Una familia buscando un piso de alquiler.

Una familia buscando un piso de alquiler. Imagen generada por IA.

Economía

La tensión en el mercado del alquiler de viviendas en Málaga no se frena: casi 40 familias interesadas en cada anuncio

El precio alcanza su máximo histórico mes tras mes, pero aún así la demanda es superior a la oferta y no se ven visos de cambio.

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Las claves

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En Málaga capital, 39 familias compiten por cada anuncio de vivienda en alquiler, un 7% más que hace un año.

El precio del alquiler sigue subiendo y en junio alcanzó los 17,2 euros por metro cuadrado en la provincia, un máximo histórico.

La alta demanda y baja oferta permiten a los propietarios elegir inquilinos, dificultando el acceso a familias con hijos o rentas bajas.

Factores como el auge de viviendas turísticas y la llegada de residentes con altos salarios agravan la competencia y encarecen el mercado.

Alquilar una vivienda en Málaga capital o en el resto de la provincia sale por un ojo de la cara. Pero hay que vivir en algún sitio y hay más demanda que oferta, lo que genera auténticas tensiones entre los aspirantes a inquilinos.

La plataforma inmobiliaria Idealista publica trimestralmente una estadística llamativa. Es el número de personas o familias que han visto un mismo anuncio de una casa en alquiler hasta que ese anuncio ha sido retirado de la web, normalmente porque ya ha sido arrendado.

Pese al continuo incremento de precio, la competencia por acceder a uno de esos inmuebles es cada vez mayor.

En el segundo trimestre de este año, 39 personas o familias han accedido a cada anuncio de viviendas de alquiler en Málaga capital. Es un 7% más que hace un año.

En el caso de la provincia, ese número se reduce a 24 familias interesadas por anuncio, un 8% más que en junio de 2025.

“Los datos del segundo trimestre confirman que la presión sobre el alquiler no deja de crecer: cada vez son más las familias que compiten por una misma vivienda", afirma Francisco Iñareta, portavoz de Idealista.

"En los mercados en los que se han aplicado topes de precios el problema lejos de corregirse se agrava, porque contener los precios a costa de reducir la oferta solo multiplica la competencia y termina expulsando a quienes tienen rentas más bajas. El resultado es un mercado del alquiler cada vez más elitizado, en el que únicamente los perfiles económicamente más sólidos consiguen acceder a una vivienda”, añade.

Un problema general

Que haya competencia por alquilar una vivienda es normal y casi sano. Lo raro sería que solo pujara una persona o ninguna por un inmueble. Pero el problema es que la tendencia es continuamente alcista y que muchas familias ya están desesperadas buscando un alquiler.

El hecho de que haya tanta demanda permite al dueño del piso hacer un casting. Puede elegir al que quiera y normalmente busca el menor riesgo posible. Aunque suene duro, está pasando. Las familias con hijos, por ejemplo, tienen menos opciones porque en caso de impago el desahucio es más complicado.

No solo ocurre en Málaga. En el conjunto nacional había en junio 42 familias compitiendo por cada piso de alquiler, un 18% más que hace un año.

Depende, lógicamente, de la oferta. Si hay menos, el volumen crece. En la provincia de Álava, por ejemplo, hay 125 posibles inquilinos para cada piso en alquiler.

Precio disparado

Es la tormenta perfecta. El precio del alquiler está disparado pero como hay más demanda que oferta, sigue continuamente subiendo.

En Málaga hay además otros elementos que distorsionan el mercado del alquiler. Uno es el de las viviendas turísticas. Málaga es un gran destino turístico y muchos propietarios prefieren alquilarlas por días en lugar de por temporada porque le sacan más dinero y porque es más seguro.

Otro elemento es que Málaga atrae a muchas empresas nacionales e internacionales y, con ellas, a personas de otros puntos del país y del extranjero que tienen que residir aquí y buscar piso. Muchas de esas personas tienen buenos puestos y salarios altos, por lo que pueden pagar más, reventando el mercado.

Y luego está la inseguridad jurídica, que es común en toda España. Alquilar una vivienda es jugársela. Si el inquilino no paga se convierte en okupa y hay que iniciar un proceso judicial para echarlo. Lo que le cuesta el dinero y la salud al propietario.

En este contexto, hay propietarios que prefieren tener el piso vacío antes que estar continuamente preocupados. Y aún así nadie está tranquilo porque pueden entrar okupas.

Dicho esto, es demoledor como el precio del alquiler sube mes tras mes y parece no tocar nunca techo. Según los datos de Idealista, en junio estaba en 17,2 euros por metro cuadrado en la provincia, un 3,6% más que hace un año y un nuevo máximo histórico.

En Málaga capital está en 16,5 euros por metro (1.650 euros un piso de 100 metros cuadrados) y en la zona de Marbella supera los 20 euros por metro cuadrado.