas.

Animan a los viajeros a informarse antes de comprar experiencias que involucren animales. "El turismo puede y debe ser una herramienta positiva", concluyen. "Pero no a costa del sufrimiento de seres vivos que merecen respeto y protección".