José Ignacio Gonzalo, en el interior de la Cerería Zalo.

José Ignacio Gonzalo, en el interior de la Cerería Zalo. Samuel Baeza

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Cerería Zalo, la llama que inciensa la Semana Santa de Málaga desde el siglo XVIII

El surtido de productos va desde los nazarenos y rosarios hasta nacimientos.

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Samuel Baeza
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Las claves

Cerería Zalo, ubicada en la calle del Obispado de Málaga, lleva casi tres siglos abasteciendo de velas, inciensos y artículos religiosos a la Semana Santa malagueña.

El negocio, gestionado actualmente por José Ignacio Gonzalo y su madre, ofrece productos artesanales mayoritariamente de Andalucía, además de piezas importadas de Italia.

Las épocas de mayor actividad son Navidad y Semana Santa, y cada año aumenta la demanda de capirotes de Nazareno reflejando el arraigo y la pasión por la tradición.

El perfil del cliente suele ser mayoritariamente creyente, aunque también acuden personas atraídas por el arte y la cultura cofrade.

Paseando por la calle del Obispado de Málaga, cuesta desviar la mirada del escaparate de la Cerería Zalo. Al entrar, resuenan los tambores de la Semana Santa y es fácil recordar la devoción y pasión que inciensa nuestras calles cada año.

Para que se siga manteniendo, José Ignacio Gonzalo y su madre trabajan cada día rodeados de pequeños nazarenos, rosarios, llaveros con diferentes advocaciones, velas o inciensos que dan cuenta de un negocio familiar de casi tres siglos de antigüedad.

En este negocio no trabaja cualquiera. “Es muy bonito, pero tienes que tener detrás un respaldo del público y que sea viable. Gracias a Dios, va muy bien”, cuenta Gonzalo. Aunque él empezó trabajando en un banco, decidió dar continuidad al negocio y ayudar a su familia; pero desde pequeño fue aprendiendo las advocaciones de los distintos santos, patrones y patronas, a decidir qué artículos tienen más salida…

“Tenemos muchos productos artesanales, siempre intentamos que la mayoría venga de lo más cerca posible. La mayoría de proveedores son de Andalucía, tenemos a muchos en Málaga, en Córdoba y en Sevilla, pero también en Valladolid, Murcia y en Cataluña, especialmente para las coronas de los santos”. Aparte, importan artículos de Italia, que son los que ofrecen la mayor calidad: piezas de madera y pintadas a mano.

Ante tanta diversidad, es difícil decantarse, pero Gonzalo tiene claras sus preferencias: “Mis favoritos son las miniaturas cofrades y las réplicas de Jesús de la Sentencia y el Cristo de la Misericordia”.

Los precios parten de un euro para las medallas de acero hasta unos belenes fabricados en Cataluña que pueden rondar los 450€ los veinte centímetros: “El malagueño lo compra en época de Navidad, pero lo tenemos expuesto en una esquina del escaparate todo el año; los turistas a veces se asustan cuando les decimos el precio, pero cuando explicamos que son artesanales y ven los detalles, lo entienden”.

Las temporadas más fuertes son, sin duda, Navidad y Semana Santa. “Navidad cada vez empieza antes, a partir del Black Friday, y la más fuerte es la Cuaresma junto con Semana Santa. Antes, los meses de verano eran más flojos, pero con el turismo que hay en la ciudad, no hay meses con pérdidas”.

Cuando la Semana Santa es temprana, la gente lo deja todo para el último momento porque todavía hace algo de frío, no se terminan de animar”. De media, los viernes y fines de semana suelen entrar unos ochenta o noventa clientes; durante el resto de la semana, alrededor de cuarenta o cincuenta.

El fervor religioso se mantiene

La Semana Santa no es solo religión; el arraigo en Málaga va unido a la tradición y a la cultura. En la Cerería Zalo lo notan con los capirotes de Nazareno: cada año venden más. “Hace años costaba llenar las filas de nazarenos; hoy en día es rara la cofradía que pide nazarenos u hombres de trono para aportar”. Desde la pandemia, las filas nazarenas se han nutrido de manera exponencial.

Lo que sí se observa es que el perfil de cliente que compra es mayormente creyente, seguido de los que no son practicantes pero sí creyentes y, por último, los que tan solo admiran el arte cofrade.

Tanto unos como otros tienen claro que la Semana Santa es pasión e ilusión.