Cósima Ramírez.
Cósima Ramírez augura un feliz 2026 a los animales: "El cambio de calendario me hace pensar en cómo miden ellos el tiempo"
Cósima invita a reflexionar sobre el significado del tiempo para los animales y cómo este momento marca nuevas oportunidades.
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El 1 de enero, mientras el calendario se estrena y los propósitos humanos se amontonan en listas, en su nuevo vídeo para Mascotario, Cósima Ramírez mira a otro lado: hacia las mascotas que han sobrevivido, un año más, a la noche de fuegos artificiales y extraños comportamientos humanos.
Para ella, el "Feliz 2026" es sobre todo un recordatorio de que "hoy es un nuevo comienzo dentro de un ciclo de comienzos perpetuos", y de que quizá no seamos los únicos que estrenamos algo parecido a un año nuevo.
"El cambio del calendario gregoriano me hace pensar en el significado del tiempo mismo y la medida en la que este puede ser medido por nuestras mascotas". Esta excusa para hacerse una pregunta casi filosófica: ¿qué es el tiempo para un animal?
Los humanos marcamos semanas, trimestres y años; ellos parecen orientarse más por rutinas, olores, luces y sonidos, por la repetición de gestos cotidianos: la hora del paseo, el ruido de la cafetera, la llave en la puerta.
Los propósitos de los animales
Una vez superada la "noche de terror" —cohetes, música, gritos, visitas—, Cósima se pregunta qué quedará en la memoria de sus amigos animales. "Me pregunto qué propósitos tendrán nuestros amigos animales".
¿Perciben el 1 de enero como un día cualquiera o como el alivio tras la tormenta? ¿Notan que, de un día para otro, las personas amanecen con una energía rara, cargada de promesas y cambios pendientes?
Entre bromas, lanza una hipótesis: si los humanos escriben listas de propósitos, quizá también podría imaginarse una versión animal. Más allá del guiño humorístico, esta idea nos recuerda algo esencial: el paso del tiempo para los animales se mide en calidad de presencia, no en cifras de calendario.
Lo que para las personas es "año nuevo", para ellos es, sobre todo, una nueva oportunidad de tener rutinas estables, entornos previsibles, menos miedo y más atención auténtica.
Menos noches de estruendo
Por eso su deseo de "Feliz 2026" incluye también a perros, gatos, aves, roedores y peces: menos noches de estruendo, más días de calma; menos propósitos que se olvidan en febrero, más pequeños cambios sostenidos que mejoren su bienestar.
Y, fiel a su estilo, cierra con una pregunta abierta a quienes la escuchan: "¿Algunos se proponen cambios en sus vidas?"