Dos años después, el Campamento Benítez sigue cerrado: ¿cuándo podrán los vecinos disfrutar del parque?
La previsión de la Gerencia de Urbanismo es que la reapertura del espacio, transformado en una gran zona verde, tenga lugar en verano.
Más información: El gran parque de Málaga en el Campamento Benítez se retrasa: no abrirá sus puertas hasta principios de 2026
Dos años después, el Campamento Benítez permanece cerrado, a la espera de reabrir transformado en un extraordinario parque de carácter metropolitano.
Fue justo el 13 de febrero de 2024 cuando el alcalde, Francisco de la Torre, protagonizó el arranque formal de los trabajos de recuperación de un enclave de enorme simbolismo para la capital de la Costa del Sol.
Las previsiones iniciales apuntaban a que el nuevo parque iba a estar listo para su disfrute por parte de todos los vecinos en el verano de 2025. La realidad ha sido otra bien distinta y, salvo sorpresa, habrá que esperar aún algunos meses para que tenga lugar la inauguración del espacio verde.
De hecho, en el seno de la Gerencia de Urbanismo se apunta al verano próximo.
La inclusión de cambios en el plan inicial no solo generó una ampliación del calendario de obras, sino también un sobrecoste considerable. En concreto, de 2,5 millones de euros, a sumar a los 10 en los que fueron contratadas las labores.
El objetivo de los ajustes, según se informó en su día desde la Casona del Parque, era desarrollar ciertas mejoras para aumentar la capacidad de drenaje y posibilitar el riego con agua regenerada. Al mismo tiempo, se incluyeron actuaciones en pavimentos, mobiliario urbano y plazas.
Más de 1.000 árboles
La metamorfosis del Benítez, que llegó a estar abierto en precario como zona de esparcimiento durante algunos meses, será total. Y no sólo por la generación de numerosas zonas de estancia y disfrute ciudadano, sino porque se recoge la plantación de más de 1.000 nuevos ejemplares de árboles, 43.000 arbustos y 110.000 metros cuadrados de prados verdes.
El parque contendrá cuatro caminos que estructurarán los accesos peatonales y confluirán en una plaza central de unos 6.300 metros cuadrados. Todo ello se complementará con más de 4 kilómetros de rutas secundarias.
También se ha proyectado una segunda plaza en el acceso de la portada al Campamento Benítez con 950 metros cuadrados de superficie, y en el centro del parque, sobre una superficie de 7.500 metros cuadrados, se prevé una gran pradera verde con caminos y áreas de estancia.
La zona sur está destinada al área deportiva, con 13.000 metros cuadrados de superficie y tres pistas de baloncesto, una de vóley-playa y una zona de fitnes.
El parque tendrá además un parque canino, una pista de 6.000 metros cuadrados para la práctica de la disciplina ciclista BMX y cuatro áreas de juegos infantiles, entre otros equipamientos.
El origen de todo: 1924
La próxima reapertura como parque pondrá el punto y final a una larga historia, que hunde sus raíces en el año 1924, cuando el Ayuntamiento de Málaga, con el doctor Gálvez Ginachero al frente, acordó la compra por unas 50.000 pesetas de 28 hectáreas de suelo rústico situadas en la Vega de Churriana para cederlas al Ministerio de la Guerra.
La finalidad de aquella adquisición no era otra que servir como asentamiento provisional de un campamento militar para parte de la reserva del Ejército de África.
La iniciativa incluyó una cláusula para que una vez finalizase el uso militar de los terrenos fuesen revertidos a la ciudad. Pero esta prevención fue eliminada apenas un año más tarde por el propio Pleno municipal, lo que cerró las puertas a que la parcela fuese devuelta.
La reconquista de los viejos terrenos militares tuvo lugar, formalmente, a finales de 2013, cuando tras una extensa batalla judicial, desfavorable la mayor parte de las veces a los intereses municipales, el Ayuntamiento y el Ministerio de Fomento alcanzaron un acuerdo para la cesión a la ciudad de la parcela.
Un pacto condicionado, eso sí. Por un lado, porque el Consistorio asumió los costes de mantenimiento de más de 30 kilómetros de carreteras, liberando de esa carga al Gobierno; por otro, porque el espacio tiene que ser destinado a parque.