Un perro con un collar de Nina Woof.

Un perro con un collar de Nina Woof. Andrea Núñez

Mascotario

En 2026 las mascotas moverán más de 4.000 millones en España: cómo los animales han conquistado la economía global

La Dog Economy convierte a las mascotas en el centro del consumo: desde el lujo hasta la tecnología, la alimentación y el auge del gasto 'pet friendly'.

Más información: No, no es "solo una mascota": frases que duele escuchar cuando vives con un animal al que amas como a un hijo

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En un año marcado por la incertidumbre económica, una industria no solo resistió la recesión global, sino que la desafió con un crecimiento imparable: la economía de las mascotas.

En 2025, el llamado Dog Economy dejó de ser una curiosidad de nicho para convertirse en un fenómeno estructural que redefine el consumo, la moda y nuestra relación emocional con los animales.

Es oficial. Este año se han producido avances económicos enormes en el ámbito de los dog strollers —los carritos de paseo para perros—, especialmente en Corea del Sur, donde se han convertido en un símbolo urbano del nuevo concepto de familia.

Ya no se trata de un simple accesorio: es una redefinición estructural de la familia tradicional. El perro ha pasado a ocupar el lugar del bebé entre los millennials, reflejando una transformación cultural tan profunda como irreversible.

El nuevo lujo

Hace apenas tres años esta tendencia parecía una excentricidad, pero hoy se ha consolidado como una verdadera estrategia de moda.

Las grandes firmas de lujo —Gucci, Celine, Hermès o Louis Vuitton— han abierto nuevas divisiones dedicadas exclusivamente a las mascotas, elevando la ropa y los accesorios caninos a la categoría de alta costura. Ya no se trata de que los animales "vistan", sino de que vistan diseño.

Una modelo con un perro, vistiendo ropa de Branni Pets.

Una modelo con un perro, vistiendo ropa de Branni Pets. Nora Branni Saliner

El impacto cultural es tan grande que la publicidad también ha tenido que adaptarse. Actualmente, más del 40% de los anuncios incorporan a un perro como protagonista o recurso emocional.

Las marcas han comprendido que los perros son el último vector universal de empatía, emoción y autenticidad. En un mundo saturado de mensajes, ellos se han convertido en el lenguaje más eficaz para conectar con los consumidores.

Una de las firmas españolas que mejor encarna esta nueva era es Nina Woof, símbolo del cambio hacia un cuidado más consciente, elegante y responsable. Sus diseños sostenibles y su enfoque en el bienestar animal convierten el consumo en una declaración de principios.

La salud preventiva

El cambio alcanza también otros sectores clave. El mercado de la alimentación ha superado el concepto tradicional de "nutrición básica" para entrar de lleno en la era de la salud preventiva.

Las líneas de productos —desde caldos de huesos hasta suplementos funcionales— tienen un mismo objetivo: prolongar la vida de las mascotas. Los dueños ya no compran "comida", compran tiempo. Alimentar se ha transformado en una forma de invertir en longevidad.

Incluso la industria automovilística se ha sumado a esta ola de pet-friendly innovation. En España acaban de presentarse los nuevos modelos de Jaeeco y Omoda, diseñados con funciones específicas para garantizar la comodidad y seguridad de los animales durante los desplazamientos.

Lo que antes era un detalle anecdótico se ha convertido en un argumento de venta.

Datos históricos

España no ha sido ajena a esta revolución emocional y económica. Con más del 49% de los hogares compartiendo su vida con, al menos, una mascota, el país ha cerrado 2025 con datos históricos.

Según la Asociación Española del Animal de Compañía (AEDPAC), más de 28 millones de animales viven hoy en hogares españoles —9,3 millones de ellos, perros—, un reflejo de cómo la presencia animal forma ya parte de la estructura familiar.

El gasto medio mensual por mascota supera actualmente los 165 euros, un 28% más que hace cinco años, de acuerdo con la Asociación Española de Distribuidores de Productos para Animales de Compañía.

4.000 millones de euros

Este dato confirma un cambio de mentalidad: cuidar de una mascota ya no se limita a cubrir sus necesidades básicas, sino que implica invertir en su bienestar integral, en su salud emocional y hasta en su estilo de vida.

Las previsiones son igualmente optimistas. Euromonitor estima que el negocio del pet care superará los 4.000 millones de euros en 2026, mientras que el segmento tecnológico —pet tech— alcanzará los 10.000 millones en 2028, con un crecimiento anual superior al 21%.

Innovaciones como collares inteligentes, alimentos personalizados y accesorios sostenibles se abren paso entre consumidores que exigen transparencia, trazabilidad y ética a las marcas que eligen.

Este impulso se apoya en un consumidor que exige ética, transparencia y sostenibilidad, buscando marcas que compartan sus valores.

2025 ha sido, sin duda, el año en que el perro dejó de ser una mascota para convertirse en un miembro central de la familia moderna y en el protagonista silencioso de una nueva economía. El futuro, parece, ya tiene collar y cuatro patas.