Museo Soulages, en Rodez (Francia).
El Premio Pritzker RCR Arquitectes diseñará el gran centro cultural de la Fundación Unicaja en el solar del Astoria
El Patronato de la Fundación Unicaja encarga a Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta el proyecto del edificio que ocupará durante 75 años el histórico enclave de la plaza de la Merced y aspira a convertirse en un nuevo icono arquitectónico de la ciudad.
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El centro cultural que la Fundación Unicaja va a levantar en el mismo corazón de Málaga, sobre los vestigios centenarios de los antiguos cines Astoria y Victoria, llevará la firma del prestigioso estudio RCR Arquitectes, ganador del Premio Pritzker de Arquitectura 2017.
Así lo ha dado a conocer este martes la entidad pocas semanas después de que el Ayuntamiento formalizase la concesión demanial de los terrenos.
La decisión ha sido aprobada este martes por el Patronato de la Fundación Unicaja, que ha encargado el proyecto a los arquitectos Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta, autores de algunas de las obras contemporáneas más reconocidas de España y referentes internacionales de la arquitectura.
Con este movimiento, la entidad da un paso determinante para hacer realidad uno de los proyectos urbanos más relevantes previstos en Málaga en los próximos años.
El nuevo edificio albergará la futura sede principal de la Fundación Unicaja y un gran equipamiento cultural y social concebido como un espacio abierto a la ciudadanía, con capacidad para acoger exposiciones, conciertos, conferencias, actividades educativas, encuentros y programas sociales.
RCR Arquitectes
Un nuevo icono
La Fundación Unicaja plantea el futuro edificio como un referente arquitectónico y cultural llamado a redefinir uno de los espacios más emblemáticos de la capital.
Situado junto al conjunto monumental formado por la Alcazaba y el Teatro Romano, en plena plaza de la Merced, el complejo pretende convertirse en un nuevo icono urbano tanto por la calidad de su arquitectura como por la actividad permanente que albergará.
La actuación permitirá, además, resolver definitivamente el futuro de un solar que lleva años convertido en una de las grandes asignaturas pendientes del urbanismo malagueño tras la demolición de los antiguos cines Astoria y Victoria.
El proyecto contempla igualmente la conservación y puesta en valor de los restos arqueológicos aparecidos durante las excavaciones realizadas en la parcela, garantizando su adecuada integración y visibilidad dentro del nuevo edificio.
Una concesión de 75 años
La futura sede se levantará sobre una parcela municipal de 1.298,70 metros cuadrados, con una edificabilidad máxima de 6.340 metros cuadrados, gracias a la concesión administrativa aprobada recientemente por el Ayuntamiento de Málaga.
El acuerdo tiene una duración de 75 años y obliga a la Fundación Unicaja al pago de un canon anual de 411.083,58 euros, conforme a la valoración económica realizada por la Gerencia de Urbanismo.
La inversión permitirá ampliar la capacidad de actuación de la Fundación, que mantendrá de forma paralela su programación en el Centro Fundación Unicaja de la plaza del Obispo, la Sala Fundación Unicaja María Cristina y el Museo Fundación Unicaja de Artes y Costumbres Populares.
La elección de RCR Arquitectes sitúa el futuro edificio entre los proyectos arquitectónicos más ambiciosos promovidos en Málaga en los últimos años.
El estudio, con sede en Olot (Girona), fue distinguido en 2017 con el Premio Pritzker, considerado el equivalente al Nobel de la Arquitectura, convirtiéndose en el segundo equipo español en obtener este reconocimiento tras Rafael Moneo.
Su trayectoria incluye proyectos de referencia como el Museo Soulages, en Rodez (Francia); la Biblioteca De Krook, en Gante (Bélgica); las Bodegas Bell-Lloc, en Palamós; el Teatro de La Lira, en Ripoll, o el restaurante Les Cols, además de numerosas intervenciones premiadas internacionalmente.
Su arquitectura se caracteriza por una cuidada integración con el paisaje, el empleo de materiales naturales, la atención a la luz y el diálogo entre edificio y espacio público, principios que ahora deberán trasladarse a uno de los enclaves patrimoniales más sensibles de Málaga.