Una imagen de Daniel Diges apareciendo tras un espejo.
Un excelso Daniel Diges brilla en el musical 'El fantasma de la ópera': un sinfín de sorpresas en una producción sin límites
El espectáculo estará en cartel en el Teatro Cervantes hasta el próximo 9 de agosto con entradas desde 25 euros.
Más información: 'El fantasma de la ópera' llega a Málaga con un estreno estelar lleno de invitados VIP
El Teatro Cervantes acoge desde hace diez días y hasta el 9 de agosto una de las producciones más ambiciosas que ha recibido la capital malagueña en materia de musicales.
'El fantasma de la ópera', con dirección de Federico Bellone y dirección musical de Julio Awad, Premio Talía 2024 por esta versión, llega precedida de dos temporadas de éxito en Madrid y más de 300.000 espectadores.
Daniel Diges encarna a Erik, el Fantasma, con una interpretación sólida tanto en registro vocal como interpretativo. El actor sostiene el peso emocional del personaje de principio a fin.
Su número más recordado llega cuando conduce a Christine Daaé en una barca hacia la oscuridad, en una escena de estética casi mitológica que evoca la figura de Caronte cruzando la laguna Estigia.
Pero termina de redondear su actuación en uno de los números finales, cuando deja mostrar la vulnerabilidad del personaje y se abre a corazón abierto dejándose la piel en el escenario.
La escenografía y los efectos técnicos elevan cada momento a otro nivel. Fuego, humo, efectos sonoros y visuales se combinan con recursos propios del ilusionismo, incluidas teletransportaciones que generan sorpresa constante en el patio de butacas.
Sin duda, el mayor despliegue de producción visto en un musical de gira por Málaga en los últimos años.
Una imagen del arranque de la obra.
La escenografía se articula en torno a una gran estructura giratoria que reproduce el proscenio de un teatro. Esa pieza central se transforma durante las dos horas y media de función, intermedio incluido, y da forma a los distintos espacios por los que discurre la trama.
Federico Bellone pone de manifiesto su experiencia al fusionar los recursos clásicos de la puesta en escena con maquinaria de última generación, una combinación que da vida a los múltiples y elaborados efectos especiales de la función.
Ese derroche de talento, imaginación y producción artística logra que el Cervantes se convierta, durante la representación, en la Ópera Garnier de París, el escenario real donde transcurre esta historia ambientada en el siglo XIX.
La narración avanza con rapidez y recurre al golpe de efecto para sostener una historia de estética gótica, próxima en tono a 'La bella y la bestia' pero con un desenlace menos edulcorado. El público permanece atento las dos horas y media de función sin saber por dónde llegará el siguiente sobresalto.
Ana San Martín, en el papel de Christine Daaé, ofrece una de las interpretaciones vocales más brillantes de la noche. Su número junto a la tumba de su padre destaca por la potencia vocal de la actriz. Diges y San Martín se sitúan un escalón por encima del resto del reparto.
El montaje incorpora también un contrapunto cómico que alivia el dramatismo general de la trama. Enrique R. del Portal, en el papel de Monsieur André, y Eduardo Santamaría, como Monsieur Firmin, los nuevos dueños del teatro de la ficción, aportan ese respiro de humor en los momentos de mayor tensión.
En el mismo tono, también está de dulce Virginia Esteban, que encarna a Carlotta, la prima donna y estrella teatral que es la consentida de todos (e inaguantable para el público, justo lo que se busca con su papel).
Uno de los momentos de Carlotta.
En los números corales, sin duda, los más operísticos, cuando varios personajes cantan a la vez, el espectador pierde en ocasiones el hilo de las letras individuales, lo que es una pena.
La orquesta, situada en el foso y con una formación numerosa, suena brillante durante toda la representación. En un contexto de automatización e inteligencia artificial, la presencia de una orquesta en directo de este tamaño y nivel se agradece especialmente.
El vestuario, diseñado por Chiara Donato y ganador del Premio del Público de Broadway World Spain, está a la altura del resto de la producción y refuerza la ambientación de finales del siglo XIX en la Ópera de París.
La función no decae en ningún tramo de sus 2 horas y 30 minutos. Mantiene la tensión constante y logra momentos de auténtico terror y sobresalto entre el público. Al finalizar, el Cervantes respondió con una ovación prolongada, especialmente intensa cuando Diges salió a saludar sobre el escenario. Merece pagar por ver este musical, incluso si no es usted especialmente fan de este formato. Le sorprenderá.
La obra, inspirada en la novela de 1910 de Gaston Leroux 'Le fantôme de l'opéra', narra la historia de una misteriosa figura enmascarada que vive oculta bajo la Ópera de París y somete a un reinado de terror a quienes trabajan y actúan en el teatro. El Fantasma se enamora de la joven soprano Christine Daaé y pone a su servicio todos los medios a su alcance para potenciar su talento, en una trama que combina música, misterio y una historia de amor imposible.
'El fantasma de la ópera' permanecerá en el Teatro Cervantes de Málaga hasta el domingo 9 de agosto, con funciones de miércoles a domingo. Las entradas oscilan entre los 22 y los 75 euros según la zona elegida, con un descuento del 20% todos los miércoles y jueves a las 21.00 horas.