Una imagen de Salvi y su padre.

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Málaga C.F.

Salvi, el niño que solo había conocido el Málaga "en las malas", celebra el ascenso: "Lloré recordando a mi abuelo"

Con 13 años, el aficionado que en 2023 se hizo viral por pedir a los jugadores que espabilaran ve por fin a su Málaga en la máxima categoría.

Más información: Salvi, el niño viral por estar con el Málaga "en las malas y en las malas": "Estoy muy feliz, fue una montaña rusa"

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Las claves

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Salvi, conocido por su viralidad como símbolo del malaguismo sufridor, celebra el ascenso del Málaga a Primera División tras años solo viendo al equipo "en las malas".

El joven, de 13 años, vivió el ascenso con emoción y lágrimas, recordando especialmente a su abuelo, quien le inculcó el amor por el club.

Salvi destaca el papel fundamental del entrenador Funes y de jugadores como Chupete en la remontada y el ascenso del equipo.

De cara a la próxima temporada, Salvi es realista y espera que el principal objetivo sea asegurar la permanencia en Primera División.

En octubre de 2023, un micrófono de Movistar+ convirtió a Salvi en el rostro del malaguismo sufridor. Tenía diez años y se quejaba, con una sinceridad apoteósica hasta el punto de hacerse viral, de haber vivido a su equipo siempre "en las malas o en las malas". Aquel niño pedía a los jugadores que se pusieran las pilas y firmaba sin dudarlo un ascenso a Primera.

Poco más de dos años después, aquel deseo se ha cumplido. El pasado sábado, 20 de junio, el Málaga ascendió a Primera División, una categoría que Salvi, hoy con 13 años, jamás había visto pisar a su equipo. "Todavía no me creo que hayamos ascendido", cuenta ahora a EL ESPAÑOL de Málaga.

Esta vez no hubo posibilidad de estar empujando el balón a voces desde la grada. Salvi no consiguió entrada, "como la mayoría de los malaguistas", y siguió el partido desde un bar del centro junto a los amigos con los que va al campo, su vecino y un compañero de equipo, y los padres de estos. "Lo vimos sentados juntos en una mesa y, al final, lo vimos muy bien", relata. La celebración fue corta. Venían de intensos últimos días de instituto y, agotados, recogieron pronto.

La euforia que se le presuponía a un chaval de 13 años tuvo un precioso trasfondo. "Ni grité, ni bailé, ni nada. Me eché a llorar", admite. En ese instante reapareció la figura que sostiene todo su malaguismo, la de su abuelo. "Me acordé mucho de él, que no ha podido vivir ninguno de los dos ascensos conmigo", lamenta.

Fue su abuelo, junto a su padre, quien le inculcó el sentimiento blanquiazul desde pequeño. De aquellas tardes guarda un recuerdo que describe con una ternura que a más de uno le puede parecer impropia de su edad. "Viendo el fútbol con mi abuelo lo disfrutaba como un macaco, era superfeliz", rememora. Esa ausencia explica que el ascenso de Tarragona, en 2024, y el de Primera, en 2026, se le hayan quedado grabados por el mismo motivo. "Me he echado a llorar en los dos acordándome de él", reconoce.

La temporada se le presentó como una montaña rusa que nadie veía venir. El curso arrancó con Pellicer, un técnico al que aprecia, y con un equipo que apenas sacaba resultados y se desinflaba en los tramos finales de los partidos. "A principios de temporada lo veía mal, esperaba una temporada mala", confiesa. El niño llegó a temer un nuevo descenso y seguir, por ende, "en las malas y en las malas".

La llegada de Funes lo cambió todo, según su relato. "Ha dado un lavado de cara, es el mejor entrenador que he visto. Con lo mismo que tenía Pellicer, ha hecho que ascendamos", asegura, agradecido. Desde entonces, en sus palabras, "el Málaga ha ido como un tiro" y los jugadores "dieron un paso adelante".

En su balance reserva un hueco para los que se quedaron por el camino. Lo que más le dolió, confiesa, fue no poder disfrutar de Luismi, lesionado en la primera jornada, al que espera reencontrar el próximo curso. Jugadores como el portero Alfonso Herrero llevaron en el autobús de la rúa de campeones su camiseta para recordarle que él también es parte de este éxito blanquiazul.

Entre los protagonistas de la subida, Salvi destaca a Chupete, al que considera el máximo goleador del equipo y autor, junto a otro compañero, de los dos goles que certificaron el ascenso. Sabe que muchos de sus compañeros de clase presumen de Madrid o de Barça. Él no se mueve, aunque hayan sido años complicados, de su Málaga. Y a mucha honra.

De cara a la próxima temporada, en la que el Málaga se medirá a "los equipos más históricos" del fútbol español, Salvi mantiene los pies en el suelo. "Mi objetivo será la permanencia", afirma, antes de dejar un resquicio a la ambición. "Si se puede asaltar los puestos de arriba, que se intente." Tras tanto tiempo en "las malas", el niño que pedía espabilar a sus jugadores para salir de 1ª RFEF no se cree que por fin le toque disfrutar de "las buenas".