Me cuelo en un rodaje de Netflix en Málaga: esta fue mi experiencia en primera persona.

Me cuelo en un rodaje de Netflix en Málaga: esta fue mi experiencia en primera persona. Niete para Netflix

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Me cuelo en un rodaje de Netflix en Málaga: esta fue mi experiencia en primera persona

Un vaivén de figurantes, la sonrisa de Milena Smit y la profesionalidad de Coronado, algunas de las claves de la jornada.

27 marzo, 2022 05:00

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No es fácil encontrarlos, y eso que son un equipo de "muchas" personas. Incontables, según uno de los responsables de la organización. Me han citado en un punto secreto del Puerto de Málaga para charlar con los actores de 'La chica de nieve', pero también para vivir la experiencia de un rodaje desde dentro. 

Cuando llego, lamentándome no haber cogido el coche ante la calor que hace y tras caminar durante diez minutos por el centro de Málaga, me quedo boquiabierta ante el despliegue del gigante Netflix. No es para menos.

A mi alrededor, de todo. Camiones con cientos de mudas que los chicos de vestuario reparten a algunas figurantes. En un momento de la jornada, esperando para entrar al baño de una caravana instalada en el set, me encuentro con unas de ellas. Se estrenan en esta serie. "Espero verme luego en Netflix, aunque sea difuminada, o detrás de Coronado", me cuenta con una sonrisa una de las tres. Están ilusionadas, se les nota en la cara. Dos llevan ropa proporcionada por la serie y una la trae de casa. "A mí me han dicho que iba bien, mejor", dice.

Chácharas y baño aparte, similar, si se lo preguntan, al de los aviones, me he topado con las caravanas que sirven de camerino para José Coronado y Milena Smit. Ambos son los dos únicos actores que graban hoy. Según me han contado, tienen una escena con mucho diálogo y ambos están descansando antes de atender a los medios y comenzar a trabajar.

El equipo del rodaje nos atiende. El otro día nos citaron en una clínica para hacernos una PCR y ahora nos han vuelto a hacer un test de antígenos. No noto nada. Le pregunto a la chica si es que es una pedazo de profesional o es que mi nariz ya no tiene sensibilidad. "Los que os movéis por este sector os hacéis tantas que puede ser que ya ni sientas nada", bromea. Tiene pinta de que la protagonista ya se las hace hasta con los ojos cerrados.

Aparecen los actores y directores y, tras un rato de charla muy amable en el que Milena y Coronado nos descubren curiosidades sobre cómo preparar un papel de periodista (después de 144 capítulos haciendo de periodista en Periodistas ya casi tiene la carrera) nos invitan a comer algo del catering, que tiene muy buena pinta. 

Se nos acerca un perro, que se une a la fiesta llamado por el olor del almuerzo. Según me cuentan los chicos del catering, es de los trabajadores del astillero, le tienen preparado un cuenco con pienso y un bidón de agua para que disfrute del puerto y disfrute. Minutos previos al comienzo del rodaje comienza a ladrar frente a una puerta del edificio del otro lado de la calle. Querían que le abrieran, pero nadie le escuchaba. Uno de los chicos del equipo le abre como puede y consigue su objetivo. El rodaje podía comenzar.

Tocaba rodar en uno de los locales acondicionados por el equipo. Un local totalmente abandonado que fue reconstruido en forma de bar de los 90. Un bar al que no le faltaba detalle. Una luz tenue, un teléfono antiguo azul y verde de Telefónica y unas estampas y carteles de la Virgen del Carmen. "Está irreconocible", nos cuenta la directora, que nos muestra en su tablet el antes y el después del local. "Tenemos un equipazo", añade. 

Tras preparar todo el equipo, todo está listo para iniciar una de las escenas del capítulo 4. Fuera del edificio aguardan figurantes que, nerviosos, esperan a su momento de gloria en la serie. Mientras tanto, un incontable número de técnicos comprueban que todo va bien dentro. Sonido, imagen, iluminación... Y vestuario. "¿Milena no tiene rácord en esta escena? ¿No llevaba unos aros? Compruébalo por si acaso", le dice un chico de vestuario a otra. 

Peluquería da los últimos toques a otro figurante con un poco de laca. "¡Silencio! ¡Silencio fuera!", gritan con autoridad. Las cámaras se colocan para captar los planos deseados. Milena y Coronado resoplan y comienzan su diálogo.

Mientras tanto, en la segunda planta del edificio aguardan Laura Alvea, directora, y otros miembros del equipo, como productores como José Antonio Félez. Están a oscuras. No se escucha nada más allá que sus indicaciones. Todos están pendientes a las cámaras A y B. "Mierda, perdón", dice Milena, a la que se le va momentáneamente el guion. "No pasa nada, volvemos a retomarlo", le responde Laura Alvea. Coronado le dice que no se preocupe. 

Sobre la escena, Milena y Coronado están en una mesa. Coronado bebe de la taza de café y comienza a charlar con Milena. El contenido de la conversación, muy pronto en Netflix.