Rafael López posa en su empresa en San Francisco.

Rafael López posa en su empresa en San Francisco. Cedida

Tecnología

Rafael López, el malagueño que se abre camino en Silicon Valley con la IA: “La gente de Stanford no es más lista que nosotros"

A sus 24 años, el emprendedor malagueño ejerce como Chief of Staff en la startup Wordware.

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Rafael López Muñoz, malagueño de 24 años, trabaja como jefe de gabinete y personal en Wordware, una startup de inteligencia artificial de San Francisco vinculada a Y Combinator.

Tras emprender y crear proyectos de IA desde joven, se trasladó a Silicon Valley, donde ganó hackathons como SF Tech Week y Cal Hacks aprendiendo a programar con IA.

Wordware ha desarrollado Sauna, un agente de IA conectado a herramientas como correo, Slack y calendario, y cerró una ronda de 30 millones de dólares liderada por Spark.

López cree que Estados Unidos aventaja a Europa en adopción de IA y prevé equipos más pequeños y productivos; aspira a emprender en Málaga si se apoya más al talento joven.

Rafael López Muñoz es un emprendedor nato. Y un buen ejemplo de una generación de jóvenes que no se asustan ante nada ni ante nadie, saliendo de su Málaga natal a comerse el mundo donde le dejen.

Tiene 24 años y está trabajando como jefe de gabinete y personal en la startup Wordware en San Francisco.

¿Cómo acabó en la otra parte del mundo? Con formación y tesón. Estudió en el colegio internacional Sunny View en Torremolinos y posteriormente hizo un curso de Management en ESCP entre París, Turín y Berlín.

Pero la rama emprendedora la tenía desde pequeño. "Mientras estudiaba ya estaba montando cosas: trabajé en Solana, monté mis propias empresas y cofundé Infolab, una plataforma de aprendizaje con IA que me llevó a dar clases como invitado en universidades como UCL o Bocconi y a venderla a muchísimos profesores", señala a EL ESPAÑOL de Málaga.

Regresó a Málaga e hizo un programa en el Polo Digital. También creó un podcast y organizó eventos relacionados con la IA.

Rafael López en su oficina en San Francisco con un compañero.

Rafael López en su oficina en San Francisco con un compañero. Cedida

Pero, según afirma, "me encontré con más puertas cerradas que abiertas, por lo que llegó un punto en el que tuve que elegir entre irme a Asia a ver mundo, o irme a San Francisco, donde nació todo lo que me había inspirado a emprender desde pequeño".

Se fue a San Francisco y le fue muy bien. "Sin ser técnico, me metí en los hackathons más duros de la Bay Area y aprendí a programar con IA compitiendo. Gané en la SF Tech Week, con unas gafas Ray-Ban Meta que verificaban en directo lo que te decía la persona con la que hablabas, y también en Cal Hacks", expone.

López recuerda que "ahí descubrí algo que me cambió la cabeza: la gente con la que competía en Stanford no era más lista que nosotros. Lo que tenía era convicción".

Pero en la vida, aparte de talento y convicción, siempre es bueno tener contactos y algo de suerte.

El cofundador de 11x le invitó a una fiesta en una oficina del Presidio. "Casi no voy porque me pillaba lejísimos", subraya. Pero fue y allí conoció a Filip Kozera y Robert Chandler, los cofundadores de Wordware.

Hubo feeling porque al día siguiente hizo una entrevista de trabajo con ellos, le contrataron y le nombraron Chief of Staff (jefe de gabinete y personal).

Wordware es una startup de Y Combinator. Cerraron una ronda de 30 millones de dólares liderada por Spark y han construido Sauna, un agente de IA que se conecta a las herramientas que ya usa un equipo (email, Slack, calendario...), recuerda el contexto y facilita mucho el trabajo.

López es hijo del conocido traumatólogo malagueño Rafael López Arévalo y, por ahora, se queda en Estados Unidos.

"Aquí la gente está para ayudarte. En España muchas veces se vive con la idea de que el de al lado te va a quitar el sitio. Aquí entienden que uno más uno puede ser cuatro, seis u ocho. Nunca he crecido tanto como aquí", señala.

Otro punto a favor es que trabajar en IA en Silicon Valley es estar en la vanguardia. Le preguntamos si EEUU va muy por delante en el uso de la IA respecto a Europa y está convencido de que sí.

El malagueño Rafael López trabajando en la oficina de Wordware.

El malagueño Rafael López trabajando en la oficina de Wordware. Cedida

"La distancia, además, está creciendo. Aquí los agentes ya forman parte del trabajo normal. La semana pasada puntuaron 80 candidatos durante
la noche con un criterio que escribí yo y por la mañana decidí yo. En Europa todavía se discute cómo regular una tecnología que la mayoría de empresas ni ha empezado a usar", detalla.

Otra pregunta imprescindible era sobre los riesgos de la IA. López no es, de momento, catastrofista.

"El riesgo que me preocupa de verdad es que la IA repita el camino de las redes sociales: diseñada para engancharte y tenerte mirando, en lugar de para hacerte más capaz. Si se hace bien, pasa lo contrario", dice.

Eso sí, va a haber cambios en las empresas. "Cualquiera va a poder pasar de una idea a algo construido en días. Los equipos ya no tienen por qué ser enormes. Habrá muchas más empresas pequeñas, muchos más emprendedores y cada equipo tendrá su propio ejército de agentes. Los que sepan usarlos van a ser tres veces más productivos", indica el malagueño.

López advierte que "quien trabaje en una gran empresa haciendo tareas que un agente resuelve de noche debería empezar a pensar en eso hoy, aunque la buena noticia es que montar tu propia empresa nunca ha sido tan barato".

Este joven malagueño tiene claro que quiere montar su propia empresa apoyándose en esos parámetros. Y le encantaría hacerlo en Málaga porque "es mi casa y tiene todo para ser un sitio donde pase eso, si le da espacio a la gente joven que quiere intentarlo".

Esa es una de sus máximas. Asegura tajante que "el talento español puede competir con cualquiera y lo que falta es que dejen a alguien de 24 años intentarlo sin pedir permiso tres veces". Él ya lo ha hecho en pleno Silicon Valley con éxito.