Vistas de Málaga.
E. coli, lluvias, vertidos y playas cerradas: por qué Málaga sigue teniendo problemas y cómo quiere reducirlos
La ciudad mantiene redes unitarias en las que se mezclan aguas pluviales y residuales, mientras prepara nuevas separaciones de conducciones, tanques de tormenta y sistemas de tamizado para reducir los alivios al mar.
Más información: Málaga cierra al baño seis playas por la presencia de E. coli
Málaga ha vuelto a cerrar seis de sus playas al baño por la presencia de Escherichia coli (E. coli).
Los análisis realizados el pasado domingo llevaron al Ayuntamiento a activar ayer lunes la bandera roja y prohibir el baño en Campo de Golf-San Julián, Guadalmar, La Misericordia, Sacaba, San Andrés y El Palo.
El episodio llega apenas dos días después de la tromba de agua caída sobre la capital de la Costa del Sol en la madrugada del sábado 15 de agosto y que provocaron alivios en distintos puntos de la ciudad, con vertidos al mar, según la explicación facilitada por el Ayuntamiento.
Este hecho permite poner el foco en una cuestión que se repite cada vez que se producen precipitaciones intensas: cómo funciona una parte de la red de saneamiento de Málaga, por qué se producen los alivios y qué actuaciones prepara la ciudad para reducirlos.
18,5 litros por metro cuadrado
Según los datos de Aemet facilitados por el Ayuntamiento, en la estación meteorológica del aeropuerto se registraron durante el episodio del sábado 18,5 litros por metro cuadrado, de los cuales 14 litros cayeron en menos de una hora.
El Consistorio considera especialmente relevante esta intensidad de la precipitación. El motivo está en la configuración de parte de la red de saneamiento de la ciudad: existen zonas en las que las aguas pluviales y las aguas residuales circulan por la misma tubería.
Cuando se produce una lluvia intensa, por tanto, el sistema recibe de manera repentina un volumen mucho mayor de agua.
Y cuando ese caudal supera la capacidad que puede asumir la red entran en funcionamiento los aliviaderos, puntos destinados precisamente a liberar parte del exceso.
¿Por qué se vierte agua al mar?
La explicación municipal es que estos alivios cumplen una función para evitar que el exceso de caudal provoque atoros e inundaciones en la ciudad.
En una red unitaria, sin embargo, el agua que circula por esas conducciones no es únicamente agua de lluvia, por lo que el alivio puede transportar también elementos procedentes del sistema de saneamiento.
El Ayuntamiento defiende que la solución pasa por reducir progresivamente el volumen de agua que llega a estos puntos y aumentar la capacidad de almacenamiento y tratamiento cuando se produzcan episodios de lluvia.
No se trata, por tanto, de eliminar de golpe los aliviaderos, sino de reducir la necesidad de utilizarlos y limitar el volumen que termina saliendo al litoral.
Málaga quiere llegar al 70% de redes separativas
Una de las principales líneas de actuación municipal consiste en extender las redes separativas, de manera que las aguas pluviales y las residuales circulen por conducciones diferentes.
El objetivo que plantea el Ayuntamiento es alcanzar aproximadamente un 70% de redes separativas.
La ciudad asegura que ya ha avanzado en esta transformación en las zonas próximas al mar y que el proceso se está extendiendo hacia el interior.
Entre las actuaciones que cita el Consistorio se encuentran el cajón de Dos Hermanas, cuya licitación está prevista en los próximos meses, y trabajos en Churriana, concretamente en las calles Torremolinos y San Javier. También menciona actuaciones en San Nicolás, en La Malagueta, y Juan Sebastián Elcano.
La separación de redes tiene una ventaja adicional: reduce el volumen de agua que llega a los sistemas destinados a gestionar los episodios de lluvia. Pero el propio Ayuntamiento reconoce que separar las redes no es suficiente.
La segunda pieza de la estrategia son los tanques de tormenta, instalaciones capaces de almacenar temporalmente parte del agua durante los episodios de lluvia para evitar que tenga que ser aliviada directamente.
El Ayuntamiento señala como principal actuación prevista un tanque de tormenta en línea asociado al colector Carretería, cuya licitación está prevista para finales de este año.
El proyecto contempla unos 400 metros de colector que permitirán almacenar los caudales durante los episodios de lluvia.
La instalación incorporará nuevos tamices, destinados a desbastar o filtrar el agua.
Un problema que reaparece con las lluvias
El episodio de este agosto no es el primero de la temporada en el que la calidad del agua de las playas de Málaga se ha visto afectada.
La secuencia que se ha producido desde marzo muestra varios episodios diferentes, aunque no todos pueden atribuirse al mismo origen.
El 25 de marzo, el Ayuntamiento ordenó el cierre preventivo de la zona de Arraijanal, en la playa del Campo de Golf, después de detectarse E. coli.
En aquella ocasión, el Consistorio situó el origen del problema en la rotura de dos tuberías de saneamiento que cruzaban el cauce del Guadalhorce, dañadas tras las intensas lluvias registradas a finales de diciembre.
La incidencia tuvo además repercusión en el litoral de Torremolinos. El 23 de abril, el Ayuntamiento de esta localidad prohibió el baño en la playa de Los Álamos después de que una analítica arrojara valores que hacían no recomendable el baño y recordó el seguimiento que venía realizando desde que se conoció el problema de las canalizaciones de Málaga.
Posteriormente, el 30 de mayo, una nueva incidencia en Guadalmar obligó a actuar sobre una tubería de la red de saneamiento. La rotura de una pieza de encaje de una ventosa provocó una avería que afectó a la estación de bombeo de aguas residuales de Guadalmar.
Mientras se realizaban los trabajos, se efectuó un vertido puntual mar adentro mediante un emisario submarino de 475 metros. Como medida preventiva, el Ayuntamiento mantuvo señalizada la zona de Arraijanal como área de baño no autorizada hasta conocer los resultados de las analíticas.
Julio volvió a llevar la E. coli a las playas
El 23 de julio se produjo otro episodio diferente. El Ayuntamiento de Málaga decretó el cierre temporal al baño de dos playas de la zona de El Palo y Pedregalejo después de que los controles de calidad del agua detectaran niveles de E. coli superiores a los establecidos.
En ese caso, la medida se adoptó después de una comunicación de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía en la que se recomendaban medidas preventivas.
La madrugada del sábado 15 de agosto volvió a introducir un elemento diferente: la lluvia intensa. Según el Ayuntamiento, las precipitaciones provocaron alivios en distintos puntos de Málaga y vertidos al mar. Emasa señaló que se trató de vertidos breves y de poco volumen, mientras que el Área de Playas inició trabajos de limpieza y retirada de restos.
Durante el domingo se fueron levantando algunas de las restricciones. De hecho, el Ayuntamiento restableció la bandera verde en Campo de Golf-San Julián, La Misericordia y Sacaba, mientras San Andrés mantenía la bandera roja por los trabajos de limpieza.
Sin embargo, los análisis posteriores llevaron este lunes a una nueva prohibición del baño, esta vez en seis playas, después de detectarse E. coli por encima de los niveles considerados adecuados.