Imagen de la marina de megayates del puerto de Málaga.

Imagen de la marina de megayates del puerto de Málaga.

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Málaga se llena de megayates de lujo y afianza su salto al turismo náutico de élite

La marina de la capital de la Costa del Sol reúne estos días a algunos de los megayates más exclusivos del mundo, generando una imagen que la refuerza como nuevo punto de referencia del lujo náutico.

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Las claves

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La marina de megayates de Málaga acoge embarcaciones de lujo valoradas en cerca de 1.000 millones de euros, consolidando su posición en el turismo náutico de élite.

Entre los yates más destacados se encuentran el Moonrise, propiedad del cofundador de WhatsApp, el Dynasty y el histórico Lady Moura, todos con lujosas prestaciones y grandes capacidades.

La presencia simultánea de estos megayates convierte al puerto malagueño en un escaparate de fortunas globales y refuerza la estrategia de la ciudad como destino clave del turismo náutico de alto nivel.

El tráfico de megayates genera un impacto económico importante en Málaga, gracias a estancias prolongadas, contratación de servicios locales y un creciente prestigio internacional.

La marina de megayates de Málaga se ha convertido estos días en una de las concentraciones de riqueza flotante más llamativas del Mediterráneo.

En sus amarres conviven algunas de las embarcaciones privadas más exclusivas del mundo, con un valor conjunto que se acerca a los 1.000 millones de euros, en una escena que refuerza el posicionamiento de la ciudad en el turismo náutico de alto nivel.

Entre los barcos más destacados figura el Moonrise, propiedad de Jan Koum, cofundador de WhatsApp, pero que está en venta por unos 325 millones de euros.

Construido por el prestigioso astillero Feadship en 2020, este megayate de 100 metros combina ingeniería naval de última generación con interiores diseñados al detalle por Rémi Tessier. Dispone de helipuerto, club de playa, zona de bienestar y capacidad para 16 invitados, asistidos por una tripulación de 32 personas.

A su lado destaca el I Dynasty, de unos 200 millones de euros, con piscina cubierta de 30 metros cuadrados que también funciona como plataforma para embarcaciones auxiliares.

Diseñado para largas travesías entre el Mediterráneo y el Caribe, dispone de autonomía de más de 6.000 millas náuticas y capacidad para 22 invitados y 30 tripulantes.

El tercer gran protagonista es el histórico Lady Moura, considerado uno de los primeros megayates modernos del mundo.

Propiedad del magnate Ricardo Salinas, su diseño incorpora elementos únicos como su nombre y escudo en oro de 24 quilates. Con 105 metros de eslora y capacidad para 27 invitados, requiere una tripulación de unas 70 personas.

Un escaparate de fortunas globales en el puerto malagueño

Junto a ellos se encuentran otras embarcaciones de gran valor como el Zenobia, el HBC, o modelos más recientes como el Sirena, el Monte Carlo Yachts 105 o el catamarán Curvelle Quaranta, con valores que oscilan entre los 8 y los 25 millones de euros.

La imagen que deja esta concentración no es solo la de un puerto deportivo de lujo, sino la de una instantánea del poder económico global, donde coinciden fortunas vinculadas a la tecnología, la minería, la energía o la industria financiera.

La presencia simultánea de estos megayates refuerza la estrategia de Málaga por posicionarse como destino clave del turismo náutico de alta gama en el Mediterráneo. La ciudad entra de este modo en un escenario hasta no hace mucho reservado solo a urbes como Mónaco, Cannes o Palma.

Este tipo de tráfico náutico tiene además un efecto económico relevante: estancias prolongadas, contratación de servicios locales, avituallamiento de alto nivel y un impacto reputacional creciente para la ciudad en el circuito internacional de superyates.