Los investigadores del estudio de IBIMA.

Los investigadores del estudio de IBIMA. IBIMA

Salud

Un estudio revela una diferencia inesperada en los embarazos con embriones congelados

Este trabajo, en el que ha participado IBIMA y la Universidad de Málaga, ha analizado 3.445 nacimientos ocurridos entre 2013 y 2024.

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Las claves

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Un estudio internacional revela que los embarazos con embriones congelados presentan una mayor longitud cráneo-caudal fetal en el primer trimestre que los de embriones frescos.

El crecimiento fetal superior está vinculado al proceso de congelación del embrión, independientemente de la etapa de desarrollo en la que se transfiera.

Los expertos advierten que la medición fetal estándar puede sobreestimar la edad gestacional en embarazos por transferencia de embriones congelados, afectando el seguimiento médico.

El trabajo sugiere que factores epigenéticos o diferencias en el entorno uterino pueden estar detrás de este fenómeno, y resalta la colaboración científica entre Suecia y España.

Los embarazos logrados mediante la transferencia de embriones congelados (FET) presentan una longitud cráneo-caudal (CRL) -la medida estándar del feto en el primer trimestre- significativamente mayor en comparación con los embarazos derivados de transferencias de embriones frescos. Esta es una de las conclusiones del nuevo estudio científico internacional que ha arrojado luz sobre cómo las técnicas de reproducción asistida influyen en el desarrollo fetal temprano.

Este trabajo ha sido liderado conjuntamente por el Laboratorio de Preservación de la Fertilidad Traslacional del Departamento de Oncología-Patología del Karolinska Institutet (Suecia), bajo la dirección de Kenny Rodriguez-Wallberg, y por Arturo Reyes Palomares, investigador sénior del grupo de Medicina Maternofetal, Epigenética, Enfermedades de la Mujer y Salud Reproductiva de Ibima, vinculado al Departamento De Especialidades Quirúrgicas, Bioquímica e Inmunología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Málaga. Asimismo, el trabajo forma parte de las tesis doctorales de Mujin Ye y Mariana Barroso.

En un comunicado, han detallado que hasta ahora, se sabía que los bebés nacidos tras una transferencia de embriones congelados suelen tener un mayor peso al nacer. Sin embargo, existían dudas sobre si este crecimiento diferencial comenzaba ya en el primer trimestre y si dependía del momento en que se realizaba la transferencia -si el feto estaba en fase de división inicial o en fase de blastocisto, más avanzada-.

Tras analizar una cohorte de 3.445 nacimientos únicos ocurridos entre 2013 y 2024, los investigadores confirmaron que el crecimiento superior en el primer trimestre está vinculado al proceso de congelación y no a la etapa de desarrollo del embrión en el momento de la transferencia.

"Nuestros hallazgos sugieren que el uso de embriones congelados es el factor principal asociado con una mayor longitud fetal en estas etapas iniciales, independientemente de si se transfieren como blastocistos o en etapas más tempranas", han señalado los autores.

Implicaciones para la práctica clínica

Este hallazgo tiene una relevancia directa para el seguimiento médico de los embarazos por reproducción asistida. Los investigadores advierten que utilizar la medida del feto (CRL) para ajustar la fecha probable del parto en estos casos debe hacerse con precaución, ya que podría sobreestimar la edad gestacional y ocultar posibles restricciones de crecimiento reales.

Además, el estudio explora posibles causas de este fenómeno, apuntando a mecanismos epigenéticos derivados del proceso de criopreservación o a las diferencias en el entorno uterino entre ciclos frescos (donde hay una estimulación hormonal previa) y ciclos congelados.

La participación de Arturo Reyes Palomares subraya el papel de la investigación malagueña en la vanguardia de la salud reproductiva y la epigenética. El estudio ha contado con la financiación de organismos de prestigio como el Consejo Sueco de Investigación, la Sociedad Sueca del Cáncer y, por parte española, el programa Beatriz Galindo del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, así como fondos Feder de la Unión Europea.