Acantilados de Maro-Cerro Gordo.
La ruta de los acantilados con vistas al mar en un pueblo de Málaga: perfecta para el fin de semana
Prevista para unas cuatro horas, se trata de un recorrido circular de alrededor de 12 kilómetros.
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Málaga atesora en su extremo oriental una fortuna que no se mide en dinero: el Paraje Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo, un plan imbatible para un fin de semana que combina naturaleza, biodiversidad y mar.
Prevista para unas cuatro horas, se trata de un recorrido circular de alrededor de 12 kilómetros que arranca oficialmente en el aparcamiento situado en la parte alta de la Playa del Cañuelo.
Nada más cruzar el parking, nos topamos de frente con la capilla de San Judas Tadeo, donde los senderistas piden suerte antes de enfrentarse a los desniveles.
Y en este punto es donde debes ir con cuidado en tramos como el antiguo cuartel de carabineros o el descenso al Arroyo Cantarriján.
Desde la Ermita de San Judas Tadeo hasta las Torres Vigía, el camino se convierte en un viaje por la historia de la vigilancia costera. El Peñón del Fraile se erige como un mirador natural sobre la cala de las Doncellas, un rincón de aguas turquesas ideales para el baño y para quienes no le tengan miedo a las zonas de difícil acceso.
Pero sin duda lo que marca la distinción de esta ruta es su biodiversidad, que también es de cinco estrellas. Especies como las siemprevivas o el coral naranja son visibles en sus fondos si cambias las botas de los desniveles por las gafas de buceo al alcanzar la playa del Cañuelo. La fauna marina también es rica, con esponjas, camarones y langostas.
El cierre perfecto de la ruta puede ser la llegada a la Torre de Cerro Gordo. Desde el vértice la vista es indescriptible: puedes ver toda la costa de Málaga y, al otro lado, la de Granada.