Dos jubilados en una foto de archivo.

Dos jubilados en una foto de archivo. Efe

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Juan Antonio, jubilado con 40 años cotizados: "Cobro 1.100 euros de pensión y cada vez es más difícil llegar a fin de mes"

Aunque las pensiones se han revalorizado en los últimos años, Juan Antonio asegura que la subida “no compensa la realidad del día a día”.

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Juan Antonio trabajó durante cuatro décadas sin interrupciones, cotizando mes a mes con la expectativa de que, llegada la jubilación, podría vivir con tranquilidad. Sin embargo, su realidad dista mucho de esa promesa. Con una pensión de 1.100 euros mensuales, reconoce que cada año le resulta más complicado cubrir los gastos básicos.

“Cuando empecé a trabajar pensé que después de 40 años tendría una jubilación digna. No lujos, pero sí estabilidad”, explica. Hoy, su pensión se diluye rápidamente entre el alquiler, los suministros, la compra semanal y los medicamentos. Solo la vivienda se lleva casi la mitad de sus ingresos. “Antes podía ahorrar algo a final de mes. Ahora eso es impensable”, lamenta.

La inflación ha sido un punto de inflexión. Aunque las pensiones se han revalorizado en línea con el IPC, Juan Antonio considera que la subida no se traduce en una mejora real. “Te suben la pensión 30 o 40 euros, pero el supermercado te sube 100”, resume. Los alimentos frescos, y los productos básicos suponen un gasto cada vez mayor.

El aumento del coste de la vida ha sido decisivo. La inflación, especialmente en alimentos y energía, ha reducido su poder adquisitivo. “Vas al supermercado y con 50 euros no llenas ni media bolsa. Y la luz y el gas no paran de subir”, señala.

Aunque las pensiones se han revalorizado en los últimos años, Juan Antonio asegura que la subida “no compensa la realidad del día a día”.

A esta situación se suma el miedo a gastos imprevistos. “Si se estropea un electrodoméstico o necesito un tratamiento dental, tengo que tirar de mis pocos ahorros”, cuenta.

Viajar, salir a comer fuera o ayudar económicamente a sus hijos se han convertido en excepciones. “No quiero ser una carga para nadie, pero a veces es inevitable apretarse el cinturón”.

El caso de Juan Antonio no es aislado. Miles de jubilados que han cotizado durante toda su vida laboral se encuentran en una situación similar, atrapados entre pensiones ajustadas y precios al alza. “No pedimos privilegios”, concluye, “solo poder vivir con la tranquilidad que se supone que nos ganamos después de tantos años trabajando”.