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Málaga deja atrás los pisos turísticos: los edificios de apartamentos se disparan un 152% y cambian el modelo

El número de edificios exclusivos destinados al alojamiento turístico ha pasado de 140 en 2017 a los 344 actuales.

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Las claves

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El número de edificios exclusivos de apartamentos turísticos en Málaga ha crecido un 152% desde 2017, pasando de 140 a 344 inmuebles.

Las viviendas turísticas muestran su primer retroceso tras una década de auge, descendiendo ligeramente de 13.843 en 2024 a 13.396 en 2026.

La presión regulatoria del Ayuntamiento y la saturación del mercado han desplazado la inversión hacia edificios completos de apartamentos turísticos.

Málaga cuenta con más de 102.000 plazas extrahoteleras frente a las 13.803 hoteleras, lo que sigue tensionando el mercado de alquiler de larga temporada.

El modelo inmobiliario turístico de Málaga sigue el proceso de mutación en el que está instalado desde hace años.

Mientras las viviendas turísticas (VUT) registran su primer retroceso tras una década de auge, los edificios exclusivos de apartamentos se disparan un 152% desde 2017.

Tras años en los que el debate se centraba en la proliferación incontrolada de pisos turísticos en comunidades de vecinos, los datos recogidos por el big data de Costa del Sol consolidan un cambio de tendencia.

Según los últimos registros de evolución habitacional, la ciudad ha pasado de tener 140 edificios de apartamentos en 2017 a alcanzar los 344 en el presente ejercicio.

El empuje de proyectos de esta naturaleza sigue firme. Muestra de ello es que en los últimos meses son varias las operaciones inmobiliarias destinadas a la construcción de nuevos inmuebles o a la regeneración de antiguas construcciones con este fin.

Una situación que contrasta, al menos en términos relativos, con el fenómeno de las Viviendas de Uso Turístico (VUT) —pisos dispersos en edificios residenciales—, que da señales de agotamiento o, al menos, de haber tocado techo.

Si en 2024 la capital alcanzó un pico de 13.843 viviendas, los datos de 2026 muestran un ligero descenso hasta las 13.396 unidades.

Presión regulatoria

Este retroceso coincide con una mayor presión regulatoria por parte del Ayuntamiento de la capital, que desde principios de 2024 inició una cruzada clara con el objetivo de contener este tipo de alojamientos temporales.

Muestra de ello es la moratoria que desde mediados del año pasado está vigente en toda la ciudad, quedando prohibida la apertura de nuevos negocios de esta naturaleza.

A este factor hay que sumar la posible saturación del mercado, que ha desplazado el interés del gran capital hacia una fórmula más segura y rentable: la compra o construcción de edificios completos destinados exclusivamente al hospedaje.

La diferencia de escala es notable. Mientras que los hoteles han mantenido un crecimiento sostenido pero discreto (pasando de 77 establecimientos en 2017 a 99 en 2026), los edificios de apartamentos turísticos han absorbido el grueso de la inversión inmobiliaria.

En solo nueve años, las plazas en estos bloques exclusivos han pasado de 3.586 a 9.052.

Operaciones recientes

Dos operaciones recientes ilustran este fenómeno. En el corazón de la ciudad, junto a la Plaza de la Merced, una inversión de 6 millones de euros levantará un nuevo edificio de apartamentos, consolidando el centro como un espacio de alta gama para el visitante.

Sin embargo, el dato más revelador es la expansión de esta "mancha de aceite" hacia barrios tradicionalmente residenciales. El barrio de La Trinidad es el último ejemplo de esta conquista.

Proyectos de rehabilitación y obra nueva están transformando el tejido urbano de esta zona, sustituyendo la vivienda vecinal por bloques diseñados desde el minuto uno para el tránsito de maletas.

A pesar del ligero descenso en el número de viviendas, la capacidad alojativa de Málaga sigue siendo abrumadora. Entre viviendas turísticas y edificios de apartamentos, la ciudad suma más de 102.000 plazas, frente a las apenas 13.803 que ofrece la planta hotelera tradicional.

Este desequilibrio (casi 7 plazas extrahoteleras por cada plaza de hotel) sigue tensionando el mercado del alquiler de larga temporada, que ve cómo incluso los barrios periféricos al centro se blindan bajo el modelo de explotación turística profesionalizada. 2026 marca, así, el año en que Málaga dejó de ser una ciudad de "pisos compartidos con turistas" para convertirse en una ciudad de "edificios para turistas".