Un reparador.

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Felipe, autónomo con 40 años de experiencia en reparaciones: "No tengo redes sociales, pero no me falta el trabajo"

Su teléfono es su herramienta más importante. Lo lleva siempre en el bolsillo, y marca el ritmo de su día a día.

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Las claves

Felipe, autónomo de 62 años en Marbella, lleva 40 años dedicándose a reparaciones, toldos y persianas sin utilizar redes sociales ni página web.

Su única vía de contacto es su teléfono y las tarjetas de visita; el boca a boca le garantiza más trabajo del que puede asumir.

Felipe destaca que la confianza, la rapidez y la transparencia con los clientes son claves para su éxito, más que cualquier presencia digital.

A pesar de la digitalización del sector, Felipe mantiene su método tradicional y asegura que le basta con sus herramientas y su teléfono para seguir trabajando.

En una época dominada por estrategias de marketing digital, hay profesionales que parecen vivir en un universo paralelo… y prosperar en él. Felipe, autónomo especializado en reparaciones desde hace cuatro décadas, solo tiene una vía de contacto. "Yo con tener mi teléfono funcionando, ya me llega el trabajo", afirma con naturalidad.

Felipe, de 62 años, vive en Marbella y se dedica desde hace 40 años a las reparaciones y al montaje de toldos y persianas. No tiene cartel luminoso, tampoco página web. Su publicidad es su número de teléfono y sus tarjetas de visita.

Aun así, recibe más llamadas de las que puede asumir. Para Felipe, su teléfono es su herramienta de trabajo más importante. Lo lleva siempre en el bolsillo, y marca el ritmo de su día a día.

“Hay días que suena diez o doce veces solo por la mañana. Clientes de toda la vida y gente nueva que viene recomendada", cuenta.

El origen de la mayoría de las llamadas es siempre el mismo: alguien le ha pasado su número a un vecino, a un primo, a un compañero de trabajo. El boca a boca multiplicado por cuatro décadas de oficio.

Aunque no las utiliza, Felipe reconoce que muchos de sus colegas sí dependen de WhatsApp Business, Google Maps o Instagram. "Yo trabajo con gente que quiere rapidez, confianza y que el arreglo dure. Eso no lo da un perfil con fotos bonitas, lo da un número al que llamas y sabes que detrás hay alguien que responde".

A pesar de los cambios tecnológicos, Felipe sigue trabajando con la misma ética que cuando empezó: puntualidad, claridad en los precios y explicarle al cliente qué va a hacer y por qué. Esa transparencia, asegura, es tan potente como cualquier campaña de anuncios online.

"Mientras tenga mis herramientas y mi teléfono, yo ya tengo todo lo que necesito para seguir trabajando. Las redes sociales que las usen otros; a mí me va bien así", asegura.