La estupidez humana es uno de los fenómenos más persistentes y destructivos de nuestra especie, capaz de sabotear el progreso colectivo con una eficiencia que raya en lo cómico si no fuera trágico. A diferencia de la ignorancia, que se corrige con información, la estupidez es una elección activa: actuar contra la evidencia, el sentido común o el interés propio, a menudo amplificada por la arrogancia.

El jueves en una sala del tanatorio de Málaga, mientras acompañábamos en su despedida a una de esas personas únicas, auténticas y siempre fiel a sí misma y a su visión de un mundo que a muchos les parece que no existió, testigo de los estragos y la miseria de la guerra, de la emigración, del milagro alemán, de la transformación de España en estos 90 años de paz, pensaba que con ella y todos aquellos testigos que van desapareciendo, los europeos y los españoles perdemos el profundo respeto y el miedo a la guerra.

Había un acalorado debate sobre geopolítica entre jubilados del pueblo, unos ferroviarios, otro albañil, otra oficial de botica. Me acordé de aquello de que cuando tu conductor te habla de bolsa huyas. ¿Será este el debate ya en todos los rincones de Europa? ¿Sabrán que no hay helio para los chips, que sin urea ahora la cosecha mundial será pírrica, que sin azufre no se podrá obtener metal de níquel, que el ácido sulfúrico se encarecerá, proteger vides y olivos de hongos y plagas será más caro? Seguro que saben lo del precio de la gasolina, seguro que saben que, entre los impuestos a los hidrocarburos y el IVA a los hidrocarburos, el principal beneficiado de la subida es el erario que, con un presupuesto prorrogado desde hace 3 años, madre mía, ¡cuánto ha llovido en 3 años! hace récord de recaudación. Habrá dinerito. No lo dijo así el ministro Cuerpo. Dijo que tenemos margen.

Yo sudaba de pensar que el Euribor sube porque la confianza entre las entidades disminuye, y que subir tipos para parar la inflación por escasez, por crisis de oferta es un error que hunde aún más la economía. Una semana antes, desde Emiratos me decían que la cosa era muchísimo más grave de lo que los medios en Occidente y en España cuentan, refinerías atacadas, plantas de gas paradas, la producción mundial de petroquímicos incluidas las plantas de resinas y polímeros más importantes del planeta paradas.

El mayor centro de operaciones de distribución urgente de medicamentos con cadena de frío parado, la conexión con la superpotencia del medicamento genérico parada. Tenía la sensación de que alguien había infligido un enorme daño a sí mismo y a todo el mundo en la pura definición de Cipolla en sus “Leyes fundamentales de la estupidez humana".

La estupidez no es mera falta de inteligencia, sino un comportamiento irracional que genera daño neto. Carlo Cipolla la clasifica en cuatro tipos según un cuadrante de inteligencia y daño causado:

  • Incompetentes inofensivos: Pierden tiempo propio, pero no ajeno.

  • Inteligentes egoístas: Ganan a costa de otros.

  • Inteligentes altruistas: Benefician a todos, incluido ellos mismos.

  • Estúpidos: Causan pérdidas a otros y a sí mismos, sin ganancia aparente.

No participé en el debate, sigo teniendo de socio uno de los fondos soberanos más importantes del golfo. Les mandé un mensaje de solidaridad mientras leía que el hotel en el que me alojé la última vez había sido alcanzado. La portada del Economist era sobre una guerra sin estrategia.

Primero montas unilateralmente, sin refrendo ni consenso, sin aprobación ni discusión, ni siquiera haberlo intentado ni en el marco de la ONU, ni del Consejo de Seguridad, ni en el marco de la Alianza Atlántica, el que ya fue calificada esta semana por The Economist como un ataque a la economía global y luego, cuando ves que el precio del barril de crudo se dispara, cuando ves que la producción mundial de polímeros se para en seco, que las capacidades de refino son limitadas, que la producción no solo se para por la restricción en el estrecho de Ormuz sino por la falta de capacidad de almacenamiento, entonces, empiezas a sugerir una coalición internacional que garantice la libertad de navegación, la misma que negaste en el Caribe a Cuba primero y luego a Venezuela.

Ahora te das cuenta de que se te olvidó llenar tus reservas de crudo, de refinados, de resinas poliméricas básicas, que también se te olvidó avisar a tus aliados para que se preparasen cuando el crudo era abundante y barato para un posible conflicto, ahora te acuerdas de que no puedes ni garantizar que el impacto del conflicto no llegue a las elecciones de midterm de Noviembre, en la que el desencanto de los que te votaron porque prometiste que no arrancarías guerras, que pondrías el interés de América y los americanos primero, no vas a poder frenar a tiempo porque no se puede sorber y soplar.

No se puede prometer que bajarás los impuestos porque tienes un déficit galopante que se dispara con las guerras a un coste de 11.000 millones a la semana aparte de 5000 millones en munición, sin contar los daños en todas las bases e instalaciones propias ni los daños en tus aliados regionales, y poner miles de millones en impuestos a las empresas y los ciudadanos vía aranceles, haciendo creer a la opinión pública, que no es tan ignorante en las cuestiones que afectan al bolsillo, que esos aranceles son impuestos a los países que abusan de ti vendiéndote barato.

Es que contener la inflación consiste en mantener el pulso competitivo con suficiente oferta variada de oferentes y demandantes. Pero impulsar monopolios tecnológicos, y de industria de defensa no es la mejor manera de contener la inflación. Imprimir billetes como si no hubiera un mañana no protege de la inflación. Elevar los costes de tu industria, tanto energéticos, como de importación, como salariales porque la mano de obra en EE. UU. tiene un enorme coste en términos comparativos con sus competidores internacionales, no va a contener la inflación.

Entonces tienes que bajarte de tu posición y eliminar las sanciones al crudo ruso, tras haber metido a Europa en un jardín del que será complicado que no salga sin otra pérdida importante en lo económico, en la competitividad, en lo político y en lo estratégico.

Unos se hacen fotos delante de un submarino nuclear y mandan un portaaviones hacia el golfo para garantizar la navegación, ignorando que, si los EE. UU. no pueden, la contribución de la Grand France es una gota en el océano. Ofrecer un paraguas nuclear a Europa con una fracción de los medios que tiene no solo Rusia sino la propia Israel, que no desvela su arsenal nuclear, pero multiplica varias veces al francés es de tomarnos por idiotas.

Antes de iniciar el apagón nuclear, Alemania tenía 17 reactores en marcha con una capacidad de 20GW esto hoy supone 315 GWh de gas para ciclos combinados. La broma le está costando 15 mil millones de euros al año y creciendo sin techo. ¿Por qué Rusia financió y apoyó a todos los lobbies y políticos que llevaron a la abolición nuclear en Alemania? ¿Por qué Alemania abandonó su camino hacia una mayor autonomía estratégica cerrando las nucleares, proscribiendo el carbón y echándose primero en los brazos de Rusia para consumir gas como si no hubiera un mañana y luego ponerse en manos del GNL de EE. UU. y el Golfo? El valor de la electricidad de origen nuclear a precio mayorista hoy alcanzaría entre 8 y 10 mil millones de euros.

Nunca he pensado que los alemanes sean ni tontos, ni iletrados, ni ignorantes, ni idiotas. Hay que seguir la pista del dinero y de los intereses de las élites alemanas que gobiernan en contra de los intereses estratégicos de Alemania, de su industria y de su autonomía estratégica. Cherchez la femme, cherchez l’argent.

La nuclear, no debió nunca pararse, debió reforzarse la seguridad, y debieron impulsarse los recursos para la fusión, sabiendo que, si por el petróleo se producen estas matanzas, por controlar o evitar la fusión puede haber muchas más. ¿A quién puede interesar una fuente limpia y casi inagotable de energía que elimine las subordinaciones entre países?

Mientras los alemanes cerraban sus plantas, los españoles íbamos camino de hacer lo mismo con los 7 reactores que nos quedan en 5 centrales pírricas y antiguas que nos dan 7.4GW o la friolera de 6000 millones en gas en ciclos combinados. Francia se frotaba las manos y por un lado vendía electricidad a Alemania y por otro arrastraba los pies para que nuestra red no conectara nuestras renovables con Europa. ¿Me ofreces un paraguas de protección nuclear y no puedes literalmente echarme un cable?

Aunque cuando perjudicas gravemente la economía mundial, perjudicas también a China, el daño autoinfligido puede ser mucho mayor. Tus 10 mayores empresas se caen si no tienen chips. Otra vez los chips. Lo del tiro en el pie, persiste, sobre todo si los barcos hacia China, con permiso de Irán siguen fluyendo mientras el resto sigue parado.

Si querías frenar a China, el impacto allí será limitado, se habían preparado con acopio y reservas y han restringido las exportaciones de refinados y derivados. Si querías frenar a Rusia, con una caída de sanciones y el crudo a precio de oro, solo gana. ¿Cuál era el fin? ¿Cuáles los objetivos y la estrategia? ¿Cómo salir del atolladero? ¿Puede deponerse un régimen a bombazo limpio? ¿Cuáles son las lecciones de las intervenciones militares de este tipo desde la Guerra de Vietnam? Que yo sepa solo sucedió en Kosovo. Nada que ver.

¿Por qué cuando una inmensa mayoría de los países del mundo, una parte importantísima del PIB, del comercio y de la población mundial representada por los BRICS o, mejor dicho, el Sur Global, y las democracias liberales que quedan en potencias medias apoyan un mundo basado en reglas, ¿viene Von der Layden a decir que eso se ha acabado?

Al día siguiente Von der Leyen, afina y matiza sus palabras. Europa está KO perdiendo la brújula estratégica, hablando de reindustrialización mientras pierde industrias a gran velocidad, hablando de soberanía y autonomía estratégica mientras cierra su capacidad de generación nuclear, se echa en los brazos de Rusia primero, de América luego y de China y sus productos baratos desde antes de su entrada en la OMC.

La Volkswagen, con 100.000 puestos de trabajo directos liquidados o en proceso desde 2019 sólo en Europa, les enseñó a hacer coches hasta que hicieron los mejores del mundo. La IBM, con más de 20.000 despidos desde el 2020, les enseñó a hacer ordenadores hasta el punto de que el Lenovo chino desde el que les escribo es el mejor ordenador que he tenido nunca.

Nokia les enseñó con Alcatel, Lucent y Ericcson a hacer móviles. Sigue viva, con unos 70.000 empleados, pero desde 2019 ha despedido al 20% de la plantilla mientras se hacen más móviles y redes de comunicaciones que nunca. Foxconn, el mayor fabricante de iPhone mantiene unos 900.000 empleados y Huawei ha crecido 200.000 desde el COVID. Dame pan y dime tonto.

Les abrimos las puertas de nuestros mercados, de nuestras universidades, de nuestra ciencia. Pusimos a nuestros científicos, profesores universitarios a publicar, “publish or perish”, todo su conocimiento en la carrera del índice h, el factor de calidad de los científicos. Eres mejor científico cuento más publiques y mas te citen los demás y si progresas ahí ganas más, tanto en reputación, como en posiciones en la jerarquía, como en la retribución por la actividad investigadora. Los chinos solo tenían que leer los papers de todos los científicos del mundo, muchas publicaciones eran gratis, otras solo requerían pagar una cuota que para la academia solía ser casi gratuita.

En fin, que mientras China avanzaba y centraba a sus industrias en lo estratégico y a sus científicos en sus intereses, y se convierte ahora en la mayor gigante en tecnologías médicas y farmacéuticas, tras haber dominado las renovables, la electrónica, la computación , la automoción… nosotros seguimos cazando moscas y culpando a unos y otros de nuestra ingenuidad , de nuestra falta de enfoque estratégico en los intereses de los europeos, las personas y las empresas de Europa, que deben estar protegidas de las zarpas de los intereses extranjeros, todos los extranjeros.

Hemos vendido Europa, y con la caja nos hemos ido a Wall Street, doble apuesta de riesgo. Si se cae América nos caemos por todas partes. Tenemos margen fiscal y ahorro para poner Europa en el camino de una reindustrialización potente, pero si no frenamos la pesca que los private equities extranjeros hacen en Europa, todas las que vuelen acabarán directa o indirectamente en Wall Street, las que no vuelen las pagarán directa o indirectamente los europeos.

Desayuné el miércoles con la noticia en prensa de que Wallbox, presenta el pre-concurso de acreedores. Tenemos en Barcelona una de las mayores concentraciones de capacidad industrial y tecnológica en empresas cargadores de vehículo eléctrico. Observaba con el hotel W, la sede de Desigual, y el CNB delante, cómo los flamantes buses eléctricos de la línea V15 de Barcelona no usaban ningún cargador de los que se diseñan y hacen en la ciudad.

Mientras los gobiernos centrales, autonómicos y los locales no despliegan infraestructuras ni hacen que se cumplan las normas que trasladan las directivas europeas, las gasolineras, obligadas a tener puntos de recarga eléctrica, los tienen sin instalar o puestos sin acometida eléctrica. Poner al zorro petrolero al cuidado de la gallina eléctrica sin un plan de inspección y sanciones por incumplimiento de la obligación de tener cargadores es un ejemplo paradigmático de las lumbreras que nos dirigen y administran.

Ya cerró NorthVolt fundada por un Tesla boy, ahora otra de la saga, fundada por dos Tesla boys, está en peligro porque somos incapaces de electrificar mientras tiramos energía renovable cada día y quemamos gas natural licuado como si no hubiera un mañana. Ahora que llenar el depósito nos supondrá una pequeña fortuna, nos lamentamos de que sin suficientes puntos de recarga es muy difícil disponer de vehículos eléctricos. Es como dejar de trabajar en infraestructuras hidráulicas contra la sequía porque ha llovido más que nunca. Las luces largas siempre fundidas.

España gastó unos 6.288 millones de euros solo en la bonificación de 20 céntimos por litro de combustible (hidrocarburos para automoción), aplicada entre abril y diciembre de 2022 tras el inicio de la guerra en Ucrania. Si lo hubiéramos invertido en almacenamiento eléctrico de baterías, tendríamos 31,44 GW, suficiente para estabilizar ~10-15% de la red española (pico demanda ~40 GW) y dejar de quemar tanto gas.

Desde el apagón de abril del año pasado estamos quemando gas y tirando renovables. El gobierno alardea de tener margen fiscal. ¿Por qué no invierte entonces en lo estratégico? ¿Dónde están las inversiones en redes de distribución eléctrica y en almacenamiento para garantizar que cada kilovatio producido en renovables se utiliza reduciendo nuestra dependencia estratégica del gas natural licuado que nuestros “socios” nos venden 5 o 6 veces mas caro que Rusia y Argelia? ¿Dónde está aquello de “oye Manu, que si quieres que te escolte una fragata o tus trenes corran por mis vías, o tus empresas militares o automovilísticas tengan negocio aquí, me tienes que conectar la red eléctrica y de gas “?

Las guerras siempre son económicas, si quisieran llevar democracia y libertad ya tienen múltiples aliados sátrapas, dictaduras y autocracias amigas con las que trabajar. Los iraníes han entendido que para que dejen de bombardearles deben producir impacto económico en el bolsillo del votante americano, y están en ello. No habrá chips de IA sin helio, ni data centers, el impacto será mucho más profundo que en las crisis del petróleo de los 70 porque la restricción es del 15% del suministro mundial, el doble que, en aquella época, y porque se suma el Gas Natural Licuado que ha tenido una reducción del 20%. Las valoraciones de las bolsas han caído solo en torno al 3 % unos 3.000 millones evaporados. Aún falta mucho ajuste en cruceros, aerolíneas, semiconductores y automóviles. Empresas como OnSemi o Microchip ya han perdido más del 10%. ¿Cuánto tardará Samsumg ( -10%), Intel, Nvidia (que se ha dejado 200.000 millones desde el 28 de febrero) o TSMC ( -11%)? Es urgente curar la adicción a los hidrocarburos y su reverso, la guerra y la violencia. Es urgente pensar en las personas.

Nosotros deberíamos estar enfocados, con la máxima prioridad, en garantizar que la energía barata, que ya tenemos, llegue barata al bolsillo del votante y de nuestras empresas e industrias. Si no, habremos sido golpeados por una guerra que solo a unas élites en Europa conviene contra el interés de los contribuyentes y votantes.