En las últimas semanas, por un motivo o por otro, me ha tocado estar gran parte de mi tiempo en una sala de espera: de una consulta médica, en el fisio… Nada especialmente grave pero más de un día y de dos allí he estado.

Y en esas horas he observado cómo hemos cambiado el comportamiento en ese espacio donde nos toca estar pendientes de que llegue nuestro turno.

Ya no encuentras la típica mesa con todo tipo de revistas para entretenernos. Esos números del Muy interesante a los que acababas dando la vuelta una y otra vez cuando ibas al dentista.

Ahora, la mayoría mata el tiempo mirando su móvil, da igual que vayas de acompañante o seas el enfermo, casi todos están con el teléfono en la mano para hacer más llevadera la espera.

¡Ay, la espera! Nos acompaña siempre. A veces, en cosas banales y otras muy trascendentales… Esperar la nota de un examen importante, la respuesta de una entrevista de trabajo, los resultados de una prueba médica, de una oposición o la adjudicación de un concurso y así es todo.

Vivimos en una continua espera a pesar de estar en la era de la inmediatez, todo se quiere para ya. No quiero pensar qué tipo de ansiedad puede suponer para las generaciones más jóvenes esos procesos.

Esa tensión emocional que en ocasiones te atrapa y te lleva a la frustración. Ya lo decía Machado, "El que espera desespera”. Supongo que el truco es hacerlo con filosofía o en buena compañía.

Pienso en cosas simples como que los trenes de alta velocidad vuelvan a ser puntuales -amiga, date cuenta, eso no pasará- o las esperas que se antojan imposibles como la bajada del precio de la vivienda en Málaga. También depende de lo que esté esperando uno…a Godot, la Gloriosa Venida, o “la dulce espera”.

En estos días me sumo a una espera muy emocionante. He tenido la oportunidad de ser uno de los miembros del jurado encargado de seleccionar al equipo de la Universidad de Málaga que nos representará en la gran final del Excellence Lab, un concurso que conecta el talento universitario con primeras marcas nacionales.

Más de 700 universitarios de toda España presentarán propuestas para el desarrollo de un proyecto real para una marca, en un concurso donde solo puede ganar uno. Muy orgullosa de la cantera con la que contamos en el sector; el nivel de la final malagueña ha sido altísimo. Toda mi energía para nuestras representantes… ¡chicas, a por ello! Eso sí, les toca esperar hasta principios de junio para la gran final en Madrid.

“Qué lentas pasan las horas y qué rápido pasan los años”. Aunque realmente son sensaciones, ya que el tiempo es tiempo, no está de más tenerlo presente Tempus Fugit, que escribió Virgilio en el siglo I a.C. Esa consciencia de que el tiempo vuela debe llevarnos a aprovecharlo; porque a medida que nos hacemos mayores parece que todo pasa más deprisa.

La espera es esperanza, que dicen que es lo último que se pierde. Paulo Coelho diría que lo mejor está por llegar. Yo no lo comparto, llegará lo que tenga que ser, en todo, pero no por ello será mejor a lo que ya has vivido, será diferente y tocará lidiar o celebrar. También es importante, arrancar, decidir, actuar, porque “algún día…” puede ser mucho tiempo.

El caso es esperar lo que venga con actitud; preparado como cantaba Robe: “Vive mirando una estrella, siempre en estado de espera…”