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Carmen Conesa vuelve al Soho : "Me encantan los retos; el último ha sido probar el K-Pop rodeada de chinas jóvenes"

La actriz llega con la obra 'Misery' al Teatro del Soho CaixaBank del 2 al 4 de octubre. Junto a ella están Marcial Álvarez, como el escritor Paul Sheldon, y Alberto Vázquez, como el sheriff.

Más información: Ser actriz a partir de los 60, por Marta Valverde y Carmen Conesa, las veteranas de 'Gypsy': "Las ganas nunca se pierden"

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Carmen Conesa interpreta a Annie Wilkes en ‘Misery’, que llegará al Teatro del Soho CaixaBank del 2 al 4 de octubre junto a Marcial Álvarez y Alberto Vázquez.

La actriz aborda por primera vez el thriller teatral y construye una Annie distinta a la de Kathy Bates: inteligente, solitaria y compleja, sin reducirla a la locura.

Conesa define el montaje, de 90 minutos y con más de 100 funciones de gira, como un suspense en directo similar a un ‘escape room’, no una obra de terror.

Tras actuar seis meses en Málaga con ‘Gypsy’, la intérprete destaca su afán por asumir retos, como su reciente curso intensivo de K-pop con jóvenes alumnas.

Con sus particulares rizos rubios, una gran personalidad y una sonrisa de oreja a oreja, Carmen Conesa ha llegado a los 66 años con una vitalidad que ya quisiera la juventud de hoy en día.

¿El secreto? Atreverse a todo. No quedarse quieta ni un momento. Esa actitud le permite aceptar retos como el que le propuso el director y productor de Saga Producciones, José Saiz, hace unos meses.

"Carmen, te propongo un reto muy bestia, pero creo que lo vas a hacer", le dijo, en una llamada telefónica. Saiz sabe que a Carmen le gustan los retos atrevidos y no dudó en ofrecerle el papel de Annie Wilkes, la enfermera de 'Misery', uno de los personajes más perturbadores de Stephen King.

"Flipé directamente, no me lo esperaba", recuerda la actriz, que llega con la obra al Teatro del Soho CaixaBank del 2 al 4 de octubre. Junto a ella están Marcial Álvarez, como el escritor Paul Sheldon, y Alberto Vázquez, como el sheriff.

Su primera reacción fue la duda. Conesa le recordó a Saiz que no se parece en nada a la Annie que el público tiene en la retina, la de la película de 1990 con la que Kathy Bates ganó el Oscar. Bates es además una de sus actrices favoritas a la que admira "de veras".

"Me dijo que justo por eso apostó por mí, quería algo radicalmente distinto", apostilla. Así que una vez más, Carmen se remangó para darlo todo en las tablas.

A la actriz le atraía también el género del thriller como reto. Ha hecho musical, comedia, tragedia y teatro clásico, pero reconoce que el thriller apenas lo había tocado sobre el escenario. "Es que encima es un género que se programa poco", expresa.

De cara a la preparación del papel, Carmen no volvió a ver la película. Le impresionó tanto la primera vez, allá por los 90, que prefirió "guardar ese recuerdo". Sí empezó la novela, pues consideró que podía aportarle, pero la dejó a la mitad.

"Es mucho más bestia que la película y que la versión teatral. Es una brutalidad. Me caía tan mal Annie Wilkes que ni siquiera me daba miedo... Tuve que dejarla, porque íbamos a entrar en un conflicto el personaje y yo", confiesa. Ahora que la obra ya está estrenada, la ha podido terminar.

Conesa se niega a reducir a su personaje a una loca, como muchos hacen. "Si interpretas a una loca sin más, ya no te diviertes. Ella va mucho más lejos", explica. Ve en Annie a una mujer muy inteligente, lectora voraz de la saga de Paul Sheldon, con una sensibilidad y una suavidad que quería explorar.

"He decidido entenderla, entender su mundo y no juzgarla tanto", resume. Admite que Annie comete homicidios y tortura desde al locura, y plantea una pregunta al aire: "En la vida, ¿quién no está loco? Aunque no cometamos barbaridades, la locura forma parte del mapa de la personalidad humana en algunos momentos".

Describe a su personaje como "una mujer muy sola", con una patología psicológica y unas obsesiones que la vida pone frente a su ídolo, un escritor. Este sufre un accidente de tráfico que la obliga a cuidar al escritor y, al hacerlo, le salva la vida.

"Para Paul Sheldon esa es la suerte, que le hayan salvado la vida, pero también la desgracia, porque se la salva justo esa mujer. Y hasta ahí puedo contar", adelanta entre risas.

Un escape room con público

La actriz encuentra en el teatro algo que el cine no ofrece. "Hay algo de voyeur en el teatro, y también de escape room", explica. El espectador asiste en presente, "literalmente en directo" a lo que ocurre en esa habitación donde la enfermera cuida al autor, casi como si pudiera levantarse y ayudar al escritor cuando sale arrastrándose a por un vaso de agua mientras ella no está. "Casi que podrían gritarnos cosas", sostiene.

La función dura 90 minutos y, según Conesa, el público los pasa "sin respirar" ante tanto suspense. La gira suma más de 100 funciones por toda España hasta la primavera y, asegura, está preparada para vivir momentos maravillosos con los espectadores.

La actriz aclara que no se trata de una obra de terror e insiste en ello para los que estén dudando en si ir o no porque les eche atrás el miedo que transmita. "De terror es la novela, que tiene momentos incluso gore. El teatro no, de verdad". Hay incluso escenas que define como "amables".

Carmen Conesa y Marta Valverde en la actuación con Lorena Calero.

Carmen Conesa y Marta Valverde en la actuación con Lorena Calero. David Ruano

Con Marcial Álvarez ha buscado un terreno que la película no exploraba, o al menos no lo recuerda así. Ambos juegan con la mirada del espectador y tratan de hacerle creer, en algún momento, que los dos personajes se van incluso a enamorar. "Hemos encontrado ese punto de que la gente se pregunte '¿Y si se enamoran?'. Y eso me gusta muchísimo".

La cara amable de los fans

Annie es una fan que cree que el autor le pertenece. Conesa vivió su propia avalancha de admiradores en la época de Las chicas de hoy en día. Había quien iba 24 veces a ver la misma función de teatro, quien la esperaba a la salida, le enviaba cartas con regalos o le pedía alguna prenda suya con ilusión.

"Llegó un momento en que daba un poco de respeto", admite. Actrices como Amparo Rivelles, Nati Mistral o Sara Montiel le enseñaron que aquello era normal y que había que tratar con normalidad a los fans, ya que eran parte de su profesión. Nunca tuvo un problema con ninguno. Uno de ellos es hoy, dice, incluso un gran amigo. "Llevamos conociéndonos treinta y pico años, desde que él era muy jovencito".

De 'Gypsy' al K-pop

Conesa pinta, dibuja, estudia claqué, baila, canta y toca el piano, el saxo y la guitarra. Todo ello, recordemos, a sus 66 años. Reconoce que el teatro le da el tiempo y el sustento para poder dedicarle a todo lo demás. "Creo que cuantos más campos del arte pueda curiosear un artista, más se completa su trabajo en un escenario. La curiosidad en el arte es vital".

El Teatro del Soho CaixaBank no le es ajeno, no es la primera vez, precisamente, que lo pisa. Pasó seis meses en Málaga con 'Gypsy', el musical de Antonio Banderas, a quien conoce desde su primera etapa en Madrid. Recuerda que en su paso por Málaga casi cada día salía a correr por el paseo marítimo "hasta el Balneario y más allá", "¡hasta Pedregalejo!".

En aquel montaje, además de ser Tessie, una de las divertidas strippers, a la que interpretaba junto a Lorena Calero y Marta Valverde en un excelso trío, era también la cover de Rose, la protagonista. "Fue un auténtico regalo", dice.

La actriz, rodeada de juventud.

La actriz, rodeada de juventud. Cedida

Ahora vuelve tres días con un espectáculo que nada tiene que ver con aquella locura de Banderas. Ha trabajado tanto en moldear su papel que asegura que quienes han visto la película se olvidan de ella a los diez minutos, y que el público joven que desconoce la historia y que no ha visto el filme "sale entusiasmado".

En una entrevista con Magas dijo que "atreverse es vital". Preguntada por su último atrevimiento, ríe. "Llegó este verano, cuando descubrí caminando por la calle una escuela de K-pop [un género de música popular de Corea del Sur que combina una mezcla de estilos musicales, bailes muy coordinados y una estética visual muy cuidada] y me apunté a un intensivo con chicas chinas de 16, 17 y 18 años", recuerda, mientras muestra fotografías de su paso por la academia con orgullo.

Hicieron hasta una coreografía que ha acabado en redes. "Comparada con las chicas de K-pop soy una señora", bromea. Su hija, de 24 años, no se atrevería a tanto. "Me dice mamá, por favor, ¿cómo haces esas cosas? Pero se muere de risa".

Los retos pendientes, asegura, se le acumulan. "Todo el rato me digo, ahora voy a hacer esto, ahora me voy a meter a estudiar esto". Habrá que estar atentos para ver cuál es el siguiente de esta imparable Conesa.