La taberna y el que fuera su propietario.

La taberna y el que fuera su propietario. TABERNA ANTIGUA CASA DE GUARDIA // DIPUTACIÓN DE MÁLAGA

Málaga ciudad

Muere Antonio Garijo, propietario de la histórica Antigua Casa de Guardia: han cerrado por luto

La bodega de la Alameda Principal permanecerá cerrada los días 17 y 18 de agosto y reabrirá "en horario habitual de Feria el día 19 de agosto".

Más información: Manolo, el camarero más veterano de la Antigua Casa de Guardia: "Llegué sin conocer el pajarete y aquí sigo tras 41 años"

Publicada
Actualizada
Las claves

Las claves

Antonio Garijo Alba, propietario de la histórica Antigua Casa de Guardia en Málaga, ha fallecido.

La taberna permanecerá cerrada los días 17 y 18 de agosto por luto y reabrirá el 19 de agosto en horario habitual de Feria.

Garijo heredó el negocio de su padre en 1996 y dedicó su vida a mantener la tradición de esta taberna fundada en 1840.

El velatorio se realiza en Parcemasa, con misa a las 17:30 y cremación a las 19:30 horas.

La Antigua Casa de Guardia ha amanecido este lunes de luto. La taberna con más solera del Centro de Málaga ha confirmado el fallecimiento de su propietario, Antonio Garijo Alba, a través de un comunicado difundido por el propio establecimiento.

En su despedida, el equipo del local lamentaba informar del "fallecimiento de D. Antonio Garijo Alba, propietario de esta taberna".

La bodega de la Alameda Principal permanecerá cerrada los días 17 y 18 de agosto y reabrirá "en horario habitual de Feria el día 19 de agosto", según recoge el escrito.

Garijo Alba había recibido la taberna en 1996, como legado de su padre, José Garijo Ruiz, junto al que trabajó cerca de dos décadas antes de quedar al frente. Dedicó su vida a mantener viva una tradición que en 2026 cumple 186 años.

El origen del negocio se remonta a 1840, cuando el licorero y vinicultor José de la Guardia abrió su primer despacho de vinos en la calle Ollerías.

Su fama le valió el título de proveedor de la casa de la reina Isabel II, que la bodega aún luce en la etiqueta de su Moscatel Trasañejo "Isabel II".

En 1865, la propia reina reclamó a De la Guardia para el Gobierno Civil de Segovia y el negocio pasó a manos del empresario malagueño Enrique Navarro.

En 1899, unas obras en el edificio de Atarazanas obligaron a trasladar la taberna a su emplazamiento actual, la Alameda Principal, donde se quedó de forma definitiva.

Sin herederos y ya anciano, Navarro legó la empresa en 1900 a sus empleados, los hermanos Ruiz Luque, que añadieron el adjetivo "Antigua" al nombre para dejar constancia de su carácter histórico. Trasladaron entonces la bodega y la licorería a la calle Peinado y conservaron la taberna en la Alameda.

En 1930, al morir José Ruiz Luque, tomó las riendas su sobrino, José Garijo Ruiz, como gerente en nombre de su tía Concepción Romero, viuda de Ruiz Luque.

Su gestión arrancó cuesta arriba. Tras la Guerra Civil, Garijo fue encarcelado por motivos políticos y la empresa, en manos de un administrador judicial, quedó sumida en una profunda crisis.

Libre a mediados de los años 40, relanzó el negocio y aparcó su carrera de abogado para hacerse bodeguero y tabernero. Abrió una sucursal en la calle Méndez Núñez y adquirió viñedos propios y el lagar El Romerillo, en los montes de Málaga. Con él, la casa vivió sus años de mayor esplendor.

Hoy el visitante sigue encontrando la misma estampa que ha atravesado generaciones. Una fila de barriles de roble rotulados con cartelas de esmalte blanco, un mostrador de madera noble y camareros que anotan las cuentas con tiza, en un local con salidas a la Alameda Principal, Panaderos y Pastora.

En sus barriles se guardan los caldos de bodega propia, amparados por la Denominación de Origen Málaga, junto al vermut del aperitivo y una selección de conservas y mariscos. Cada año se sirven alrededor de 50.000 litros de vino, con el Pajarete 1908 como más demandado.

Así lo expresaba Alejandro Garijo cuando destacaba en una entrevista con EL ESPAÑOL de Málaga hace un año que lo que más les enorgullece es que la taberna se mantiene como un "lugar seguro" para el malagueño, "una casa a la que siempre volver", al margen de lo que ocurra fuera.

Con la muerte de su propietario, la casa apura ahora dos días de duelo antes de volver a levantar la persiana, ya en plena Feria, fiel a esa misma idea.

Sus restos mortales están siendo velados en la sala 22 de Parcemasa. Este lunes a las 17.30 se le realizará una misa en la capilla número 2 y será cremado a las 19.30 horas.