La nueva Rosaleda
La Rosaleda pierde la batalla: menos asientos, más coste, más plazos y un duro impacto para el Málaga CF
El estudio técnico concluye que ampliar el estadio de Martiricos limitaría el aforo a 43.000 espectadores, frente a los 55.000 de otras alternativas, además de encarecer la obra y complicar los plazos.
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Una Nueva Rosaleda lejos de la vieja Rosaleda.
Aunque la decisión final sobre el emplazamiento del futuro templo deportivo del Málaga CF no está tomada, las conclusiones del estudio técnico encargado a Typsa y Fenwick Iribarren son concluyentes.
Y las mismas dibujan un camino que se separa irremediablemente del barrio de Martiricos, sobre el que se asienta el epicentro del club blanquiazul desde los años 40.
La opción de ampliar La Rosaleda es la peor de las tres alternativas últimas analizadas por las consultoras. Por delante quedan la ampliación de la Universidad, que parece la favorita en esta especie de examen, y San Cayetano, en Puerto de la Torre.
Son varios los hándicaps que juegan en contra de ampliar el estadio actual. Uno de ellos, esencial en este nuevo escenario, es la capacidad.
Según los técnicos, mientras que tanto en la Universidad como en San Cayetano es factible pensar en un complejo con 55.000 espectadores, ampliable en futuras fases, reconstruir La Rosaleda limitaría el aforo a 43.000 localidades, sin margen real de crecimiento.
Esto supone una diferencia de 12.000 asientos, factor determinante para aspirar a grandes eventos deportivos y competiciones internacionales.
Esta posición responde a una combinación de factores técnicos, económicos y funcionales. Entre ellos destacan las limitaciones físicas de la parcela, la dificultad para futuras ampliaciones, mayores costes de ejecución, una obra más compleja y un menor atractivo para captar inversión privada.
Escaso margen de crecimiento
Uno de los aspectos que más penaliza a La Rosaleda es la escasa capacidad de adaptación de su entorno.
El actual emplazamiento, encajado en un área urbana consolidada, reduce notablemente las posibilidades de crecimiento exterior, ya sea para ampliar aforo o para incorporar nuevos usos comerciales, de ocio o corporativos.
Y con ello queda comprometida su capacidad para responder a futuras exigencias de organismos como UEFA y FIFA, cada vez más estrictos en materia de infraestructuras, servicios VIP, hospitality, accesos y zonas comerciales anexas.
Más allá del fútbol, el estudio subraya que un recinto moderno debe concebirse como una infraestructura activa durante todo el año, capaz de albergar conciertos, congresos, eventos empresariales y grandes espectáculos. En ese terreno, Universidad y San Cayetano ofrecen una flexibilidad significativamente superior.
Más caro
Otro elemento que inclina la balanza en contra de Martiricos es el coste. Según el análisis técnico, remodelar La Rosaleda resultaría más caro que construir un estadio completamente nuevo en otro emplazamiento.
La razón no está solo en la complejidad constructiva. Levantar un nuevo estadio sobre el solar actual obligaría a una demolición prácticamente integral y a ejecutar la obra en un entorno urbano denso, con mayores restricciones logísticas, de tráfico y administrativas.
Todo ello repercute en plazos más largos y en un aumento del riesgo de sobrecostes.
A las dificultades constructivas se suma una cuestión clave para el club blanquiazul: la necesidad de contar con una sede provisional durante las obras.
La demolición y reconstrucción de La Rosaleda obligaría al Málaga CF a disputar varias temporadas fuera de su estadio habitual, en una instalación temporal con menor aforo y previsiblemente menores ingresos por abonos, taquilla y explotación comercial.
Ese impacto no sería menor. La reducción de ingresos podría afectar directamente a la capacidad financiera del club y, en consecuencia, a su margen de maniobra deportiva, incluidos los límites salariales.
Las dos opciones finales
Detalles de las tres ubicaciones que se analizan para la Nueva Rosaleda de Málaga.
Si se asume el descarte de La Rosaleda, son dos las posibilidades definitivas. De un lado, los terrenos de ampliación de la Universidad; de otro lado, San Cayetano.
Entre los valores a favor de la Universidad se encuentra, no solo que tiene superficie suficiente para albergar el estadio imaginado, sino también para ejecutar usos complementarios que permitan maximizar la explotación comercial del complejo.
Y esa es una de las claves del proyecto en el que el Ayuntamiento viene trabajando desde hace años. El análisis preliminar destaca que la parcela cuenta con 66.037 metros cuadrados de suelo y un techo edificable de 14.441 metros cuadrados. A esto se suma la existencia de condiciones de accesibilidad muy favorables.
Algo favorecido por la cercanía del trazado del Metro, de líneas de autobús y de red viaria.
A esto se suma que el planeamiento urbanístico ya está aprobado, mientras que la urbanización se encuentra avanzada. El inconveniente mayor se relaciona con las posibles afectaciones sectoriales de carácter aeronáutico, hidrológico y viario.
Detalles de las tres ubicaciones que se analizan para la Nueva Rosaleda de Málaga.
En el caso de San Cayetano, es el emplazamiento contemplado en el actual Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU). Si bien es una zona con gran disponibilidad de suelo (124.893 metros cuadrados) y capacidad de crecimiento a largo plazo, requiere de la ejecución de nuevas infraestructuras de movilidad y la redacción y tramitación del planeamiento y la ejecución de la urbanización.
Muestra de ello es que están pendientes el Plan Especial, el plan de urbanización y el plan de sectorización. Y eso es lo mismo que hablar de muchos años de tramitación.